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La Lectio Divina Dominical Domingo 14 de Septiembre de 2014 Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -

La Lectio Divina Dominical   Domingo 14 de Septiembre de 2014  Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -
TEXTO BIBLICO Mateo 18, 21 - 35 Dale click en la imagen

sábado, 29 de marzo de 2014

Lectio Divina - Domingo 30 de Marzo de 2014 (Domingo IV de Cuaresma

Lectio Divina Dominical – Domingo IV de Cuaresma Ciclo A


                     
                             
                  «Creo Señor, y se postro ante él»

PRIMERA LECTURA: 1 Samuel 16, 1b.6-7.10-13a
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 22, 1-6
SEGUNDA LECTURA: Efesios 5, 8-14
.
Invocación al Espíritu Santo:
Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.
Amén
TEXTO BIBLICO: Juan 9, 1-41
9,1: Al pasar vio un hombre ciego de nacimiento. 9,2: Los discípulos le preguntaron:
—Maestro, ¿quién pecó para que naciera ciego? ¿Él o sus padres?
9,3: Jesús contestó:
—Ni él pecó ni sus padres; ha sucedido así para que se muestre en él la obra de Dios.9,4: Mientras es de día, tienen que trabajar en las obras del que me envió. Llegará la noche, cuando nadie puede trabajar. 9,5: Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.
9,6: Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva, se lo puso en los ojos 9,7: y le dijo:
—Ve a lavarte a la piscina de Siloé —que significa enviado—.
Fue, se lavó y al regresar ya veía.
9,8: Los vecinos y los que antes lo habían visto pidiendo limosna comentaban:
—¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?
9,9: Unos decían:
—Es él.
Otros decían:
—No es, sino que se le parece.
Él respondía:
—Soy yo.
9,10: Así que le preguntaron:
—¿Cómo [pues] se te abrieron los ojos?
9,11: Contestó:
—Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo que fuera a lavarme a la fuente de 
Siloé. Fui, me lavé y recobré la vista.
9,12: Le preguntaron:
—¿Dónde está él?
Responde:
—No sé.
9,13: Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 9,14: Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos.
9,15: Los fariseos le preguntaron otra vez cómo había recobrado la vista.
Les respondió:
—Me aplicó barro a los ojos, me lavé, y ahora veo.
9,16: Algunos fariseos le dijeron:
—Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no observa el sábado.
Otros decían:
—¿Cómo puede un pecador hacer tales milagros?
Y estaban divididos.
9,17: Preguntaron de nuevo al ciego:
—Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?
Contestó:
—Que es profeta.
9,18: Los judíos no terminaban de creer que había sido ciego y había recobrado la vista; así que llamaron a los padres del que había recobrado la vista 9,19: y les preguntaron:
—¿Es éste su hijo, el que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
9,20: Contestaron sus padres:
—Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; 9,21: pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él, que es mayor de edad y puede dar razón de sí.
9,22: Sus padres dijeron esto por temor a los judíos; porque los judíos ya habían decidido que quien lo confesara como Mesías sería expulsado de la sinagoga. 9,23: Por eso dijeron los padres que tenía edad y que le preguntaran a él.
9,24: Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron:
—Da gloria a Dios. A nosotros nos consta que aquél es un pecador.
9,25: Les contestó:
—Si es pecador, no lo sé; de una cosa estoy seguro, que yo era ciego y ahora veo.
9,26: Le preguntaron de nuevo:
—¿Cómo te abrió los ojos?
9,27: Les contestó:
—Ya se lo dije y no me creyeron; ¿para qué quieren oírlo de nuevo? ¿No será que también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?
9,28: Lo insultaron diciendo:
—¡Tú serás discípulo de ese hombre nosotros somos discípulos de Moisés!9,29: Sabemos que Dios le habló a Moisés; en cuanto a ése, no sabemos de dónde viene.
9,30: Les respondió:
—Eso es lo extraño, que ustedes no saben de dónde viene y a mí me abrió los ojos.9,31: Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que escucha al que es piadoso y cumple su voluntad. 9,32: Jamás se oyó contar que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. 9,33: Si ese hombre no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada.
9,34: Le contestaron:
—Tú naciste lleno de pecado, ¿y quieres darnos lecciones?
Y lo expulsaron.
9,35: Oyó Jesús que lo habían expulsado y, cuando lo encontró, le dijo:
—¿Crees en el Hijo del Hombre?
9,36: Contestó:
—¿Quién es, Señor, para que crea en él?
9,37: Jesús le dijo:
—Lo has visto: es el que está hablando contigo.
9,38: Respondió:
—Creo, Señor.
Y se postró ante él.
9,39: Jesús dijo:
—He venido a este mundo para un juicio, para que los ciegos vean y los que vean queden ciegos.
9,40: Algunos fariseos que se encontraban con él preguntaron:
—Y nosotros, ¿estamos ciegos?
9,41: Les respondió Jesús:
—Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero, como dicen que ven, su pecado permanece.
LECTURA
¿Qué dice el texto?

