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La Lectio Divina Dominical Domingo 14 de Septiembre de 2014 Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -

La Lectio Divina Dominical   Domingo 14 de Septiembre de 2014  Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -
TEXTO BIBLICO Mateo 18, 21 - 35 Dale click en la imagen

domingo, 17 de agosto de 2014

Lectio Divina Dominical 24 de Agosto de 2014 (Domingo XXI del Tiempo Ordinario Ciclo A)

TEXTO BIBLICO: 
Mateo 16, 13-20
    






16,13: Cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe, preguntó a los discípulos:
—¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
16,14: Ellos contestaron:
—Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, que es Elías; otros, Jeremías o algún otro profeta.
16,15: Él les dice:
—Y ustedes, ¿quién dicen que soy?
16,16: Simón Pedro respondió:
—Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
16,17: Jesús le dijo:
—¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre del cielo! 16,18: Pues yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi Iglesia, y el imperio de la muerte no la vencerá.
16,19: A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo; lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.
16,20: Entonces les ordenó que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
LECTURA
¿Qué dice el texto?
Estudio Bíblico.
San Mateo propone este texto que es símbolo de nuestra catolicidad. La propuesta de recordar que Jesús es el Señor; Jesús es el Cristo; Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo, es vital para la Iglesia. Jesús no es un profeta más, ni un místico, ni un maestro como los demás en Israel. Aunque leemos muy rápido el texto, debe haberse desarrollado en un ambiente de serenidad y todo debe haber pasado en un buen tiempo.
Tal vez es bueno recordar la situación histórica – socio – política en la que se encontraban en ese momento en el pueblo de Israel. Estaban siendo ocupados por el Imperio Romano, que con gran violencia se había adueñado de la región y había impuesto sus leyes y todos debían pagar impuestos a la potencia extranjera. Ellos esperaban un rey al estilo David que uniéndolos saliera a defender el territorio y con gran fuerza los liberara para que fueran ellos la gran potencia. Pero Jesús no iba a tener ese estilo de liderazgo.
Partiendo de esta situación, Jesús ha reunido a sus discípulos, y lanza una nueva e importante pregunta: ¿Quién dice la gente que soy yo? (o en este texto usando un título mesiánico “el Hijo del Hombre”). Los discípulos han estado en misiones, y ahora Jesús reunido con ellos quiere recabar información sobre lo que se dice sobre Él mismo. Ellos comentan lo que la gente anda diciendo por ahí: “es Juan el Bautista, Elías, Jeremías o algún otro de los profetas” (es curioso cómo identifican a estos personajes de la historia como que hubieran vuelto a la vida). Esto significaba ya mucho. Jesús tenía una gran misión podría igualarse a cualquiera de los grandes personajes en el recuerdo de Israel. El pueblo ya se había dado cuenta de algo diferente. Por eso mismo comentaban estas cosas.
Pero Jesús devuelve la pregunta ahora a sus discípulos ¿Y ustedes quien dicen que soy yo? Antes había usado la expresión de “hijo del hombre” (que proviene de la profecía de Daniel 7, 13-14,  pero en el Nuevo Testamento se menciona ochenta y ocho veces este título de Jesús). Sin embargo la pregunta a los discípulos está ligada a otra expresión, tal vez más directa “Yo Soy”. Habla más directamente sobre su doble naturaleza Humana y Divina. En las dos preguntas encontramos esto.
Simón Pedro sale inmediatamente diciendo “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”. Es una declaración que no pudo habérsela inventado ni rastreado Pedro por sí mismo. Es el Padre del cielo quien se lo ha puesto en los labios. Es la primera vez que públicamente se habla de la verdadera identidad de Jesús. Él es el Mesías, el Hijo del Dios vivo. Es una declaración de fe. Una manera nueva de entender a Jesús. Esta declaración y confirmación de Pedro, lo hace ahora responsable de guiar a la comunidad de discípulos, seguidores de Jesús. Sobre Pedro se construye la Iglesia y las puertas del infierno (que es el imperio de la muerte) no tendrán poder sobre ella. También le dice que por esta declaración tendrá las llaves del Reino de los cielos y sus decisiones en la tierra serán tomadas en cuenta en el cielo (lo que ates en la tierra será atado en el cielo y lo que desates en la tierra será desatado en los cielos).
