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La Lectio Divina Dominical Domingo 14 de Septiembre de 2014 Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -

La Lectio Divina Dominical   Domingo 14 de Septiembre de 2014  Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -
TEXTO BIBLICO Mateo 18, 21 - 35 Dale click en la imagen

martes, 24 de septiembre de 2013

26to. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C TEXTO BIBLICO: Lucas 16, 19-31

     «Recibiste bienes en la vida y Lázaro males
                 Ahora tú sufres y    él goza »


16 ,1 : A los discípulos, Jesús, les decía:
16 ,19 : Había un hombre rico, que vestía de púrpura y lino y todos los días hacía espléndidos 
banquetes.16 ,20 : Echado a la puerta del rico había un pobre cubierto de llagas llamado Lázaro,
16 ,21 : que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamerle las 
heridas.
16 ,22 : Murió el pobre y los ángeles lo llevaron junto a Abrahán. Murió también el rico y lo sepultaron.
16 ,23 : Estando en el lugar de los muertos, en medio de tormentos, alzó la vista y divisó a Abrahán y a 
Lázaro a su lado.
16 ,24 : Lo llamó y le dijo:
—Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro, para que moje la punta del dedo en agua y me 
refresque la lengua; pues me torturan estas llamas.
16 ,25 : Respondió Abrahán:
—Hijo, recuerda que en vida recibiste bienes y Lázaro por su parte desgracias. Ahora él es 
consolado y tú atormentado.16 ,26 : Además, entre ustedes y nosotros se abre un inmenso abismo; de 
modo que, aunque se quiera, no se puede atravesar desde aquí hasta ustedes ni pasar desde allí 
hasta nosotros 
16 ,27 : Insistió el rico:
—Entonces, por favor, envíalo a casa de mi padre, 16 ,28 : donde tengo cinco hermanos; que les 
advierta no sea que también ellos vengan a parar a este lugar de tormentos.
16 ,29 : Le dice Abrahán:
—Tienen a Moisés y los profetas: que los escuchen.
16 ,30 : Respondió:
—No, padre Abrahán; si un muerto los visita, se arrepentirán.
16 ,31 : Le dijo:
—Si no escuchan a Moisés ni a los profetas, aunque un muerto resucite, no le harán caso.
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio bíblico del texto.
Las lecturas este domingo continúan con el tema de la riqueza y la pobreza: específicamente, 
condenando al rico que es presentado como típicamente sin cuidado por el pobre y explotándolo, y 
confortando a pobre infeliz por quien el Señor tiene un cuidado especial. 
La lectura de Amós es una sátira mordaz contra las frivolidades de los ricos, inconscientes del desastre 
que está por caerles. El salmo expresa la vigilancia de Dios por todas las categorías de los 
desfavorecidos: los trabajadores extranjeros (residentes en Israel, los guerim), las viudas y los huérfanos. 
La lectura de 1 Timoteo, que sigue a lo de “el amor al dinero es la raíz de todos los males,” exhorta al 
joven Timoteo a que rechace esas cosas y a que se mantenga en la santidad.
Hay muchas cosas que señalar en la parábola del rico y Lázaro, especialmente los contrastes. El 
rico no tiene nombre (su nombre no es ‘Epulón’, que es un adjetivo que significa que banqueteaba 
mucho; en inglés también se le quiere llamar ‘Dives’, que significa “rico”). Es precisamente la intención 
de Lucas mostrar cómo las cosas son al revés con Dios: en el mundo son los ricos los que llevan grandes 
nombres; aquí el que tiene nombre es el miserable Lázaro. El rico come suntuosamente, sin que le 
preocupe Lázaro que está a su puerta, y que a su vez ¡le da de comer a los perros que lamen sus llagas! 
Al morir, Lázaro es llevado por los ángeles al seno de Abraham (ver Lc 13:28-30); el rico simplemente es 
enterrado. Sus lotes son invertidos en el más allá. El rico es atormentado, mientras que Lázaro es 
consolado, y ya no pueden cambiar las cosas. La razón que se da no es particularmente ética; no se dice 
que el rico fuese malo y que Lázaro fuese bueno. Sólo se da una inversión, un cambio de suerte muy 
escueta, semítica, bíblica, escatológica, muy querida por Lucas: el rico ya había recibido su premio en la 
tierra, mientras que Lázaro había sufrido. Al final, cambian los lugares que ocupamos, los primeros serán 
los últimos (ver Lc 1:52-53; 6:20-26). A Lucas no le interesa hacer finas, apologéticas distinciones acerca 
de lo que es ser rico, pero ‘sin estar apegado a la riqueza’. La mera coexistencia de la opulencia junto a 
la miseria (que tenemos a la puerta) basta para condenar al rico.
La conclusión de la parábola nos advierte contra esperar una manifestación extraordinaria, milagrosa, 
de la voluntad de Dios: nos basta una lectura sincera de la Sagrada Escritura, como era el caso para los 
hermanos del rico.
Preguntémonos para reconstruir el texto:
1. ¿Quiénes son lo personajes de la historia que narra Jesús? ¿Qué hace cada uno?
2. ¿Qué sucede al fin de los días de los personjes? ¿Hacia dónde van?
3. ¿Qué sucede con el rico, qué es lo que desea?
4. ¿Qué otro personaje del Antiguo Testamento aparece en la escena?
5. ¿Cuál es la distancia que los separa en la otra vida?
6. ¿Qué es lo que pide el rico? ¿Se podrá convertir alguien si un muerto revive y va a 
contarles?
7. ¿Qué es lo que basta conocer para llegar a la morada Eterna del Padre?