Estudio bíblico del texto.
El apóstol Juan, en su Evangelio, muestra a Jesús en varias ocasiones asediado por los fariseos que están ciegamente unidos y apegados a “la letra” de la Ley. En este caso, se trata de un milagro de Jesús. Y estos observantes acérrimos de la Ley, la prefieren antes que el ser humano. Observamos dos cosas. Una implícita: ellos están celosos, porque Jesús está teniendo éxito, y buscan la manera de acusar a Jesús. La otra que es explícita, ellos no tomaron en cuenta al pobre ciego, sino que pusieron la observancia por encima de las necesidades humanas.
Partimos de la creencia que había antes, que las enfermedades se producían por los pecados, y hasta se creían que había algunos pecados que pasaban de generación en generación. (Algunas citas del Antiguo Testamento podrían señalar esto: Éxodo 34, 5; Números 14, 18) (Sin embargo hay otras citas donde dice que Dios no castiga a los hijos por el pecado de los Padres ver Deuteronomio 1, 35). En fin, Jesús cambia radicalmente estos conceptos. No habla del pecado, sino de la manifestación de la Gracia de Dios. Dios permitirá algunas calamidades, pero su mensaje trasciende. Lo importante en esta parte es que Jesús insistirá: YO SOY la luz del mundo (el tema de la luz es también muy importante en el Evangelio de Juan).
El milagro es para dar gloria a Dios, y se produce en sábado, día de la semana dedicado especialmente para Dios y la familia. No está permitido curar en sábado, es lo que aducen los fariseos. Y el diálogo envidioso llega hasta que van a buscar a los mismos padres del ciego curado para dar testimonio. Ellos sólo dicen lo que ven y no hablan más por miedo de ser sacados de la comunidad. El ciego ya es mayor de edad y puede dar un testimonio fehaciente de lo que ha sucedido.
Como el interrogatorio es largo (ya se supone que hasta los mismos fariseos han violado la ley del Sábado entre tanta caminata y “preguntadera”), Pero es aquí entonces donde el ciego vuelve a citar al Antiguo Testamento diciendo que Dios no escucha a los pecadores sino al piadoso (Salmo 66,18; Provebios 15, 29 entre otros). Y dice “sólo un profeta puede curar”. Al expulsarlo los fariseos de la Sinagoga, también lo sacan de la comunidad.
Inmediatamente se encuentra con Jesús. Éste le pregunta usando un título mesiánico también del Antiguo Testamento: ¿”Crees en el Hijo del Hombre”? el ciego, al verlo lo reconoce y cree. El ciego se postra y lo adora. Ha sido recibido entonces en la nueva comunidad, la de los creyentes en Cristo.
Jesús añade: “He venido a este mundo para un juicio, para que los ciegos vean y los que vean queden ciegos.”
Todo este milagro es importante releerlo y ver como Juan, desde el pasaje, hace toda una historia de salvación, los que no veían ven, la luz del mundo está, aunque algunos no la reconocen. Y allí radica el pecado, no en la ceguera, sino que teniendo la luz, cerrar los ojos a poder encontrar a Jesús.
Reconstruimos el texto:
1.     ¿Cómo comienza el texto? ¿a quién vieron los discípulos y qué les pregunta Jesús?
2.     ¿Cómo les responde Jesús? ¿Cuáles fueron sus palabras?
3.     ¿Qué hizo con el ciego de nacimiento? ¿a dónde lo envió? ¿Qué pasó en su vida?
4.     ¿Quiénes le hicieron preguntas al que era ciego de nacimiento? ¿Ante quienes lo llevaron?
5.     Cuando el ciego de nacimiento explica a los fariseos lo sucedido ¿qué dicen ellos?
6.     ¿Cuál es la acusación concreta sobre Jesús?
7.     ¿A qué otras personas citan para que den testimonio sobre este milagro?
8.     ¿Qué vuelve a decirles el ex ciego a los fariseos? ¿Porqué lo expulsan de la sinagoga?
9.     ¿Con quién se encuentra luego? ¿Qué es lo que le dice Jesús?
10.  ¿Cómo termina este pasaje?.
.
MEDITACIÓN
¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 
Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
1.     ¿Hasta qué punto yo pienso también que los sufrimientos de las personas son por pecados personales o generacionales? ¿He caído también en esta forma de pensar lejana al cristianismo?
2.     ¿Me siento molesto cuando alguien hace las cosas bien, y yo quedo en un segundo plano, y busco desacreditar a estas personas, porque mi honra o mi nombre están bajando de categoría?
3.     En mi cotidiano vivir de la Iglesia, para mí que es más importante: ¿las normas rituales o las personas concretas?
4.     ¿Entiendo que Jesús es la Luz del mundo y cuando llega ilumina también mis “Zonas oscuras”, mis pecados y limitaciones? ¿Le permito a Jesús que con su luz me aclare las cosas?
5.     ¿Acepto los cambios en mi vida de acuerdo a la Luz del Mesías?
6.     ¿Doy testimonio claro de Jesús, el salvador, el mesías? ¿O prefiero en ciertos ambientes no hablar de Jesús para que no me saquen de estas comunidades?
7.     ¿Creo de Verdad que Jesús es mi Señor, Salvador?
8.     Yo vivo en la Iglesia y conozco a Jesús. ¿Vivo de acuerdo a lo que creo?
.
ORACIÓN
¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.
Señor te pedimos no caer en la tentación de juzgar a los demás, sino contemplar siempre tu gloria.
Danos Señor entrañas de misericordia ante todas las miserias humanas, que no pase indiferente ante las necesidades de los demás.
Señor, que sepa dar un paso adelante en ser proactivo, en poder superar las mismas normas en las que me encierro en una zona de confort cristiano. Que vaya más allá, en busca del necesitado, del que vive en la “periferia existencial”.
Que no sea yo un fariseo, Señor. Que mi seguimiento sea claro y decidido por Ti, en todo momento.
Señor que siempre te reconozca y dame valor para dar testimonio de ti en todo momento.
Que tu luz siempre me acompañe, que no me ciegue tu luz. Que la acepte.
Gracias Señor por darme la vista y ver el mundo como Tú lo ves.
Amén
.
CONTEMPLACIÓN
¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo. (vers. 5)
Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.
.
ACCIÓN
¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo, vuelvo a leer el texto, pausadamente, analizo los verbos, veo los personajes, y me propongo no ser como los fariseos. Busco a alguna persona concreta, conocida, a la que pueda dar testimonio de Jesús. Lo haré sin miedo, con valentía.
En el grupo, busca la forma de entender las actitudes de los fariseos y cómo muchas veces caemos en el mismo error. Como un acto de misericordia cuaresmal, decidan como grupo hacer algo concreto, para llevar el consuelo de Jesús a los más necesitados. Puede ser acompañar a personas sufrientes, dar de comer a personas que necesitan, algo que se note, que se vea, que nos estamos conviertiendo.