El mesianismo de Jesús difiere radicalmente del sentir y pensar humano. La gente no estaba preparada, por eso Jesús pide que no lo digan a las personas. Ni siquiera Pedro está preparado para el anuncio de la Pasión del Señor (que sigue inmediatamente a este texto). Pero aún la debilidad humana de Pedro Jesús no le quita la misión que le ha confiado de ser la “roca”, es decir el fundamento y referencia obligada de los seguidores del Mesías.
Reconstruimos el texto:
1.     ¿Cómo comienza el texto, a dónde llegó con sus discípulos?
2.     Jesús hace una primera pregunta a ellos ¿Recuerdas cuál fue esa pregunta?
3.     ¿Qué respondieron ellos de lo que habían oído por allí?
4.     Entonces ¿qué les preguntó por segunda vez  Jesús? ¿Con qué términos lo hizo la primera vez y con qué términos se refirió a sí mismo en la segunda vez?
5.     ¿Quién tomó la Palabra y le dijo a Jesús que era el Mesías, el Hijo de Dios vivo?
6.     ¿Cómo respondió Jesús? ¿Quién le había revelado esto?
7.     Jesús le encomienda ahora ser cabeza de sus seguidores. ¿Cómo fueron las palabras que le dirigió a Pedro? ¿Qué pasaría entonces con la Iglesia?
8.     ¿Qué significan las llaves del Reino de los cielos?
¿Cómo culmina este texto?
MEDITACIÓN
¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 
Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
1.     ¿Con qué frecuencia me reúno con Jesús, como su discípulo misionero?
2.     ¿Recurro a la Oración con la Palabra de Dios, dejo que Jesús me instruya?
3.     Si nosotros hoy hiciéramos la misma pregunta que hizo Jesús ¿Qué opina hoy la gente sobre Jesús? Recuerda que está la influencia de los canales de televisión que viven permanentemente hablando con graves distorsiones sobre Jesús y la Biblia… ¿Qué dirán?
4.     Ahora Jesús se dirige directamente a mí para preguntarme por mi nombre ¿Quién dices tú que yo soy? ¿Qué respondes ante esta pregunta?
5.     ¿Quién es Jesús en mi vida? Por favor, no des las frases del catecismo, ahora debes pensar en el lugar que le das tú a Jesús.
6.     Si reconozco que Jesús es el Señor, el Mesías, el Hijo del Dios que está vivo ¿hasta qué punto yo lo sigo, me encuentro con Él en la oración y los sacramentos?
7.     Reconocer a Jesús, es también aceptar la misión que Él me encomienda en la Iglesia. ¿Soy consciente que no puedo ser un cristiano aislado y anónimo sino que soy parte de una comunidad llamada Iglesia?
8.     ¿Entiendo que no se puede separar a la Iglesia de Jesús, el Cristo, el Mesías? Mi encuentro con el Señor debe ser como miembro de la Iglesia.
¿Pido a Dios por el sucesor de Pedro y los Apóstoles? ¿Sigo sus enseñanzas?
ORACIÓN
¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:
Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.
Gracias porque me invitas permanentemente a encontrarme contigo, en la oración.
Hoy quiero escucharte, quiero darme cuenta que en mi vida tú estás a la puerta llamándome para preguntarme, para insistir sobre mi vida.
Mi vida tiene sentido sólo si te reconozco a Ti, que eres el Señor de la Historia. Verdadero Hombre, pero verdadero Dios que vino a este mundo a salvarme.
Señor que te conozca y te reconozca en mi vida. Señor que también me conozca a mí mismo y mis limitaciones que sólo Tú puedes llenar.
Gracias por ofrecerme la Iglesia, que es la prolongación de tus mismos discípulos y misioneros. Es en la Iglesia donde sigues obrando. Que reconozca que una relación contigo pero sin la Iglesia es como un avión que le falta un ala y no puede volar.
Señor, dame la gracia de amar a tu Iglesia y a todos los cristianos que son tus seguidores. Que con ellos comparta la vida con mayúscula, que me una en los sacramentos.
Señor, sólo la Iglesia tiene el poder sobre el mal, y su consecuencia la muerte. Que tome conciencia de esto y pueda ser un misionero tuyo y de tu Iglesia.
Amén.
.
CONTEMPLACIÓN
¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
Y ustedes, ¿quién dicen que soy? (Versículo 15b )
Y repetimos esta idea para llevar a nuestro interior esas palabras de Jesús. Así podremos predisponernos para encontrarnos con el Mesías.
.
ACCIÓN
¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo, hacer un repaso lento de esta lectura tan importante del Evangelio, responder bien profundamente a las preguntas de Jesús. El hecho de haber aceptado y recibido a Jesús como el Mesías, debe notarse de alguna manera. ¿Cómo demostrar que sí reconozco a Jesús? ¿En qué me diferencio del resto de las personas? Toma una actitud diferente y una acción que pueda demostrar esto. Tal vez sea oportuno realizar alguna actividad que tenga que ver con la Iglesia, al tratarse del tema. Involucrarse en algo de la Iglesia y ser coherente con la pertenencia eclesial.