MEDITACION: ¿Qué me dice a mí el texto?
Este es otro texto clave del evangelista Lucas. Debemos hacernos unas preguntas para profundizar en 
nuestra vida estas palabras de Salvación:
1. ¿Hasta qué punto yo me doy cuenta de las necesidades de las personas que me rodean?
2. ¿Estoy atento a estas personas? ¿Puedo brindarles ayuda, colaborar con su bienestar?
3. ¿En qué puedo identificarme con la narración que hizo Jesús?
4. ¿Soy consciente que en la Biblia yo puedo encontrar todo lo necesario para entender la 
Salvación? ¿Acepto que la Biblia es Palabra de Dios, y por lo tanto Palabra para mi 
salvación?
5. ¿Con qué frecuencia me dedico a la lectura y oración con la Biblia?
6. ¿Entiendo que “escuchar” la Palabra, meditarla, llevarla a mi vida es lo que me dará a mí 
la seguridad de ir por el camino correcto?

ORACION: ¿Qué le digo yo al Señor?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. 
Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:
Gracias Señor por tu Palabra Salvadora. Gracias por que nos recuerdas a cada momento 
que esta Palabra es vida en abundancia.
Señor, que no seamos indiferentes a tu Palabra. Que queramos escucharla, vivirla, 
practicarla.
Te pedimos que nos ayudes a ver a nuestros hermanos, especialmente a aquellos que más 
sufren. Danos entrañas de amor para con cada uno. Danos la posibilidad de ser generosos 
con lo que tenemos. En especial nuestro tiempo, nuestra dedicación, y compartir los 
bienes para poder estar siempre disponibles a que tu Palabra sea vida en nuestra vida.
Hacemos nuestra la oración del Salmo 119:
119 ,1 : Dichosos los de conducta intachable, que siguen la voluntad del Señor.
119 ,2 : Dichosos los que guardan sus preceptos, y lo buscan de todo corazón;
119 ,3 : los que, sin cometer iniquidad, andan por sus caminos.
119 ,4 : Tú mandaste que tus decretos se observen exactamente.
119 ,5 : Ojalá estén firmes mis caminos para cumplir tus órdenes.
119 ,6 : Entonces no quedaré defraudado al fijarme en tus mandatos.
119 ,7 : Te daré gracias con sincero corazón cuando aprenda tus justos mandamientos.
119 ,8 : Quiero cumplir tus órdenes ¡No me abandones, oh Dios grande e inmortal!
119 ,9 : ¿Cómo limpiará un joven su sendero? —Observando tu palabra.
119 ,10 : Te busco de todo corazón: no me desvíes de tus mandatos.
119 ,11 : Guardo en mi corazón tu promesa para no pecar contra ti.
119 ,12 : ¡Bendito eres, Señor!, enséñame tus normas.
119 ,13 : Mis labios recitarán todo lo que manda tu boca.
119 ,14 : En el camino de tus preceptos disfruto más que con cualquier fortuna.
119 ,15 : Voy a meditar tus decretos y a fijarme en tus senderos.
119 ,16 : Me complazco en tus órdenes: no me olvido de tus palabras.
119 ,17 : Cuida de tu servidor y viviré para cumplir tu palabra.
119 ,18 : Abre mis ojos y contemplaré las maravillas de tu ley.
119 ,19 : Soy peregrino en la tierra: no me ocultes tus mandatos.
119 ,20 : Mi vida se consume deseando siempre tus mandamientos.
Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor.
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el texto?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo final de este
Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
Ahora él es consolado y tú atormentado 
—Tienen a Moisés y los profetas: que los escuchen.
Y de esta forma nos ponemos en contemplación solicitando al Señor la posibilidad de ser humildes.
ACCION: ¿A qué me comprometo?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo, me propongo hacer un verdadero análisis de conciencia. Sobre las personas que están a mi 
alrededor y realizar alguna acción que sea para compartir con los demás mi tiempo, y si es necesario mis 
bienes. También una propuesta de lectura más asidua de la Sagrada Escritura, haciendo Lectio Divina.
En el grupo proponerse una actividad que muestre que de verdad estamos escuchando la Palabra del 
Señor. Visitar enfermos en un hospital, ayudar a personas necesitadas y por sobre todas las cosas 

enseñarles a los demás a orar con la Biblia.

martes, 17 de septiembre de 2013

25to. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C TEXTO BIBLICO: Lucas 16, 1-13

« No pueden ustedes servir a Dios y al dinero»





16,1: A los discípulos, Jesús, les decía:
—Un hombre rico tenía un administrador. Le llegaron quejas de que estaba derrochando 
sus bienes. 16,2: Lo llamó y le dijo:
—¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no 
podrás seguir en tu puesto.
16,3: El administrador pensó: ¿Qué voy a hacer ahora que el dueño me quita mi puesto? 
Para cavar no tengo fuerzas, pedir limosna me da vergüenza. 16,4: Ya sé lo que voy a hacer 
para que, cuando me despidan, alguno me reciba en su casa.
16,5: Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor y dijo al primero:
—¿Cuánto debes a mi señor?
16,6: Contestó:
—Cien barriles de aceite.
Le dijo:
—Toma el recibo, siéntate enseguida y escribe cincuenta. 
16,7: Al segundo le dijo:
—Y tú, ¿cuánto debes?
Contestó:
—Cuatrocientos quintales de trigo.
Le dice:
—Toma tu recibo y escribe trescientos.
16,8: El dueño alabó al administrador deshonesto por la astucia con que había actuado.
Porque los hijos de este mundo son más astutos con sus semejantes que los hijos de la 
luz.
16,9: Y yo les digo que con el dinero sucio se ganen amigos, de modo que, cuando se 
acabe, ellos los reciban en la morada eterna.
16,10: El que es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho; el que es deshonesto en lo poco, es 
deshonesto en lo mucho. 16,11: Si con el dinero sucio no han sido de confianza, ¿quién les 
confiará el legítimo?
16,12: Si con lo ajeno no han sido de confianza, ¿quién les confiará lo que les pertenece a 
ustedes?
16,13: Un empleado no puede estar al servicio de dos señores: porque odiará a uno y 
amará al otro o apreciará a uno y despreciará al otro. No pueden estar al servicio de Dios y 
del dinero.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO






LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio bíblico del texto.
Las lecturas de este domingo tienen que ver con nuestra responsabilidad para con los pobres. En 
la primera lectura, Amós sobresale entre los profetas por sus denuncias de los abusos cometidos por las 
clases altas de Israel en un tiempo en que había gran prosperidad (y un esplendoroso culto), pero cuyas 
“gotas” no caían sobre los más pobres (en inglés hay una noción que cuando les va bien a los ricos su 
prosperidad por fuerza ‘goteará hacía los más pobres’). Pero eso no es así. El salmo refleja un misterio 
bíblico: que el Dios altísimo se preocupa con los más humildes de los seres humanos (ver Is 57:15; cf. Mt 
25:40, 45), y los levantará a su tiempo. La lectura de 1 Timoteo tiene que ver con el buen orden de la 
sociedad y del mundo. No puede haber coexistencia pacífica a menos que haya justicia; hacia el final de 
esta carta, se dirá que las rencillas y los disturbios tienen mucho que ver con la avaricia, y que “el amor 
al dinero es la raíz de todos los males,” 1 Tm 6:3-10.
El mayordomo de la parábola en Lucas fue acusado de derrochar la propiedad de su patrón (se 
usa el mismo verbo para derrochar en la parábola del hijo pródigo en Lc 15:13). No queda claro si el 
mayordomo estaba renunciando a su comisión cuando reducía lo que se le debía a su patrón, o si estaba 
derrochando aún más la propiedad de su amo (a lo que se refiere dos veces), que parece más verosímil. 
En cualquier caso, es su actitud atrevida y extravagante hacia las riquezas, una suerte de desapego, si se 
quiere, lo que alaba Jesús, y hasta el mismo patrón. Hace falta imaginación y valor en este mundo: la 
riqueza y el dinero deben usarse con creatividad para el bien de los demás, especialmente los más 
pobres. ¡Cuánta ingenuidad no tenemos para asuntos militares y para lo que nos interesa, y cuán poco 
para alimentar y educar a los más necesitados! Debemos ser fieles en todo. Pero esto significa servir a 
Dios con un corazón no dividido. Y el competidor más grande que tiene Dios, llamado aquí por nombre 
en un caso único, es “mamón” (el nombre de una divinidad pagana y obviamente este mal uso del 
dinero es una idolatría), la palabra aramea que usaba Jesús para la riqueza, la propiedad y la ganancia. 
En los evangelios siempre tiene un significado negativo, como es el caso en los demás escritos de la 
época. 
Preguntémonos para reconstruir el texto:
1. ¿A quiénes se dirigió Jesús y cómo fue la parábola que les dijo?
2. ¿Qué hacía el hombre de la Parábola?
3. ¿Cómo va ganándose a los deudores de su patrón?
4. ¿Cuándo el patrón se dio cuenta, ¿qué es lo que dijo?
5. ¿Qué explicación da Jesús sobre los hijos de este mundo? ¿Qué deberíamos aprender?
6. ¿Cómo se refiere Jesús a la fidelidad?
7. ¿Cómo termina el texto? ¿Cuál es la frase o la idea principal que quiso dejar Jesús?
MEDITACION: ¿Qué me dice a mí el texto?
Este es otro texto clave del evangelista Lucas. Debemos hacernos unas preguntas para profundizar en 
nuestra vida estas palabras de Salvación:
1. Jesús pone un ejemplo de un administrador infiel, pero que era astuto. ¿Podría yo ser un 
administrador de las cosas de Dios como este de la parábola? 
2. ¿Hasta qué punto mi fidelidad a Dios me lleva a ser recto en todo momento, aún cuando 
no quede bien ante los demás?
3. ¿Trato de usar la astucia para ser un discípulo misionero?
4. Finalmente Jesús habla de las amistades que se hace ganar este administrador. ¿Qué tan 
sincera es mi amistad para las otras personas? ¿Lo amo, lo respeto, lo cuido por lo que es, 
o por lo que tiene?
5. ¿Brindo mi amistad a los demás lo que yo soy, o por lo que tengo o represento? ¿Cuál es 
mi carta de presentación para con los otros? ¿Qué reconocimiento espero?
6. Realmente ¿construyo amistades cristianas y verdaderas o simplemente compañías 
pasajeras?
7. ¿Cuál es mi verdadero interés para seguir? ¿nos vemos reflejados en el texto? ¿Dónde 
estoy buscando mi felicidad? ¿En las cosas momentáneas, en personas y amistades 
momentáneas?
8. ¿Busco en mis amistades a aquellos con los que realmente puedo construir un puente que 
me lleven al encuentro y seguimiento de Jesús y de allí al Padre?
9. ¿Cuántas riquezas mal elegidas puedo encontrar en mi vida, que usé también para 
comprar cariño, respeto y admiración de otras personas?
Hagamos un momento de silencio y busquemos entre estas preguntas, cuál es la que más me llama la 
atención.
ORACION: ¿Qué le digo yo al Señor?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. 
Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:
Gracias Señor por tu Palabra Salvadora. Gracias por permitirme escucharte, aún cuando 
viendo mi interior, no soy el cristiano que tú deseas.
Me siento en algunas ocasiones como este administrador, que buscaba con las cosas y el 
dinero de sus patrones, comprar el afecto y la admiración de otros. Pero… Señor… me 
doy cuenta que esto terminaría muy mal. Te pido perdón por todas estas veces que no 
hice lo que es bueno a tus ojos.
Quiero pedirte Señor Jesús, que abras mi corazón que a veces está tan cerrado, y que me 
hables al corazón como siempre, diciéndome las palabras y los gestos oportunos.
Señor, que todos los bienes que tú me has permitido administrar que los use para tu 
gloria. Que pueda no comprar a la gente para mí, sino que todo se oriente a que pueda ser 
un discípulo y misionero tuyo.
Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor.
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el texto?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo final de este
Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
16,13: Un empleado no puede estar al servicio de dos señores…
Y de esta forma nos ponemos en contemplación solicitando al Señor la posibilidad de ser fieles a Él.
ACCION: ¿A qué me comprometo?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo, me propongo hacer un verdadero análisis de conciencia. Ver cuántas veces uso mal los 
bienes que administro. Cuántas veces quiero cambiar cariño, respeto y admiración por intercambio de 
cosas. Y también preguntarse por la fidelidad al Señor. ¿Qué me pide el Señor que cambie en mi vida? 
Propongo algo concreto.
En el grupo proponerse una actividad que pueda mostrar claramente las diferencias en donde buscamos 
la felicidad entre Dios y el dinero. Y poder hacer algo externo para presentar a los otros miembros de la 