domingo, 16 de marzo de 2014

                                                  LECTIO DIVINA 
                                   Domingo III de Cuaresma Ciclo A 

Invocación al Espíritu Santo: 
Ven Espíritu Santo, 
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias. 
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de 
su Hijo Jesús, el Cristo. 
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros. 
Amén 
TEXTO BIBLICO: Juan 4, 5-42 

«El agua que yo daré brotará en él como un manantial de vida eterna»

4,5: Llegó a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob dio a su hijo 
José. 4,6: Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó tranquilamente 
junto al pozo. Era mediodía. 4,7: Una mujer de Samaría llegó a sacar agua. 
 Jesús le dice: 
 —Dame de beber. 4,8: Los discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. 
 4,9: Le responde la samaritana: 
 —¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? Los judíos no se tratan 
con los samaritanos. 
 4,10: Jesús le contestó: 
 —Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría 
agua viva. 
 4,11: Le dice [la mujer]: 
 —Señor, no tienes con qué sacar el agua y el pozo es profundo, ¿dónde vas a conseguir agua 
viva? 4,12: ¿Eres, acaso, más poderoso que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que 
bebían él, sus hijos y sus rebaños? 
 4,13: Le contestó Jesús: 
 —El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; 4,14: quien beba del agua que yo le daré no tendrá 
sed jamás, porque el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna. 
 4,15: Le dice la mujer: 
 —Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed y no tenga que venir acá a sacarla. 
 4,16: Le dice: 
 —Ve, llama a tu marido y vuelve acá. 
 4,17: Le contestó la mujer: 
 —No tengo marido. Le dice Jesús: 
 —Tienes razón al decir que no tienes marido; 4,18: porque has tenido cinco hombres, y el que 
tienes ahora tampoco es tu marido. En eso has dicho la verdad. 
 4,19: Le dice la mujer: 
 —Señor, veo que eres profeta. 4,20: Nuestros padres daban culto en este monte; ustedes en 
cambio dicen que es en Jerusalén donde hay que dar culto. 
 4,21: Le dice Jesús: 
 —Créeme, mujer, llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén se dará culto al 
Padre. 4,22: Ustedes dan culto a lo que no conocen, nosotros damos culto a lo que conocemos; 
porque la salvación procede de los judíos. 4,23: Pero llega la hora, ya ha llegado, en que los que dan 
culto auténtico adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque esos son los adoradores que busca 
el Padre. 4,24: Dios es Espíritu y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad. 
 4,25: Le dice la mujer: 
 —Sé que vendrá el Mesías —es decir, Cristo—. Cuando él venga, nos lo explicará todo. 
 4,26: Jesús le dice: 
 —Yo soy, el que habla contigo. 
 4,27: En esto llegaron sus discípulos y se maravillaron de verlo hablar con una mujer. Pero ninguno 
le preguntó qué buscaba o por qué hablaba con ella. 
 4,28: La mujer dejó el cántaro, se fue al pueblo y dijo a los vecinos: 
 4,29: —Vengan a ver un hombre que me ha contado todo lo que yo hice: ¿no será el Mesías? 
 4,30: Ellos salieron del pueblo y acudieron a él. 4,31: Entretanto los discípulos le rogaban: 
 —Come Maestro. 
 4,32: Él les dijo: 
 —Yo tengo un alimento que ustedes no conocen. 
 4,33: Los discípulos comentaban: 
 —¿Le habrá traído alguien de comer? 
 4,34: Jesús les dice: 
 —Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y concluir su obra. 4,35: ¿No dicen ustedes que 
faltan cuatro meses para la cosecha? Pero yo les digo: levanten los ojos y observen los campos que ya 
están madurando para la cosecha. 4,36: El segador ya está recibiendo su salario y cosechando fruto 
para la vida eterna; así lo celebran sembrador y segador. 4,37: De ese modo se cumple el refrán: uno 
siembra y otro cosecha. 4,38: Yo los he enviado a cosechar donde no han trabajado. Otros han 
trabajado y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos. 
 4,39: En aquel pueblo muchos creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: Me ha 
dicho todo lo que hice. 4,40: Los samaritanos acudieron a él y le rogaban que se quedara con ellos. Se 
quedó allí dos días, 4,41: y muchos más creyeron en él, a causa de su palabra; 4,42: y le decían a la 
mujer: 
 —Ya no creemos por lo que nos has contado, porque nosotros mismos lo hemos escuchado y 
sabemos que éste es realmente el salvador del mundo. 