En el grupo,  hagan entre todos una encuesta en lugares públicos y pregúntenle a la gente en las calles ¿Quién es Jesús para Ud? y recopilen las informaciones, léanlas en el grupo y vean cuán cercanos están a la Iglesia las respuestas. Como responsabilidad, ante esto, poder realizar alguna actividad pública para manifestar a Jesús el Mesías y a la Iglesia como continuadora de administrar la salvación. Sin olvidar una acción grupal a personas que lo necesitan.

LECTIO DIVINA Domingo XX Tiempo Ordinario Ciclo A

               TEXTO BIBLICO: Mateo 15, 21-28
    

                            


        «¡Señor Socórreme!»
15,21: Desde allí se fue a la región de Tiro y Sidón.
15,22: Una mujer cananea de la zona salió gritando:
 —¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija es atormentada por un demonio.
15,23: Él no respondió una palabra.
Se acercaron los discípulos y le suplicaron.
 —Señor, atiéndela, para que no siga gritando detrás de nosotros.
15,24: Él contestó:
 —¡He sido enviado solamente a las ovejas perdidas de la Casa de Israel!
15,25: Pero ella se acercó y se postró ante él diciendo:
 —¡Señor, ayúdame!
15,26: Él respondió:
 —No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos.
15,27: Ella replicó:
 —Es verdad, Señor; pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños.
15,28: Entonces Jesús le contestó:
 —Mujer, ¡qué fe tan grande tienes! Que se cumplan tus deseos.
 Y en aquel momento, su hija quedó sana.
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO
1 - LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio Bíblico.
San Mateo nos presenta en este texto una síntesis de su insistencia en el tema de la salvación universal.
Para él es muy importante destacar la gran estima que Jesús tiene por los pueblos paganos llamados a la
fe. Sin embargo la salvación de los “gentiles”, es decir de los que no son del pueblo elegido, debe pasar
por el plan de Dios que eligió a Israel para llevar la Buena noticia de Salvación.
Hay que partir que Mateo dirige su Evangelio a una comunidad judeo – cristiana, que se pregunta si está
bien compartir el pan Eucarístico con los paganos recién convertidos al cristianismo que no han
participado en el pueblo de Israel. Desde esta premisa partimos el estudio del texto.
La mujer viene pidiendo a los gritos a Jesús y lo reconoce con el título de “Hijo de David”, que su hija
está poseída por un demonio. Y Él no responde.
Los discípulos intervienen no por compasión a sus necesidades, sino para que ya no siguiera gritando
detrás de ellos, pues parece que les molestaba. Es cuando Jesús interviene, aparentemente con una
dureza en sus respuestas, que no esperamos del Mesías, pero leyendo todo el texto en su contexto, nos
damos cuenta que Jesús, está buscando que aflore la fe de esta mujer.
Aquí vemos entonces cómo la insistencia de la mujer, se transforma en la humildad de responder a Jesús
que le ha dicho que el pan de los hijos no es bueno dárselo a los perritos, y ella reconociendo al Hijo de
David, le devuelve la frase diciéndole que aún los perritos comen de lo que cae de la mesa de los hijos…
Algo célebre, que tal vez sólo la desesperación de una madre puede llegar a decir.
Jesús alaba a la mujer por su fe y le dice que por creer, su hija ya está curada del mal que la poseía.
Mateo resalta que la condición para entrar al Reino es una fe auténtica, que no retrocede ante ninguna
dificultad. La fe es una confianza ciega en que es posible para Dios, todo lo bueno para el ser humano.
Con su actitud humilde, pero insistente, la mujer extranjera da testimonio de tener hacia Jesús una
consideración que no han demostrado tener los maestros de la Ley, ni los habitantes de Nazareth. Es
más ni siquiera sus propios discípulos han demostrado una fe como ella. Por eso también vemos que la
fe es un don que el Padre Dios ofrece a todos sin distinciones.
Reconstruimos el texto:
1. ¿A qué región se fue Jesús?
2. ¿Quién salió al paso y qué le decía?
3. ¿Cómo era la forma de expresarse?
4. ¿Qué hizo Jesús en un primer momento?
5. ¿Qué le dijeron los discípulos a Jesús? ¿Por qué le dijeron eso?
6. ¿Cuál fue la contestación de Jesús?
7. ¿Qué dijo entonces la mujer ante la contestación de Jesús?
8. ¿Qué dijo Jesús ante las palabras de esta mujer extranjera?
9. ¿Qué pasó con la hija de esta madre?
2 - MEDITACION: ¿Qué me o nos dice el texto?
Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
1. Hoy es muy frecuente intentar de todas maneras de tapar los problemas que tenemos, incluso
esconderlos y buscar cosas que nos entretengan y nos aíslen de los mismos. ¿Cómo te mueves
tú frente a las necesidades y problemas? ¿Sales a buscar a Jesús como primera instancia?
2. ¿Cómo es tu oración de petición a Jesús?
3. ¿Te desanimas si al primer intento no logras lo que necesitas?
4. ¿Puedes hacer una lista de las cosas que crees que necesitas? Vuelve a mirar esa lista y
realmente con sinceridad de corazón pregúntate ¿cuáles de ellas son verdaderamente
necesarias para tu vida de fe? ¿Cuáles son superfluas?
5. La mujer extranjera incluso le dice al Señor desde sus propias palabras lo que necesita. ¿Tomas
tú la Biblia para buscar todas las promesas del Señor y se las dices?
6. ¿Es la Palabra de Dios tu fuente principal de oración, con lo que te nutres diariamente?
7. Si tuvieras que ponerle un porcentaje a tu fe ¿Qué pondrías tú? ¿Cómo crees que el Señor
evaluaría tu fe?
8. ¿Sabes entonces ahora cómo debes obrar para aumentar la fe?
9. ¿Te gustaría que el Señor te alabara a ti por tu fe? ¿Entonces qué esperas?
3 - ORACION: ¿Qué le digo o decimos al Señor?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora.
Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:
Gracias Señor por tu Palabra Salvadora
Gracias por que vienes a mí en este momento de mi vida a recordarme mi fe
Gracias por alimentar mi fe
Vengo a presentarme hoy ante Ti, para que me ayudes.
Señor, necesito de ti, necesito de tu amor, de tu compasión. Hay muchas cosas que me entretienen y me
sacan por completo de la dirección que Tú deseas para mí.
Señor, que tenga la fe de esta madre que hoy se nos presenta en el Evangelio, que sea capaz de salir
detrás de Ti para pedirte me ayudes, me cambies la vida y el corazón.
Señor, yo creo que Tú, todo lo puedes. Aquí estoy con lo poquito que tengo. Vengo a que me
transformes.
El milagro que te pido hoy, es que aumentes mi fe, para que pueda creer en Ti y creerte a Ti.
Quiero ser tu discípulo Señor, quiero seguirte, pero necesito fe.
Gracias Señor por considerarme hoy y aumentarme la fe.
Amén.
4 - CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo o
interiorizamos el texto?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para
que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
¡Qué fe tan grande tienes! Que se cumplan tus deseos. (Versiculo 28 b)
Y repetimos esta idea para llevar a nuestro interior esas palabras de Jesús. Así podremos predisponernos
para aumentar la fe.
5 - ACCION: ¿A qué me comprometo?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo, hacer un repaso lento de esta lectura tan importante del Evangelio, viendo si me identifico
con alguno de estos personajes. Pero ver la forma en que puedo parecerme a la mujer extranjera para
pedir a Jesús que me asista. Preparar una lista de las necesidades espirituales más importantes y
hacerse una propuesta de insistirle a Jesús que me ayude, especialmente en mi fe. Orar de tal manera
que puedan los demás notar un cambio en mi vida. Y externamente busca a alguna persona amiga o
conocida que necesite una palabra de aliento, un gesto oportuno y que le ayudes con tu testimonio a
encontrar a Jesús y su fe en Él.
En el grupo, hagan una discusión de todo lo que nos impide creer de verdad en estos días. Cuáles son los
verdaderos obstáculos que tenemos que nos apartan de la fe. Y hacer una propuesta grupal de poder
enfrentar alguno de esos obstáculos. Como siempre iremos como grupo durante esta semana a visitar a
personas que lo necesiten. Puede ser una familia que necesita ayuda en la casa, o cuidando niños o
enfermos, o personas ancianas. Sería importante si visitan ancianos que ellos también les den sus