comunidad nuestro deseo de cambio, y ofrecerles a otros también la posibilidad de cambiar.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Lectio Divina Dominical – 24to. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

TEXTO BIBLICO: Lucas 15, 1-32
«Habrá más alegría en el cielo por un pecador que se convierte»

15,1: Todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban a
escuchar. 15,2: Los fariseos y los doctores murmuraban:
—Éste recibe a pecadores y come con ellos.
15,3: Él les contestó con la siguiente parábola:
15,4: —Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las
noventa y nueve en el campo y va a buscar la extraviada hasta encontrarla?
15,5: Al encontrarla, se la echa a los hombros contento, 15,6: se va a casa, llama a
amigos y vecinos y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la oveja perdida.
15,7: Les digo que, de la misma manera habrá más fiesta en el cielo por un
pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesiten
arrepentirse.
15,8: Si una mujer tiene diez monedas y pierde una, ¿no enciende una lámpara,
barre la casa y busca con mucho cuidado hasta encontrarla?
15,9: Al encontrarla, llama a las amigas y vecinas y les dice: Alégrense conmigo
porque encontré la moneda perdida.
15,10: Les digo que lo mismo se alegrarán los ángeles de Dios por un pecador que
se arrepienta.
15,11: Añadió:
—Un hombre tenía dos hijos. 15,12: El menor dijo al padre: Padre, dame la parte
de la fortuna que me corresponde. Él les repartió los bienes.
15,13: A los pocos días el hijo menor reunió todo y emigró a un país lejano, donde
derrochó su fortuna viviendo una vida desordenada. 15,14: Cuando gastó todo,
sobrevino una carestía grave en aquel país, y empezó a pasar necesidad.
15,15: Fue y se puso al servicio de un hacendado del país, el cual lo envió a sus
campos a cuidar cerdos. 15,16: Deseaba llenarse el estómago de las bellotas que
comían los cerdos, pero nadie se las daba. 15,17: Entonces recapacitando pensó:
—A cuántos jornaleros de mi padre les sobra el pan mientras yo me muero de
hambre. 15,18: Me pondré en camino a casa de mi padre y le diré: He pecado contra
Dios y te he ofendido; 15,19: ya no merezco llamarme hijo tuyo. Trátame como a
uno de tus jornaleros.
15,20: Y se puso en camino a casa de su padre. Estaba aún distante cuando su
padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le echó al cuello y le besó.
15,21: El hijo le dijo:
—Padre, he pecado contra Dios y te he ofendido, ya no merezco llamarme hijo
tuyo.
15,22: Pero el padre dijo a sus sirvientes:
—Enseguida, traigan el mejor vestido y vístanlo; pónganle un anillo en el dedo y
sandalias en los pies. 15,23: Traigan el ternero engordado y mátenlo. Celebremos un
banquete. 15,24: Porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido, se había perdido
y ha sido encontrado.
Y empezaron la fiesta.
15,25: El hijo mayor estaba en el campo. Cuando se acercaba a casa, oyó música y
danzas 15,26: y llamó a uno de los sirvientes para informarse de lo que pasaba.
15,27: Le contestó:
—Es que ha regresado tu hermano y tu padre ha matado el ternero engordado,
porque lo ha recobrado sano y salvo.
15,28: Irritado, se negaba a entrar.
Su padre salió a rogarle que entrara.
15,29: Pero él le respondió:
—Mira, tantos años llevo sirviéndote, sin desobedecer una orden tuya, y nunca
me has dado un cabrito para comérmelo con mis amigos. 15,30: Pero, cuando ha
llegado ese hijo tuyo, que ha gastado tu fortuna con prostitutas, has matado para
él el ternero engordado.
15,31: Le contestó:
—Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. 15,32: Había que hacer
fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, se había perdido y
ha sido encontrado.


LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio bíblico del texto.
Ex 32:7-11, 13-14; Sal 51; 1 Tm 1:12-17; Lc 15:1-32
El mensaje este domingo es el perdón. La primera lectura relata el pecado original de Israel, quebrantar
el primer mandamiento poco después que fue promulgado. Como había sucedido en los días de Noé
cuando la maldad y la violencia cundieron sobre la tierra (Gn 6:5-22), Dios tuvo dudas acerca de su
elección de Israel, y quiso comenzar de nuevo haciendo un nuevo pueblo con Moisés. Pero Moisés
intercedió por Israel, y el Señor se arrepintió de la destrucción que había amenazado, como pasó en
tiempos de Noé. El Salmo 51 es el salmo penitencial por excelencia, atribuido al rey David después de
cometer adulterio con Betsabé y en efecto asesinar al marido de ésta (tremendo abuso de autoridad;
ver 2 S 11-12). Pero el rey pidió perdón y prometió ser un buen ejemplo para otros pecadores
necesitados de perdón.
En la segunda lectura, Pablo reconoce que persiguió a la Iglesia, pero nos dice que la misericordia que
Dios tuvo con él fue para revelar la perfecta paciencia divina de Jesucristo. Para Pablo, el centro (en
inglés, la crux) del misterio es precisamente eso, que Dios pasó por alto nuestros pecados para mostrar
lo “justo” que es; ver Rm 3:21-26. Pongo “justo” entre comillas porque el vocablo hebreo que traduce
significa una cualidad misteriosa que más bien protege y salva.
El evangelio dramatiza lo esencial del ministerio y mensaje de Jesús: en el tiempo final Dios buscaría a
los que estaban perdidos y descarriados y los haría volver a sí mismo. Este es el significado hebreo de
lo que llamamos conversión o arrepentimiento: regresar a Dios; ver los pasajes sobre el “buen pastor”
en Ez 34:15-16, 23-31)
Las parábolas dirigidas a los pastores (el de las cien ovejas que pierde una y sale a buscarla) pone énfasis
en la alegría del encuentro. Lo mismo que la que está dirigida a las mujeres (que pierde la moneda y la
busca) también es la alegría por el encuentro.
Jesús fue el agente de Dios para este designio divino de “regresar a Dios” La parábola del “hijo pródigo”
no muestra nada del Dios amenazador de la primera lectura; es el hijo temeroso, arrepentido pero aún
incrédulo el que piensa que debe preparar un discurso aplacador para su padre, a quien espera estar
bien furioso. Pero Dios, el Padre que nos revela Jesús, no es así: rompiendo con la costumbres de lo que
es propio en el oriente, este padre sale corriendo mientras su hijo aún está lejos, saliendo a su
encuentro y colmándolo de besos y regalos, con una fiesta en vez de probatoria. Es esta extravagancia
del Reino en los tiempos finales la que se nos pide practicar a nosotros también; ver Mc 4:3-9, la
parábola del sembrador pródigo o derrochador; ver también Mt 20:1-16; Jn 12:3; 19:39. Pero era
ofensiva para los “fariseos” de entonces y de hoy.
Preguntémonos para reconstruir el texto:
1. ¿Quiénes se acercaron a escuchar a Jesús?
2. ¿Quiénes murmuraban y criticaban a Jesús? ¿Porqué?
3. ¿Cuáles fueron las primeras dos parábola que Jesús les dice a aquellos que lo
escuchaban?
4. ¿Cuál es la síntesis que presenta cada una de estas dos parábolas?
5. Jesús cuenta una de las parábolas más hermosas: La del padre misericordioso ¿Qué hace
el hijo menor? ¿Qué hace el hijo mayor? ¿Cómo era la actitud del Padre?
6. ¿Qué pasó una vez que el hijo menor pasó hambre… cuál fue su decisión?
7. ¿Qué estaba haciendo el Padre, cuando vio regresar a su hijo menor? ¿cuál fue su
decisión inmediata
8. ¿Qué sucedió con el hermano mayor?
9. ¿Qué hizo el Padre con el hermano mayor?
10. ¿Qué conclusión podemos sacar de esta parábola
MEDITACION: ¿Qué me dice a mí el texto?
Este es otro texto clave del evangelista Lucas. Debemos hacernos unas preguntas para profundizar en
nuestra vida estas palabras de Salvación:
1. ¿Estoy convencido que Dios es misericordioso?
2. ¿He recibido alguna vez en mi vida esta experiencia de misericordia y perdón? ¿Podría
recordarla? ¿Cómo te has sentido ante el perdón obtenido?
3. En la vida pastoral de la Iglesia ¿salimos como el pastor a buscar a la oveja que se ha
perdido?
4. ¿Somos conscientes que hoy debemos prolongar el misterio de Jesús, en la Iglesia, y salir
a buscar a tantos que por algún motivo se han extraviado, y esto debe ser con amor?
5. ¿Cuáles crees que son los descuidos hoy de la Iglesia en que dejamos perder a nuestros
fieles? ¿Haremos como la mujer de la parábola para salir a buscar lo perdido?
6. Nos alegramos cuando nuestros hermanos vuelven al redil de la Iglesia ¿o los criticamos
porque se han ido?
7. Mostramos como cristianos la imagen del Padre Bondadoso, o nos enfocamos más en el
Padre castigador ¿Cuál será entonces la imagen que debemos mostrar y en qué cambiará
todo esto en la vida pastoral?
ORACION: ¿Qué le digo yo al Señor?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora.
Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:
Gracias Señor por tu Palabra Salvadora. Gracias por tu amor y misericordia.
Gracias porque me cambias la imagen que muchas veces he tenido de Ti, de un Dios
castigador, que está con las leyes morales en la mano, para regañarme. Sin embargo me
muestras que tú eres por sobre todas las cosas amor, misericordia, perdón.
Quiero pedirte la luz para analizar también todos aquellos lugares de mi vida, de mi
corazón donde nunca te he dejado entrar. Para poder pedir perdón, por esas cosas
enquistadas en mi vida que ni siquiera reconozco. Ahora quiero ponerlas en tus manos
bondadosas.
Quiero imitarte, saliendo a buscar a aquellos que hemos dejado que se vayan. Dame un
corazón valiente para ir al encuentro de todos ellos en tu nombre, y en tu misericordia
Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor.
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el texto?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo final de este
Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
15,32 Había que hacer fiesta porque este hermano tuyo
estaba muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido
encontrado.
Y de esta forma nos ponemos en contemplación solicitando al Señor la posibilidad de ser humildes.
ACCION: ¿A qué me comprometo?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo, me propongo hacer un verdadero análisis de conciencia. Necesito darme cuenta cuántos
agujeros en mi corazón están lejos del Señor, las angustias, donde nunca lo he dejado entrar, las
preocupaciones, que me distraen de la misericordia. También pensar en los juicios que yo realizo sobre
aquellas personas que por algún motivo dejan nuestras comunidades y tratar de ser misericordiosos, e ir
a buscarlos.
En el grupo proponerse una actividad de búsqueda de aquellos que estuvieron en la comunidad y por
diferentes motivos se fueron. Que sea una actividad misionera, y hacerles a ellos una recepción tan
hermosa, como la que el Padre Misericordioso hizo por su hijo menor que había vuelto. Tener esta

actitud de discípulos misioneros, con una actividad que sea novedosa y atractiva.