LECTURA: ¿Qué dice el texto? 
Estudio bíblico del texto. 
Este conocido pasaje del diálogo entre Jesús y la samaritana, tiene como todos los textos de Juan, 
mucha reflexión y mucho contenido. La Iglesia nos propone en esta Cuaresma tomarlo para prepararnos 
sinceramente de forma integral para celebrar la Pascua. Tomaremos sólo algunas ideas principales: 
En el capítulo anterior, un fariseo, un hombre conocedor de la Ley, se acerca a Jesús, pero ahora es una 
mujer de un pueblo que por haber permitido que en sus lugares se levantaran altares a dioses 
extranjeros eran despreciados por los judíos. Los samaritanos y los judíos no se hablaban, de hecho la 
mujer se lo reprocha a Jesús. 
Jesús rompe con esas barreras culturales, va en busca de las personas concretas, sin importar la raza, la 
religión, o el estado como están ellas. Le importa cada uno y su salvación. Le busca conversación, le pide 
que le dé de beber. Cosa que sorprende a esta mujer, porque no debería hablar con ella un judío. Pero 
Jesús dice la frase central y fundamental: ¡Si conocieras el don de Dios! Él se va presentando ante la 
mujer. Y le explica que tiene un agua nueva, un agua viva que llega hasta la vida eterna. La mujer 
obviamente ve que él no tiene cómo sacar agua. Pero va abriendo su corazón al diálogo. Y ahora ella le 
pide que le dé de esa agua. 
Jesús, le dice que llame a su marido y como ella responde que no tiene marido, Jesús le cuenta su 
historia personal: cinco maridos has tenido y ahora el que tienes, no es tu marido!!! Es algo muy fuerte 
para ella, por eso desvía la atención inmediatamente, para no quedar más al descubierto. Y le pregunta 
sobre el lugar donde hay que adorar a Dios (¿Será en Jerusalén o será allí en el monte Garizím?). La 
habilidad de la mujer para desviar la conversación, da a Jesús una nueva respuesta importante: 
“…los que dan culto auténtico adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque esos son los 
adoradores que busca el Padre. : Dios es Espíritu y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y 
verdad.” (versículos 23 y 24). 
Es aquí donde Jesús le dice con claridad que Él es el Mesías. Y llegando los apóstoles, ella fue al pueblo a 
contar lo ocurido: éste que le ha dicho toda su vida ¿no será el Mesías? Jesús se vale de una mujer 
forastera para que vaya a anunciar que Jesús es el Señor, el Mesías esperado. La mujer se transforma de 
incrédula, en creyente dudosa, en creyente ferviente y luego en misionera. 
Los apóstoles ruega a Jesús que coma, pero Jesús dice otra cosa fundamental: “Mi alimento es hacer la 
voluntad del que me envió y concluir su obra.” (versículo 34). Al finalizar el texto, los del pueblo vienen, 
se encuentran con Jesús y creen en él. No son judíos, son samaritanos, pueblo que estaba peleado con 
los “oficialmente salvados israelitas”. Ahora creen porque han visto y escuchado a Jesús. Pero se 
necesitó el servicio invaluable de esta mujer samaritana.  