opiniones de cómo mantenerse en la fe, pues son estas personas las que tienen la sabiduría.

domingo, 10 de agosto de 2014

LECTIO DIVINA Domingo XIX Tiempo Ordinario Ciclo A

                                          PRIMERA LECTURA: 1 Reyes 19, 9a11-13a
                                          SALMO RESPONSORIAL: Salmo 84, 9 -14
                                            SEGUNDA LECTURA: Romanos 9, 1-5
Invocación al Espíritu Santo:


Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de
su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.
Amén
 
TEXTO BIBLICO: Mateo 14, 22-33
«Hombre de poca fe, ¿Por qué dudaste?»
14,22: Enseguida mandó a los discípulos embarcarse y pasar antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 14,23: Después de despedirla, subió él solo a la montaña a orar.
Al anochecer, todavía estaba allí, solo. 14,24: La barca se encontraba a buena distancia de la costa, sacudida por las olas, porque tenía viento contrario.
14,25: Ya muy entrada la noche Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. 14,26: Al verlo caminar sobre el lago, los discípulos comenzaron a temblar y dijeron:
—¡Es un fantasma! Y gritaban de miedo.
14,27: Pero [Jesús] les dijo: —¡Ánimo! Soy yo, no teman. 14,28: Pedro le contestó:
—Señor, si eres tú, mándame ir por el agua hasta ti.
14,29: —Ven, le dijo Jesús.
Pedro saltó de la barca y comenzó a caminar por el agua acercándose a Jesús;14,30: pero, al sentir el [fuerte] viento, tuvo miedo, entonces empezó a hundirse y gritó:
—¡Señor, sálvame!
14,31: Al momento Jesús extendió la mano, lo sostuvo y le dijo: —¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
14,32: Cuando subieron a la barca, el viento amainó. 14,33: Los de la barca se postraron ante él diciendo: —Ciertamente eres Hijo de Dios.
LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio Bíblico.
El episodio que hoy leemos de San Mateo comienza con Jesús pidiéndoles a los discípulos que crucen
primero a la otra orilla del lago, luego Él despide a la multitud y se va a orar solo a una montaña. Jesús
siempre se manifiesta como un maestro de oración y sus acciones importantes están precedidas por la
oración. Ha llegado la noche y aún Jesús está orando. Los discípulos van en la barca hacia la otra orilla,
pero el texto nos dice que había mucho viento contrario, y la barca se sacudía mucho. EN LA

Entrada la noche, la barca agitada es vista por los Padres como una imagen de la Iglesia sacudida por los
tumultuosos acontecimientos de la Historia. Así como Dios sacó de noche a su pueblo de Egipto, es Jesús
el que viene a liberar en la noche a la Iglesia, con signos prodigiosos.
Jesús llega hasta la barca, ellos están confundidos, creen que es un fantasma, se asustan. Y tal vez parte
central del texto es el versículo 27 cuando Jesús dice: “¡Ánimo! Soy yo, no teman.”
Pedro inmediatamente toma la palabra diciéndole: “Señor, si eres tú, mándame ir por el agua hasta
ti. Y Jesús contestó: ven.”
Es curioso cómo Pedro, el elegido por el Señor para guiar la Iglesia, salta de la barca, comienza a
caminar, pero, dice el texto que el viento y las olas le hicieron tener miedo, y por el miedo comenzó a
hundirse… Entonces una nueva intervención de Jesús, extendiéndole su mano, levantándolo lo reprende
pues su fe es insuficiente. El miedo fue más fuerte que la fe y por eso mismo Jesús le dice:
“¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”
Es curioso destacar que ha sido el miedo el que hace dudar a Pedro. Esto es para una buena reflexión
posterior. Inmediatamente subiendo a la barca, el viento se aplaca y todos los discípulos que están en la
barca, al ver lo sucedido se postran, es decir hacen una reverencia y adoran a Jesús. Inmediatamente
dicen una muy clara profesión de fe sobre la persona de Jesús: “Ciertamente eres Hijo de Dios.” Es la
misma forma de adoración cuando lo encuentran en Galilea, después de la resurrección y antes de su
ascensión.
Las ideas clave de este texto son:
Jesús dedicado a la oración, los discípulos en la barca, miedo a la situación con las olas, Jesús viene al
encuentro de sus discípulos, Les dice que no tengan miedo, porque está con ellos, Pedro pide ir con Él,
pero luego tiene miedo, Jesús insiste que hay que tener fe y no dudar, los discípulos adoran a Jesús
reconociendo que es el Hijo de Dios.
Reconstruimos el texto:
1. ¿Cómo comienza el texto? ¿Qué les pide Jesús a los discípulos? Y luego ¿Qué hace?
2. ¿Dónde están los discípulos cuando comienza el viento? ¿qué es lo que sienten?
3. ¿Qué hace Jesús para ir a encontrar a sus discípulos?
4. ¿Qué sienten los discípulos en el mar? ¿Qué les dice Jesús?
5. ¿Cuál fue la reacción de Pedro? ¿Qué sucedió? ¿Qué le dijo Jesús?
6. ¿Qué pasó entonces con Pedro en el mar?
7. ¿Qué le recriminó Jesús?
8. ¿Cómo culmina el texto? ¿Qué hicieron los discípulos