miércoles, 28 de agosto de 2013

LECTIO DIVINA 22do. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

Invocación al Espíritu Santo:
Señor Dios, estamos abriendo las Sagradas Escrituras, queremos pedir que venga el Santo Espíritu. Ven 
Señor Dios Padre, ven Señor Dios Hijo, ven Espíritu Santo quédense con nosotros. Para que entendamos 
hoy lo que Tú nos quieres decir a nosotros en nuestra vida. Espíritu Santo, tú que eres quien nos invita a 
orar, ven en nuestra ayuda, ven y abre nuestra mente y corazón para poder realizar lo que nos quieres 
decir, y quédate en cada uno de nosotros. Señor que no seamos sordos a tu Palabra y que aprendamos 
el arte de la oración.

Amén




TEXTO BIBLICO: Lucas 14, 1.7-14
«Quien se enlaltece será humillado»


14,1: Un sábado que entró a comer en casa de un jefe de fariseos, ellos lo vigilaban.
14,7: Observando cómo elegían los puestos de honor, dijo a los invitados la siguiente parábola:
14,8: —Cuando alguien te invite a una boda, no ocupes el primer puesto; no sea que haya otro invitado 
más importante que tú 14,9: y el que los invitó a los dos vaya a decirte que le cedas el puesto al otro. 
Entonces, lleno de vergüenza, tendrás que ocupar el último puesto.
14,10: Cuando te inviten, ve y ocupa el último puesto. Así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: 
Amigo, acércate más. Y quedarás honrado en presencia de todos los invitados.
14,11: Porque quien se engrandece será humillado, y quien se humilla será engrandecido.
14,12: Al que lo había invitado le dijo:
—Cuando ofrezcas una comida o una cena, no invites a tus amigos o hermanos o parientes o a los 
vecinos ricos; porque ellos a su vez te invitarán y quedarás pagado.
14,13: Cuando des un banquete, invita a pobres, mancos, cojos y ciegos. 14,14: Dichoso tú, porque 
ellos no pueden pagarte; pero te pagarán cuando resuciten los justos.
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO
LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio bíblico del texto.
Sir 3:17-18, 20, 28-29; Lc 14:1, 7-14
El tema de la primera lectura y del evangelio es la “humildad.” Todos tenemos nociones sobre la 
humildad, pero la Biblia, la Palabra inspirada de Dios, nos muestra que lo que concebimos suele ser sólo 
la punta del témpano, y que al entrar en lo profundo del mundo bíblico descubrimos una serie de 
arroyos conectados entre sí que nos conducen lejos en lo que es la revelación de Dios. De hecho, la 
Constitución sobre la divina revelación del Concilio Vaticano II nos habla de la revelación de Dios, que se 
nos transmite por la sagrada Escritura y por la Sagrada Tradición, como algo que ‘fluye de la misma 
fuente’ (Dei Verbum no. 9).
Una de las cosas más ciertas que sabemos que Jesús dijo es que: ‘quien se humilla será levantado’ (yo 
prefiero traducir así, en vez usar “enaltecido,” por razones que pronto veremos). La palabra “humilde,” y 
el verbo “ser humillado,” son muy importantes en la Biblia. En hebreo, la raíz quiere decir “estar 
agachado,” como ‘abajado hasta el suelo’, de modo que corresponde bien a la palabra “humilde,” que 
viene de palabras latinas que significan ‘no lejos de la tierra’. De esta raíz viene el significado espiritual o 
ético: en la Biblia, la palabra “humilde” en el sentido de “manso” se aplica a Moisés (‘el hombre más 
manso de la tierra’, Nm 12:3); también se aplica al rey humilde que monta sobre un asno y que así entra 
a Jerusalén en Za 9:9. En el sentido de “afligido” se usa para el ‘Siervo sufriente’ en el Sal 22:25 y en Is 
53:7. Esto es lo que quiso decir Jesús cuando dijo que Él era ‘manso y humilde de corazón’ en Mt 11:29. 
Esta ‘humildad’ aquí es la misma que se aplica María a sí misma en el Magnificat, usando la misma raíz 
(Lc 1:48, 52; y Sir 3:20 en la primera lectura). Esto también es lo que Pablo dice de Jesús en Flp 2:8, de 
nuevo usando la misma raíz: Cristo “se abajó a sí mismo” hasta el punto de la muerte de cruz. 
Es cierto que Jesús dijo que ‘el que se humilla será levantado’. Jesús habló en arameo, y en ese idioma 
“ser levantado” tiene un doble-sentido: quiere decir tanto “ser enaltecido” como “ser crucificado.” Jesús 
dijo varias veces que el Hijo del hombre ‘tenía que ser levantado’, como Moisés levantó la serpiente en 
el desierto, Jn 3:14; cuando Jesús sea levantado, será revelado como “Yo Soy,” el Nombre de Dios en Ex 
3:14 (Jn 8:28). Finalmente, en Jn 12:32-33 se nos dice explícitamente que ‘ser levantado’ se refiere al 
género de muerte de Jesús, en la cruz. Fue tal “humildad” que dio lugar a la gran exaltación de Jesús, 
como dice Pablo en Flp 2:9. 
Preguntémonos para reconstruir el texto:
1. ¿Qué día de la semana entró Jesús en la casa de quién? ¿Cuál era la invitación?
2. ¿Qué es lo que observa Jesús?
3. ¿Qué les dice a los invitados? ¿A qué los invita?
4. ¿Qué significa ocupar los últimos puestos?
5. ¿Por qué explica Jesús que para ser enaltecido hay que humillarse primero?
6. Cuando des un banquete o bien ofrezcas algo a alguien ¿A quién debes invitar? ¿Por qué?
MEDITACION: ¿Qué me dice a mí el texto?
Este es otro texto clave del evangelista Lucas. Debemos hacernos unas preguntas para profundizar en 
nuestra vida estas palabras de Salvación:
1. ¿Nos gustan los puestos de honor? ¿Nos gusta que nos elogien? ¿Qué sucede en la vida 
con estas actitudes?
2. Cuando nosotros vamos a algún lugar ¿nos gusta llamar la atención? ¿Nos gusta sentirnos 
reconocidos por importancias vanales?
3. Nuestra actitud con respecto al modo de vestir, de andar, de presentarnos. ¿es coherente 
con el Evangelio de este domingo?
4. Hasta donde yo busco siempre ocupar los primeros puestos. No sólo en la sociedad sino 
en todos los momentos en que yo me dirijo con mis actitudes en el mundo. 
5. ¿Qué significa en tu vida ser humilde, buscar los puestos más sencillos, más “abajo”? 
¿Estás consiente que el Señor está pidiéndote esto?
6. El mundo “se pasó de rosca” dirá el papa Francisco. El mundo nos presenta otra forma de 
ser felices. ¿Cuál forma prefieres tú, la que te presenta el mundo, o la que te presenta 
nuestro Señor Jesús?
7. Queremos reflexionar sobre la humildad a la que nos invita Jesús. ¿Es tu modo de ser así?
8. Finalmente el texto nos invita a que nuestras obras sean en bien de aquellos que no 
puedan devolvernos nuestros servicios. El invitar a los banquetes a los más pobres. ¿Te 
examinas de verdad en tu vida sobre las obras de caridad que realizas?
ORACION: ¿Qué le digo yo al Señor?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. 
Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:
1. Gracias Señor por tu Palabra Salvadora. Gracias por que siempre me estás advirtiendo 
cómo debe ser mi vida.
2. Quiero pedirte perdón Señor porque en tantas oportunidades me dejo llevar por este 
mundo. Me dejo influenciar de tal manera que el ser cristiano muchas veces es para mí un 
barniz superficial. Lo que está en mi interior es mi orgullo y vanidad. Perdón Señor
3. Quiero imitarte, quiero seguirte dame fuerzas muéstrame el camino.
Podemos terminar nuestro momento de oración con el Himno cristológico de Pablo a los Filipenses:
2,3: No hagan nada por ambición o vanagloria, antes con humildad estimen a los otros como 
superiores a ustedes mismos.
2,4: Nadie busque su interés, sino el de los demás.
2,5: Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús,
2,6: quien, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de ser igual a Dios;
2,7: sino que se vació de sí
y tomó la condición de esclavo,
haciéndose semejante a los hombres.
Y mostrándose en figura humana
2,8: se humilló,
se hizo obediente hasta la muerte,
y una muerte en cruz.
2,9: Por eso Dios lo exaltó y le concedió un nombre superior a todo nombre,
2,10: para que, ante el nombre de Jesús,
toda rodilla se doble,
en el cielo, la tierra y el abismo;
2,11: y toda lengua confiese:
¡Jesucristo es Señor!, para gloria de Dios Padre.
AMÉNEN 
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el texto?
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo central del Evangelio 
para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
14,11: Porque quien se engrandece será humillado, y quien se humilla será engrandecido.
Y de esta forma nos ponemos en contemplación solicitando al Señor la posibilidad de ser humildes.
ACCION: ¿A qué me comprometo?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo, me propongo hacer un verdadero análisis de conciencia. Así descubrir en qué momentos 
estoy viviendo el Evangelio con la humildad del servicio, y en qué momentos me dejo llevar por el 
mundo. Y para esto realizar alguna actividad que tenga que ver con el recuerdo de la humildad. Por 
ejemplo ayudar en la limpieza de alguna persona que lo necesite, hacer un acto de caridad y de 
desprendimiento, que se sienta y que me ayude a ser humilde.
En el grupo proponerse una actividad de compromiso de humildad. Por ejemplo tomando la iniciativa de 
hacer algo por la comunidad, como ayudar en el orden, en la limpieza, en el arreglo. Actividades 

humildes, que nos muestren que nosotros estamos al servicio de la comunidad completa.

martes, 20 de agosto de 2013

LECTIO DIVINA 21ro. Domingo del Tiempo Ordinario CicClo C


TEXTO BIBLICO: Lucas 13, 22-30 
«Vendrán de todas partes a la mesa del Reino» 