Nos hacemos unas preguntas para recordar: 
1. ¿Cómo comienza el texto? ¿En qué lugar se sitúa? 
2. ¿Qué hace Jesús y con quién dialoga? 
3. ¿Quién comienza a dialogar? ¿Qué le responde la mujer? ¿Por qué Jesús no debía 
hablarle? 
4. ¿Cuál fue la respuesta central de Jesús? 
5. ¿Qué es lo que la samaritana le pide al Señor? 
6. Jesús le dice que llama a alguien ¿a quien? ¿qué le respondió? 
7. ¿Cómo reaccionó la mujer ante la respuesta del Señor? 
8. ¿Cuál fue la pregunta que desvió la conversación? ¿Qué contestó Jesús? 
9. ¿Qué hizo luego la mujer, a quién fue a buscar? 
10. ¿Qué le pedían los discípulos al Señor? ¿Qué contestó Jesús? 
11. ¿Quiénes llegaron finalmente y qué reconocieron en Jesús? 
MEDITACION: ¿Qué me o nos dice el texto? 
Para profundizar el texto nos hacemos unas preguntas. 
1. ¿Reconozco que Jesús es quien toma la iniciativa de acercarse a mi vida? 
2. Al igual que la Samaritana, ¿creo que Jesús no debería dirigirse a mí? 
3. Cuantas veces está Jesús cerca de mí ¿reconozco el don de Dios? ¿lo dejo pasar? 
4. ¿Soy consciente que en muchas ocasiones mi vida es como beber un agua que me vuelve a dar 
sed y estoy lejos del agua viva? 
5. ¿Me acerco a Jesús para pedirle que me dé el agua viva, es decir su vida, su cercanía? 
6. ¿Qué implica en mi vida que el verdadero adorador lo hace en Espíritu y en Verdad? ¿cómo vivo 
esta forma de adorar a Dios? 
7. ¿Mi encuentro con Jesús me lleva, como a la Samaritana a anunciarlo a todos? 
8. Podría decir ¿cuál es el paso que me falta para transformarme de creyente, en seguidor y de 
seguidor en misionero? 
9. ¿Cuál es la voluntad del Padre que también puede transformarse en mi alimento? 
10. Ahora que ya estoy con Jesús y creo en Él ¿Cómo puedo definir un proyecto para anunciarlo a 
todos mis hermanos que necesitan conocer sobre Él? 
ORACION: ¿Qué le digo o decimos al Señor? 
Orar es responderle al Señor que nos llama. No sólo pedirle nuestras necesidades. Él las conoce, Él sabe. 
Pero nosotros necesitamos devolver el diálogo de la propuesta de su Palabra.  

 Gracias Señor por tu Palabra Salvadora. 
Gracias porque cuando no te conocíamos Tú viniste a nuestra vida. 
Gracias por ofrecernos un agua viva. 
Te pedimos perdón por todas las veces que queremos saciar nuestra vida con un agua que nos 
vuelve a dar sed y nos olvidamos que sólo Tú puedes saciar nuestra vida completa. 
Ayúdanos Señor, te necesitamos. Queremos estar contigo. 
Muchas veces tenemos miedo que al acercarnos a Ti, tú nos recuerdes nuestros pecados, muchos de 
ellos son reincidentes y no queremos cambiarlos. Perdón Señor por esto. 
Me doy cuenta que Tú quieres darme vida en abundancia, que me enseñas que para orar y estar 
cerca de ti no es necesario tantos gestos externos, sino serlo en espíritu y en verdad. Enséñame 
cómo ser auténtico y mostrar con mi vida que en Ti creo Señor. 
Dame la gracia de cumplir con la voluntad del Padre, de buscar primero hacer esta voluntad, para 
dedicarme luego a las cosas de este mundo. 
Que también tenga la fuerza para ir a llevar tu Buena Noticia a mis hermanos, que no esconda la 
amistad que tú me das, sino que la comparta, que entusiasme con tu vida, para que también los 
demás puedan decir: ahora creemos porque hemos vivido con el Señor. 
¡Amén! 
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos el 
texto? 
Contemplar, es quedarse con la idea central del texto. Ir como masticándola no sólo en nuestra mente 
sino en nuestro corazón, para que vaya haciéndose vida en mi propia vida. 
Te propongo que repitas muchas veces esta frase del texto del Evangelio de Hoy: 
“El agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota 
dando vida eterna” (versículo 14) 
ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos? 
Si la Palabra Leída, meditada, orada y contemplada, no se traduce en una acción concreta que cambie 
mi vida, que me transforme, que me haga diferente; entonces no ha sido completamente escuchada, ni 
ha entrado a formar parte de mi nueva vida en Cristo. Por eso proponemos: 
Si estás solo: relee el texto muchas veces y fíjate dónde te sientes más interpelado. Ahora, como la 
samaritana, ve a buscar a algún amigo/a para compartirle la Buena Noticia. Es posible que tengas temor,  
eso es lo que importa, que puedas vencer el temor al qué dirán. Y trata de invitar a seguir a Cristo y su 
Iglesia a quien vayas como misionero. Tómalo como un ejercicio cuaresmal. 
Si estás en grupo: fíjate todas las formas que tenemos para dirigirnos al Señor, y veamos la síntesis que 
dice: los verdaderos adoradores del Padre lo serán en espíritu y en verdad. Como grupo, convencidos 
del amor de Jesús hacemos una visita a personas que sufren, a enfermos, ancianos, prisioneros, para 
poder demostrar públicamente el amor de Jesús para todos.