MEDITACION: ¿Qué me o nos dice el texto?
Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
1. Jesús dedica mucho tiempo a la oración ¿Cuánto tiempo dedico yo verdaderamente a la
oración?
2. ¿Es la oración la fuente motivadora de mi vida? ¿Tomo en serio mis momentos de oración? ¿O
estos momentos dejo sólo por si tengo tiempo libre? Es importante reconocerlo.
3. En la barca de mi vida ¿Cuáles son las olas más fuertes? ¿A las que más miedo le tengo?
4. ¿Entiendo que aún en los peligros más difíciles Jesús viene a acompañarme?
5. ¿Confundo la presencia Divina de Jesús con otras presencias? ¿Me doy cuenta cuando Jesús
viene por mí y lo reconozco?
6. Jesús me invita a ir con Él, a pesar de las dificultades: ¿Cuáles son los miedos que me hacen
hundirme? Podría identificarlos.
7. ¿Tengo la humildad necesaria para pedirle al Señor que me salve? ¿Acudo a Él en los momentos
de necesidad?
8. Jesús recrimina que el miedo es paralizante. ¿Podría en mi vida distinguir miedo y fe? Te invito a
realizar una tabla donde pongas en dos columnas estos dos aspectos, para pedirle al Señor que
aumente tu fe.
9. Reconocer que Jesús es el Hijo de Dios es la primera manifestación del acto de fe. ¿También
expreso públicamente mi fe en Jesús, o sólo es algo privado?
ORACION: ¿Qué le digo o decimos al Señor?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora.
Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:
Gracias Señor por tu Palabra de Salvación.
Siempre vienes a nosotros para redimirnos, para liberarnos, para ayudarnos.
Señor, tú sabes que el miedo nos paraliza, nos confunde, nos hunde en nuestros propios océanos y
tempestades.
Ven Señor a nuestra vida, ven a acompañarnos, ven a liberarnos.
Señor, en la barca de la Iglesia también hay muchas tempestades. Ponemos todos nuestros miedos
personales y comunitarios ante Ti, Sabemos de antemano tu respuesta: “¿porqué dudaste?”
Gracias Señor por venir a liberarnos aún en medio de nuestras dudas. Tú deseas lo mejor para nosotros
Que siempre estemos atentos a Ti, Señor. Que no nos fijemos en otras cosas.
Ayúdanos a identificar todos los miedos que nos paralizan, que nos hunden, que nos impiden seguir a tu
encuentro.
Queremos reconocerte como los discípulos, queremos decirte clara y decididamente que Tú eres el Hijo
de Dios. Permítenos saber cómo adorarte y alabarte, dejando atrás nuestros ídolos y nuestros miedos.
Gracias Señor por estar con nosotros, por venir a salvarnos.
Amén.
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos el texto?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para
que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón. Para eso repetiremos varias veces:
“¡Ánimo! Soy yo, no teman.” (versículo 27)
Para ir introduciendo a nuestra vida, haciendo propio este proceso de no tener miedo, de decir gracias
Señor y abrir los oídos y el corazón a Jesús que viene a nuestro encuentro.
ACCION: ¿A qué me comprometo?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo, voy a releer el texto deteniéndome en todas las palabras de Jesús y del diálogo con los
discípulos, tratando de identificarme con cada uno de ellos. También voy a identificar alguno de mis
temores, por ejemplo el miedo a reconocer públicamente a Jesús, y sólo mantener una relación
personal e íntima con Dios sin que los demás se den cuenta. Esto no es bueno, porque Jesús nos pide
que demos testimonio de Él. Como acto proponemos una visita a alguna persona que tenga alguna duda
de fe, o que esté pasando por un momento importante en su vida, para acompañarla a orar con ella y
dar así un paso para demostrar ante otros la fe.
En el grupo, hacer un listado de todos los miedos que tenemos como personas y también como
comunidad. ¿Cómo vencer esos miedos? ¿Cuáles son los más fuertes y tal vez los que menos
atendemos? Proponerse entonces como grupo, desde estos miedos, una acción que pueda vencerlos. Y
como siempre, proponerse una actividad con las personas que más necesitan de nuestra fe demostrada
en hechos, como grupo buscamos los enfermos, los más desvalidos, los necesitados y proponerse una

acción para ayudarlos demostrando así, que cumplimos con el Señor y somos fieles a su Palabra

martes, 22 de julio de 2014

Lectio Divina Dominical 27 de Julio de 2014 (Domingo XVII del Tiempo Ordinario Ciclo A)



                             