martes, 11 de marzo de 2014

                       LECTIO DIVINA  
     Domingo Segundo de Cuaresma Ciclo A
             TEXTO BÍBLICO: Mateo 17, 1-9
                   
                                   Jesús se transforma
1 Seis días después, Jesús llevó a Pedro y a los hermanos Santiago y Juan hasta un
cerro alto, para estar solos.
 2 Frente a ellos, Jesús se transformó: Su cara brillaba
como el sol, y su ropa se puso tan blanca como la luz del mediodía.
3 Luego los tres
discípulos vieron aparecer a Moisés y al profeta Elías, y ellos conversaban con Jesús.
4 Entonces Pedro le dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno que estemos aquí! Si
quieres, voy a construir tres enramadas: una para ti, una para Moisés y otra para
Elías.»
5 Mientras Pedro hablaba, una nube brillante vino y se detuvo sobre ellos. Desde
la nube se oyó una voz que decía: «Este es mi Hijo, yo lo amo mucho y estoy muy
contento con él. Ustedes deben obedecerlo.»
6 Al oír esto, los discípulos se tiraron al suelo, y no se atrevían a mirar, pues
tenían mucho miedo.
7 Jesús se acercó, los tocó y les dijo: «Levántense y no tengan miedo.»
8 Cuando los discípulos se levantaron, vieron que Jesús estaba solo. 9 Mientras
bajaban del cerro, Jesús les ordenó:
—No le cuenten a nadie lo que han visto hasta que yo, el Hijo del hombre, haya
muerto y resucitado.

LECTURA        ¿Qué dice el texto?
 Pistas para la lectura
 ¡Hola hermanos!
 La liturgia Eucarística del segundo domingo de cuaresma nos pone el texto de la
Transfiguración de Señor según Mateo. Vamos a ir por partes analizando este texto, de
acuerdo a sus elementos importantes:

LA MONTAÑA: el evangelista Mateo, expone la vida pública de Jesús entre dos montañas.
Al inicio, con las tentaciones en el desierto (fue llevado a una montaña…) y al finalizar su
ministerio, reuniendo a sus discípulos con todo su poder y enviándolos a anunciar el
evangelio a todas las naciones. Luego de las tentaciones, al inicio de su vida pública Jesús
subió al monte y sintetiza sus enseñanzas (en lo que llamamos el sermón del monto). En
medio de su ministerio, encontramos este texto con una montaña, donde Jesús lleva a sus
discípulos más cercanos para darles un “anticipo” de su gloria última y definitiva. En la
tradición se identifica este monte con el Tabor.

La montaña es en el Antiguo Testamento lugar por excelencia de las revelaciones divinas.

Pedro, Santiago y Juan son los mismos que Jesús elige para estar cerca de Él en la agonía de
Getsemaní. Son los mismos testigos privilegiados, ahora del anticipo de su Gloria y luego de
su humillación quienes lo acompañan. Y en los dos momentos sintieron miedo y estaban ante
situaciones que le superaban la capacidad de entendimiento.

TRANSFIGURARSE: es cambiar de apariencia y forma y asumir un aspecto diferente. En el
original en Griego dice literalmente que hubo una metamorfosis, conjugada en pasivo, lo que
da a entender que es Dios quien ha realizado este cambio. Como consecuencia, el rostro de
Jesús se vuelve resplandeciente y sus vestiduras blancas. (Moisés también reflejaba su rostro
brillante cuando bajó del monte con las tablas de la ley, pero aquí es el mismo jesús quien
brilla con luz propia y no como Moisés que refleja la luz de Yahveh). Es el resplandor propio
de Dios, que revela el ser íntimo de Dios.

MOISÉS Y ELÍAS: representan al Antiguo Testamento, es decir, la Ley y los profetas.
Recordemos que Mateo escribe su Evangelio especialmente para una comunidad judía que se
ha convertido al cristianismo y debe hacer referencias a los personajes del Antiguo
Testamento. Aquí, Jesús en su Gloria, da testimonio que es el Hijo único del Padre. Y para
eso trae a dos testigos que son Moisés y Elías que lo acompañan ante esta epifanía privada
para los discípulos. Mientras que en contraste con el Gólgota, otro cerro, donde aparece
Jesús en su humillación entre dos malhechores.
 “Qué bueno que estemos aquí”: esta frase de Pedro da a entender que quiere prolongar la
felicidad de un momento privilegiado.
 Las carpas, chozas o enramadas, hace alusión a la fiesta de los Tabernáculos que es un
memorial israelita del tiempo salvífico.

LA NUBE: que es muy luminosa en este caso, hace alusión a los tiempos del éxodo, en que
Dios acompaña a su pueblo.

La voz del Padre: “este es mi hijo amado, escúchenlo”. Repite lo que se Mateo y los otros
sinópticos presentan en el Bautismo de Jesús. En esta vez, Mateo añade “escúchenlo”.
Escuchar es Obedecer para los Judíos. Escuchar es también “volver a poner en el corazón”.
Es un imperativo, que nos recuerda el principal texto del Deuteronomio “Escucha Israel”. La
voz celestial ordena escuchar a Jesús y los discípulos caen en tierra para simbolizar la actitud
reverente al maestro.

En la transfiguración es la voz del Padre la que proclama que es Hijo de Dios, en la cruz, son
los soldados romanos los que dicen que verdaderamente es Hijo de Dios. Y en las dos
escenas, se menciona a Elías… Esto nos da a entender que el sufrimiento de Jesús y su gloria
están íntimamente unidos.

LEVÁNTENSE, NO TENGAN MIEDO: ante el miedo de los discípulos, Jesús los toca y les
dice claramente que no tengan miedo. El miedo, la situación más humana que podamos
entender, Jesús libera del miedo y los hace levantar para proseguir el camino.

NO CUENTEN A NADIE: hay que seguir el camino. Y nadie debe saber de esta revelación
hasta que haya sido glorificado el Hijo de Dios. Situación que en ese momento no terminan
de entender los Discípulos.

Para tener presente: la montaña es en el Antiguo Israel un lugar de encuentro
y manifestación de Dios.
Preguntas para la lectura

• ¿Cuáles son los Apóstoles que Jesús elige en este pasaje para una actividad diversa?
¿dónde los lleva?
• ¿Qué vieron los tres Apóstoles que pasaba con Jesús en el Monte? ¿porqué pasaba
esto?
• ¿Quiénes aparecieron junto a Jesús? ¿qué significa la presencia de estos otros dos
personajes del Antiguo Testamento?
• ¿Cómo se sintió Pedro ante esta situación y qué le ofrece realizar a Jesús?
• ¿De quién fue la voz que se escuchó y qué decía?
• ¿Qué pasó con los discípulos al escuchar la voz? ¿Cómo se sintieron?
• ¿Qué les dijo Jesús luego a ellos?
• ¿Qué pasó cuando los discípulos volvieron a mirar?

2 - MEDITACIÓN           ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice?

Preguntas para la meditación

Ante este texto tan importante, debo preguntarme:

• ¿Dejo que Jesús me guíe, me indique el camino y yo lo sigo hacia donde vaya?
¿Prefiero otros caminos? ¿Cuáles?
• ¿Entiendo que para seguir a Jesús también hay reglas que conocer y que gran parte
de todo esto viene anunciado en el Antiguo Testamento? ¿Soy capaz de leyendo y
profundizando en estos pasaje que anuncian la llegada del Mesías?
• ¿Reconozco que Jesús es el Señor de mi vida? ¿hasta dónde yo creo en Él? ¿Cuál es
mi experiencia de diálogo y reflexión con Jesús? ¿un amigo, alguien que me saca de
los aprietos donde me meto, a quien compro con oraciones, velas, peregrinaciones,
etc. para que haga mis caprichos? ¿o verdaderamente lo reconozco como al Mesías,
mi salvador?
• ¿Me siento feliz ante la presencia de Dios que me acompaña en mi vida? O es algo
incómodo para mí porque me están dando leyes y mandatos?
• ¿Soy capaz de ESCUCHAR Y OBEDECER a Dios como un mandato del Padre?
¿en qué porcentaje en mi vida, vivo (es decir obedezco) a Jesús en sus mandatos?
• ¿A qué tengo miedo hoy en mi vida? ¿Escucho que Jesús me toca y me dice, no
tengas miedo?






3 - ORACIÓN   ¿Qué le digo? ¿Qué le decimos?
  
La oración es la respuesta a Dios que se nos revela por su Palabra. Nos habla el mismo Jesús
hoy a nosotros. ¿cómo le respondemos?

Hagamos un silencio profundo en nuestro corazón. Y comencemos a responderle al Señor:

Señor, me siento como Pedro, Santiago y Juan. Cuando Tú te me manifiestas en mi vida, a
veces me confundo. Tu presencia me causa alegría, pero también un gran miedo.

Señor, la voz de tu Padre que acaba de proclamarse me asusta: sé que tú me amas y me
reconoces, pero no sé en verdad cuánto te obedezco. Abre Señor mi corazón y mi mente para
que yo pueda reconocer ante Ti, cuál es esa decisión de seguirte, de obedecerte, de
escucharte cada día más.

Señor, vuelve a poner en mi corazón tus Palabras que son vida eterna. Y que ellas encuentren
eco en mi vida transformada por ti, así como Tu te transformaste ante tus discípulo, que en
mi vida vaya produciéndose esta metamorfosis para que al final pueda decir como San
Pablo: “vivo yo…no, es Cristo quien vive en mí”.

Amén



4 - CONTEMPLACIÓN
¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?
 Interiorizar el pasaje de la Transfiguración del Señor nos lleva a que entremos primero en un
diálogo profundo con el Señor y con los discípulos que participaron de este momento.