TEXTO BIBLICO: Mateo 13, 44-52
«¿Comprendieron todo esto?» 13,44: El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo: lo descubre un hombre, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo.
13,45: El reino de los cielos se parece a un comerciante de perlas finas: 13,46: al descubrir una de gran
valor, va, vende todas sus posesiones y la compra.
13,47: El reino de los cielos se parece a una red echada al mar, que atrapa peces de toda
especie. 13,48: Cuando se llena, los pescadores la sacan a la orilla, y sentándose, reúnen los buenos en
cestas y los que no valen los tiran. 13,49: Así sucederá al fin del mundo: separarán a los malos de los
buenos 13,50: y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes.
13,51: ¿Lo han entendido todo?
 Le responden que sí, 13,52: y él les dijo:
 —Pues bien, un letrado que se ha hecho discípulo del reino de los cielos se parece al dueño de una
casa que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.
LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio Bíblico.
Mateo continua con las parábolas del Reino. La primera de ellas es muy interesante, y tiene un versículo
solamente. Pero una gran riqueza para explorar. En tiempos de Jesús, era muy común que la gente que
poseía algunos tesoros, por ser esa zona un lugar de paso frecuente entre las grandes potencias, las
escondiera enterrándolas. Por lo que es muy posible que Jesús hable de experiencias conocidas dentro
de el mundo agrícola de su momento.
El trabajador de esta tierra, se encuentra preparándola para el sembradío, estaría quitando las piedras,
o pasando el arado. De repente encuentra un tesoro que está escondido en ese campo. Entonces
decide volverlo a enterrar, él sabe dónde está y Jesús usa tres verbos que este hombre hace: Va, Vende
y Compra. Tal vez es lo central de todo. El verbo “va” quiere decir que deja todo lo que está haciendo.
Pues encontró algo que es más importante. Vende: es decir, se despoja de todo lo que tiene pues
necesita el dinero porque sabe dónde hay un tesoro. Este despojo, incluirá en un momento, casa,
muebles, tal vez sus animales…. (el texto no lo dice, pero sus familiares podrían pensar que estaría mal
de la cabeza). Necesita todo ese dinero y se presenta ante dueño del campo, y compra el campo. (Es
obvio que se despojó de todo, pues sabía el valor que había en ese campo, aunque no se habla de la
honestidad que tuvo con el dueño del mismo, lo que quiere mostrar, es que cuando se encuentra algo de valor, uno es capaz de desprenderse de todo lo demás para adquirirlo). Ahora tiene algo que vale más.
El ejemplo del comerciante de perlas finas es muy parecido, pues si éste encuentra una perla de gran
valor, es capaz de deprenderse de todo, para conseguir ésta que vale mucho más que lo que tiene. Y los
tres verbos se repiten: Va, vende todo lo que tiene y la compra.
La siguiente parábola, es para los pescadores, algo muy importante. Recordarles lo que ellos mismos
hacían, cuando regresaban con la red con peces, hay algunos que sirven para la alimentación y otros no,
entonces al regresar con esa red, separan a los que sirven y los guardan y a los que no sirven los
descartan.
El Reino de los cielos es distinto a las expectativas humanas. El Reino se encuentra y hay que decidirse
por él y para eso dejar muchas cosas, si no es que todas las cosas. La Fascinación del encuentro de algo
de valor nos lleva a una alegría por el hallazgo. El Reino produce alegría, y por eso, para muchos es un
escándalo ese “vender” y desprenderse de todo lo que impide tener para sí el Reino.
La parábola de la red, es parecida a la de la cizaña que veíamos la semana pasada. Se guarda lo bueno,
se descarta lo malo. En una red también caen moluscos, que aunque son comestibles eran considerados
peces malos, por no tener espina dorsal. Representan a los individuos “sin nervio” que por no haber
llevado una opción clara y coherente con el Evangelio, serán excluídos del Reino junto con los malvados.
Jesús, el maestro se preocupa de que su enseñanza sea bien comprendida, y finalmente deja algo en
claro, que aquellos que vienen de la Primera Alianza de Dios con su pueblo, podrán ser también
enriquecidos con la Nueva Alianza.
Reconstruimos el texto:
1. ¿Con qué parábola comienza Jesús este texto? ¿Cuáles son los verbos que usa?
2. ¿En qué se parece la siguiente parábola?
3. ¿Por qué los dos personajes de las parábolas estaban contentos y con alegría?
4. ¿Qué cambios en la vida de estas personas se pudieron haber producido?
5. ¿La parábola de la red a cuál se parece?
6. ¿Cuál es la enseñanza de estas parábolas?
7. ¿En qué se parece una persona que conociendo la primera Alianza acepta la nueva
Alianza?
MEDITACION: ¿Qué me o nos dice el texto?
Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
1. ¿En cuántos momentos de mi vida podría señalar que me he sentido muy cerca del tesoro,
como el Señor de la Parábola?
2. ¿Qué es lo que me impide adquirir ese tesoro?
3. De los tres verbos puestos en las dos parábolas; Va, Vende, Compra. ¿Cómo podría yo
entenderlos en mi vida?
4. ¿Hacia dónde debería ir?
5. ¿Qué es lo que debería deshacerme en mi vida para poder adquirir el tesoro?
6. ¿Qué sentimiento se producirá en mí cuando verdaderamente me desprenda de todo lo que me
impide adquirir el tesoro que es el reino de los cielos? ¿Deseo esa alegría para mí? ¿Qué espero
entonces?
7. ¿Me doy cuenta que en la parábola de red Jesús explica muy bien que sólo hay dos caminos?
¿Cuál seré yo? ¿El seleccionado para el reino, o el descartado?
ORACION: ¿Qué le digo o decimos al Señor?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora.
Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:
Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.
Gracias porque nos invitas a encontrar el tesoro escondido.
Sabemos que adquirir el tesoro, nos dará mucha alegría, pero para eso, debemos desprendernos de
muchas cosas que nos impiden vivir en plenitud como cristianos.
Señor, que podamos entender cuáles son las actitudes, las cosas y los sentimientos que no permiten
que el tesoro del Reino esté con nosotros.
Danos el valor para desprendernos de todo esto Señor, nos cuesta, porque estamos aferrados a
tantas cosas, tantas actitudes de orgullo, que nos impiden adquirir el tesoro.
Perdónanos Señor, cuando nos aferramos a cosas que no producen más que apegos.
Señor, el tesoro y la perla, representan la alegría. Nosotros queremos estar alegres, queremos
adquirirlos plenamente.
Danos valor para vivir de tal manera que encontremos estos tesoros, y seamos coherentes en
nuestra vida.
Amén
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos el texto?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para
que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
¿Lo han entendido todo? (versículo 51)
Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.
ACCION: ¿A qué me comprometo?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo, vuelo a releer el texto, haciéndome las preguntas más intensamente. Analizo los tres
verbos y me propongo cumplirlos. Debo Salir ¿Dónde? Debo deshacerme de cosas, actitudes, estilos de
vida que me impiden adquirir el Tesoro. Debo llegar a la perfecta alegría, experimentarla, cuando haya
dejado todo para seguir al Señor y vivir en su Reino. Como acción concreta, dedicaré un tiempo muy
especial para ir a servir a personas que verdaderamente lo necesitan.
En el grupo. Representar las tres parábolas, insistiendo en la alegría que se obtiene cuando uno obtiene
el tesoro, o la perla. También la alegría de ser elegido para el Reino. Pero como siempre es necesario
mostrar esa alegría, haremos una misión de la alegría por lugares donde haya personas que necesiten
que les recordemos la alegría. Pueden ser hospitales, o bien hogares donde haya servicios que realizar