• Señor Tu te me manifiestas permanentemente, que sea capaz de reconocerte en todos
los signos de tu presencia.
• Señor ayúdame a reconocerte y a amarte cada día más.
• Señor que te escuche y te obedezca.
• Señor, tengo miedo, ayúdame a levantarme para que Tú me sigas acompañando.
• Nada temo, porque Tú estás conmigo.

 5 – ACCIÓN   ¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?
 Propuestas personales
 • Proponerse especialmente en este tiempo de Cuaresma, leer el Evangelio del día,
como signo de querer escuchar a Dios y proponerse obedecerlo y llevarlo a la
práctica.
 Propuestas comunitarias
 • Hacer este ejercicio en forma comunitaria, en forma tranquila y sin apuro. Leyendo
los textos sugeridos y opinar todos juntos sobre el desarrollo del ejercicio.
• Proponerse alguna forma concreta para hacer vida este ejercicio, es decir para
mostrarles a todos que JESÚS ES EL SEÑOR.

miércoles, 5 de marzo de 2014

LECTIO DIVINA DOMINICAL

Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio
Mt 4, 1-11
4
1 El Espíritu condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo, Referencias versículo 22 y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre.
Referencias versículo 33 Entonces se le acercó el tentador y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.» Referencias versículo 44 Pero Jesús le respondió: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»
Referencias versículo 55 Después el diablo lo llevó a la Ciudad Santa y lo puso en la parte más alta de la muralla del Templo. Referencias versículo 66 Y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues la Escritura dice: Dios dará ordenes a sus ángeles y te llevarán en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna.» Referencias versículo 77 Jesús replicó: «Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu Dios.»
8 A continuación lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todas las naciones del mundo con todas sus grandezas y maravillas. Referencias versículo 99 Y le dijo: «Te daré todo esto si te arrodillas y me adoras.» Referencias versículo 1010 Jesús le dijo: «Aléjate, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a El sólo servirás.»
11 Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles a servirle.


Forma de leerlo:
1.     Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).
2.     Cada uno puede leer en voz alta el versículo que más le llamó la atención (sentados).
Preguntas para la lectura:
·         ¿Quién conduce a Jesús hacia el desierto? ¿Para qué? ¿Durante cuánto tiempo?
·         ¿Cuáles son las tres tentaciones que el diablo propone a Jesús? ¿Qué argumentos utiliza?
·         ¿De qué manera actuó el Señor Jesús?, ¿qué hizo para superar las propuestas del diablo?
·         ¿Cómo termina el relato?
II. Meditatio: ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?
Motivación: Nosotros, los bautizados, tenemos que enfrentarnos a la tentación al igual que Jesús. Pero, como él, también contamos con la fuerza del Espíritu y la luz de la Palabra de Dios. Estas nos ayudan a superar todos los obstáculos que se nos presentan en nuestro camino de hijos de Dios, llamados a hacer la voluntad de Dios.
·         El Espíritu condujo a Jesús hacia el desierto. ¿Me dejo conducir por él en mi vida?
·         El Señor fue tentado a partir de circunstancias que Él estaba viviendo. Si miro mi vida, ¿cuáles son mis puntos frágiles, esos aspectos donde podría caer con más facilidad?, ¿los conozco…, soy consciente de mis debilidades?
·         En esta Cuaresma, ¿Qué aspectos debería trabajar con más empeño para vivir más plenamente de acuerdo al proyecto de Dios?
·         El Señor recurrió a la Escritura para rebatir los embates del tentador, yo, ¿de qué manera busco fortalecer mi fe?
Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.
III. Oratio: ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?
Motivación: Jesús es conducido al desierto, lugar de oración, de encuentro con Dios, pero también de tentación. De igual modo, nosotros somos tentados en nuestros desiertos y necesitamos la fuerza del Espíritu Santo para no abandonar el proyecto de Dios. Pidamos esa fuerza insistentemente en la oración.
·         Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada.
·         Se puede, también, recitar el salmo responsorial que corresponde a este domingo.
IV. Contemplatio: ¿Qué me lleva a hacer el texto?
·         Tomar conciencia de mis ídolos, de las tentaciones que me acechan y proponerme un plan de crecimiento espiritual para esta Cuaresma
·         Reflexionar con tu comunidad, familia, grupo… sobre el sentido de la Cuaresma como camino de preparación para la Pascua.
Oración final
Señor,llénanos de tu Espíritu Santo para vivir siempre en tu presencia…   para estar atentos a lo que nos pides…         para vivir plenamente tu voluntad…    -            para buscar hacer vida tu proyecto de amor…
para dejarnos conducir por Él…          -           para imitarte y seguirte…
para que nos ilumine y guíe…             -           para ser Tú, todo para nosotros…
para dar testimonio de ti…                  -           para seguirte a ti siempre y en todo…
para vivir solo por y para ti…             -             para que no nos alejemos de ti…
para ser fortalecidos en Él…               -             para tener necesidad de ti…
para que Él haga tu obra en nosotros…     -      para resistir al mal como lo hiciste Tú. Amén.


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