comunitarios que los haremos con alegría.

miércoles, 16 de julio de 2014

Lectio Divina Dominical XVI del Tiempo Ordinario Ciclo A TEXTO BIBLICO: Mateo 13, 24-43

                        


               «Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha




13,24: Les contó otra parábola: 
 —El reino de los cielos es como un hombre que sembró semilla buena en su campo.13,25: Pero, 
mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. 13,26: Cuando 
el tallo brotó y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. 
 13,27: Fueron entonces los sirvientes y le dijeron al dueño: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu 
campo? ¿De dónde le viene la cizaña? 13,28: Les contestó: Un enemigo lo ha hecho. 
 Le dijeron los sirvientes: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? 13,29: Les contestó: No; porque, al 
arrancarla, van a sacar con ella el trigo. 13,30: Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Cuando llegue 
el momento, diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña, y en atados échenla al fuego; luego 
recojan el trigo y guárdenlo en mi granero. 
 13,31: Les contó otra parábola: 
 —El reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su 
campo. 13,32: Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras 
hortalizas; se hace un árbol, vienen los pájaros y anidan en sus ramas. 
 13,33: Les contó otra parábola: 
 —El reino de los cielos se parece a la levadura: una mujer la toma, la mezcla con tres medidas de 
harina, hasta que todo fermenta. 
 13,34: Todo esto se lo expuso Jesús a la multitud con parábolas; y sin parábolas no les expuso nada. 
 13,35: Así se cumplió lo que anunció el profeta: 
 Voy a abrir la boca pronunciando parábolas, profiriendo cosas ocultas desde la creación [del mundo]. 
 13,36: Después, despidiendo a la multitud, entró en casa. Fueron los discípulos y le dijeron: 
 —Explícanos la parábola de la cizaña. 
 13,37: Él les contestó: 
 —El que sembró la semilla buena es el Hijo del Hombre; 13,38: el campo es el mundo; la buena semilla 
son los ciudadanos del reino; la cizaña son los súbditos del Maligno; 13,39: el enemigo que la siembra es 
el Diablo; la cosecha es el fin del mundo; los cosechadores son los ángeles. 
 13,40: Como se junta la cizaña y se echa al fuego, así sucederá al fin del mundo: 13,41: El Hijo del 
Hombre enviará a sus ángeles que recogerán de su reino todos los escándalos y los 
malhechores; 13,42: y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de 
dientes. 13,43: Entonces, en el reino de su Padre, los justos brillarán como el sol. 
 El que tenga oídos que escuche. 


LECTURA: ¿Qué dice el texto? 

Estudio Bíblico. 

Mateo nos dice que Jesús utilizará el género literario llamado parábola para explicar la realidad del 
Reino de Dios. Pero esta explicación es muy diferente de las expectativas que tienen sus oyentes, 
especialmente el pueblo que esperaba una restauración completa de la nación. Ellos estaban esperando 
un líder político (recordemos que toda la nación estaba ahora bajo el dominio del poder del Imperio 
Romano). Tal vez hasta sus mismos discípulos se sienten confundidos por las mismas resistencias que 
tienen las distintas corrientes ideológicas y religiosas como los fariseos, los zelostas, esenios, etc., 
quienes creían que había que formar una comunidad de “justos”, claramente separados de los malvados 
y de los infieles. Así entonces se iría preparando la venida del Reino de Dios. 

Pero Jesús en cambio, les hace comprender que el Reino está presente y crece desde ahora, aunque su 
desarrollo completo, tenga obstáculos, como lo explica en la parábola con la cizaña, que siembra el 
enemigo. 

Jesús aclara que la eliminación definitiva de las fuerzas del mal no vendrá sino hasta el final de los 
tiempos, cuando Él vuelva a juzgar a todos. Entonces es necesario entender que los momentos que se 
viven deban caracterizarse por la paciencia, la esperanza y la confianza. 

Dios mismo intervendrá para destruir el mal y tutelar a los que le pertenecen, pero no corresponde ahra 
proceder a una depuración de la humanidad, pues no tenemos los medios espirituales ni la autoridad de 
Dios. Nos toca por nuestra parte incrementar el bien y hacerlo desarrollar. 

Por ejemplo, en el grano de mostaza y la levadura, nos damos cuenta que son pequeños, insignificantes, 
pero que crecen y hacen crecer. Hay una potencia en el interior de los mismos. 

Jesús también nos advierte que la comunidad de perfectos hijos de Dios no será nunca en el mundo, 
deberá tolerar en su interior individuos turbulentos y ser capaz de superar las ocasiones de tropiezo. 

El trabajo por apoyar el Reino y hacer conocer la Buena Noticia desembocará en la gloria, cuando el Hijo 
del Hombre entregará el Reino al Padre. En todas estas parábolas, hay un proyecto divino sobre el 
cosmos, porque lo que estaba oculto desde la creación, se está mostrando ahora a los ojos del pueblo. 

Reconstruimos el texto: 

1. ¿Cuál es la primera parábola que narra Jesús en este pasaje? ¿Qué sembró una persona?  
2. ¿Quién vino después y qué hizo en su campo? 
3. ¿Qué le dijeron los sirvientes al dueño del campo? ¿Qué querían hacer? 
4. ¿Qué les contestó el dueño del campo? 
5. ¿Cuál fue la siguiente parábola que Jesús usó para comparar el Reino de los cielos? 
6. ¿Cómo es el Reino entonces? 
7. ¿Hay una tercera parábola? ¿Quiénes son los destinatarios de esta parábola? 
8. ¿Qué pasó cuando los discípulos se quedaron solos con Jesús? ¿Qué le pidieron? 
9. ¿Cómo explicó Jesús la parábola de la buena semilla y la cizaña? ¿Qué significa cada una? 

MEDITACION: ¿Qué me o nos dice el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación: 

1. ¿Estoy atento a las enseñanzas de Jesús? ¿Sigo con frecuencia su palabra? 
2. ¿Cómo podría yo hoy interpretar la parábola de la buena semilla y la cizaña en mi propia vida? 
3. ¿Tengo algo parecido que pueda entender en mi vida? ¿Seré yo como ese campo donde hay 
sembrada semilla buena y cizaña? 
4. ¿Cómo puedo yo hoy entender la parábola de la semilla de mostaza en mi vida? ¿Será que una 
buena acción a favor de la evangelización puede llevar adelante un proceso que no espero, 
como el árbol de mostaza, que creció mucho, por la fuerza que hay dentro de la semilla? 
5. Y la parábola de la levadura en la masa ¿Tendrá que ver también con el proceso de 
evangelización? 
6. ¿Cómo me siento yo frente a la explicación de la parábola de la buena semilla y la cizaña? 
¿Entiendo que la cizaña puede estar dentro de mí y que puedo ser yo mismo el generador de 
hacerla crecer? ¿Entiendo cuál será el final? 
7. No puedo decir ahora que Jesús no habló con claridad para mí. 

ORACION: ¿Qué le digo o decimos al Señor? 

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. 
Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor: 

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora. 
Gracias, porque voy entendiendo cada vez más que yo soy parte de tu Reino, que no es algo fuera de mí, 
sino dentro mío. 
Señor, Tú sabes cómo es mi interior, tú sabes mejor que nadie cómo soy y cuánto esfuerzo hago para 
que “el campo de mi vida” esté bien preparado para que Tú siembres la buena semilla. Ayúdame Señor, a resistir la cizaña. Pero sobre todo ayúdame a entender que el enemigo ronda sobre mí, y quiere acabar 
con la buena cosecha. 
Dame el valor de resistir estas tentaciones, de dejar ahogar la semilla buena con la cizaña. Señor Tú 
sabes de mi amor por Ti, no dejes que la tentación sea más fuerte. 
Deja que en mí crezca la fe y la esperanza como la semilla de mostaza. 
Señor, dame la gracia de poder ser evangelizador, de poner como la levadura en la masa, la buena 
Noticia en el corazón de mis hermanos. Que me sienta misionero, que pueda colaborar con el Reino. 

Amén 

CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos el texto? 

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para 
que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón. Usaremos la misma frase de la semana pasada, ya 
en este contexto. 

“El que tenga oídos, que escuche”, (versículo 43.) 

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga. 

ACCION: ¿A qué me comprometo? 

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano. 

Si estoy solo: Me propongo releer con profundidad este texto bíblico. Ver de aplicarlo a mi propia vida. Y 
responder con mayor profundidad las mismas preguntas que tengo internamente. Voy a realizar una acción 
evangelizadora, haciendo de mi vida actos concretos con personas concretas que necesitan conocer a Jesús. 
Identifica esas personas, ve a orar con ellas, dales el consuelo del Evangelio y preséntales el esplendor de la verdad 
que es Jesús. El acto de caridad más importante es sacar de la ignorancia religiosa a quien ha sido envuelto por la 
cizaña. Lo hacemos sin juzgar, sino con caridad. 

En el grupo: Dramatizar estas parábolas, así nos van entrando las ideas desde otra forma. También puede ser 
ponerle música y cantarlas. Esto nos ayudará para entenderlas mejor. Pero no estaría completo si no hacemos un 
acto de caridad. Vamos a ir, como la levadura en la masa, a algún lugar donde necesiten nuestros servicios. Puede 
ser en lugares muy pobres, donde podemos ayudar, o bien donde podemos dar testimonio de la buena semilla 
sembrada en nosotros. Privilegiando los más alejados y marginados, como los elegidos por el Señor, para 

acompañarlos y pasar nuestro tiempo con ellos.

Circulos Biblicos

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Nuestra . Sra . del Rosario de Fatima Parroquia

ARQUIDIOCESIS