13,22: Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. 13,23: Uno le preguntó: —Señor, ¿son pocos los que se salvan? Les contestó: 13,24: —Procuren entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. 13,25: Apenas se levante el dueño de casa y cierre la puerta, ustedes desde afuera se pondrán a golpear diciendo: Señor, ábrenos. Él les contestará: No sé de dónde son ustedes. 13,26: Entonces dirán: Hemos comido y bebido contigo, en nuestras calles enseñaste. 13,27: Él responderá: les digo que no sé de dónde son ustedes. Apártense de mí, malhechores. 13,28: Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras ustedes sean expulsados. 13,29: Vendrán de oriente y occidente, del norte y el sur, y se sentarán a la mesa en el reino del Señor. 13,30: Porque, hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO
LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio bíblico del texto
Is 66:18-21; Lc 13:22-30
El domingo pasado vimos el tema del fuego, del juicio, y tampoco éste está ausente hoy. La primera lectura viene de la parte final de Isaías, que también habla mucho del fuego del juicio (“con fuego Yahveh va a juzgar,” Is 66:16). Los últimos versos son de gran esperanza, pero parece que de un modo inusual: se promete grandes cosas, inauditas, a ¡los paganos! Ya toda la segunda parte del Libro de Isaías “incluía” a los paganos, a los habitantes de las islas remotas, porque el Siervo era puesto como luz de los paganos (“las naciones”), para que la salvación de Dios llegara hasta el fin de la tierra, Is 49:6. En la primera parte del “Tercer Isaías,” en Is 56:1-8, se “incluía” a eunucos y a extranjeros en la asamblea de Dios, algo prohibido por Dt 23:2-7. Ahora en la última parte de este “Tercer Isaías” (Is 56-66), el mensaje divino, el conocimiento del Dios verdadero, será llevado por fin “a todas las naciones y lenguas,” a las islas más remotas. Pero la cosa no acaba ahí: “también de entre ellos tomaré para sacerdotes y levitas, dice Yahveh.” Cosa extraordinaria. El sacerdocio en Israel se había cerrado más y más, hasta reducirse en el exilio babilónico a los solos “hijos de Sadoq” (ver Ez 44:15), los futuros Saduceos del Nuevo Testamento. ¡Aquí se extiende a extranjeros! Si bien, un “copista judío nervioso” añadió el verso 20 para darle otro sentido al papel de los paganos: éstos serían sólo “mulas,” cargadores, de los israelitas que regresan del exilio. Pero no tiene sentido decir que Yahveh tomará, o seguirá tomando, “para sacerdotes y levitas” de los que ya lo eran, o de sus descendientes. No, la gran novedad es esta asombrosa apertura del profeta a los paganos, a los que no conocían el nombre de Yahveh que ahora les será manifestado. Esto viene a constituir “cielos nuevos y tierra nueva.” Pero habrá fuego para “aquellos que se rebelaron contra mí,” Is 66:24, lo que hace un “sujetalibros” o “inclusión” con la primera parte (Is 1:2, “Oíd, cielos, escucha, tierra, que habla Yahveh; ‘Hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí’”).

El pasaje de Isaías resuena mucho en el evangelio. Jesús había predicado a Israel y había sido mayormente rechazado; ver Lc 10:13-16. Compara desfavorablemente a las ciudades judías (Corazin, Betsaida) con las paganas (Tiro y Sidón), diciendo que si los milagros que hizo en las judías las hubiera hecho en las paganas, éstas se habrían convertido, y les iría mejor en el juicio. En nuestra lectura del evangelio, se habla de un gran banquete “inclusivo” (‘del este y del oeste, del norte y del sur’) del cual serán excluidos los malhechores aunque sean judíos. ¡Qué ironía será que los “hijos de Abraham” ( los que dependen sólo de la descendencia carnal, ver Jn 1:13; 8:39; Rm 9:6-8) no podrán sentarse en la mesa del banquete con Abraham, Isaac y Jacob! Pero esto no es para sentirse seguros frente a nadie, ya que la puerta para todos es estrecha; hay que tomar en serio lo que dice Pablo en Rm 11:16-24.
Nos preguntamos para reconstruir y recordar el texto:
¿Por dónde iba Jesús? ¿Quién se le acercó? ¿Qué le preguntó a Jesús? Jesús responde con tres movimientos: ¿los recuerdas? ¿Qué será la puerta estrecha? ¿Qué sucederá con aquellos que han compartido las enseñanzas de Jesús y no han cumplido? ¿Quiénes vendrán a entrar entonces en el Reino de los Cielos?
MEDITACION: ¿Qué me dice a mí el texto?
Es importante ante estos texto bíblicos que nos hagamos unas preguntas personales.
1. ¿Hasta qué punto yo estoy interesado en la salvación? El concepto “salvación” ¿entra dentro de los planes de mi vida?
2. Cuando yo realizo las cosas cotidianas de la vida, estudio, trabajo, vida en mi hogar, mis amigos, mis relaciones personales, etc. ¿Estas cosas las hago todas en orden al fin último de mi vida que es mi salvación?
3. En la administración de mi tiempo ¿Qué cosas ocupan más los días normales de mi vida? ¿A qué le dedico más tiempo? A lo pasajero, a lo mundano, o a las cosas más importantes, que me hacen crecer más como persona, como hijo de Dios.
4. ¿También puedo hacerme la pregunta sobre cuántos son los que se salvarán? ¿Me llama la atención en mi vida? ¿Qué hago entonces para poder descubrir lo que aún me falta para llevar una vida coherente con el mensaje de salvación del Señor?
5. ¿Qué significaría para mí pasar por la puerta estrecha, hoy, en mi vida?
6. Me doy cuenta que Dios en su infinita misericordia quiere invitarme a formar parte del pueblo de la Salvación ¿Qué hago para merecerlo y continuar este camino?

ORACION: ¿Qué le digo yo al Señor?
Hacemos un momento de silencio para responderle al Señor que nos ha hablado primero.
Qué hay en tu corazón para conversar con el Señor sobre este tema tan importante, se trata tal vez de lo más importante: Tu propia salvación.
Dile al Señor lo que brote de tu corazón, dale gracias, pídele perdón, vuelve a incorporarte en el pueblo de la salvación y junto a toda la Iglesia, recita el salmo 116
116,1: Amo al Señor porque escucha mi voz suplicante, 116,2: porque tiende su oído hacia mí en cuando lo invoco. 116,3: Me apretaban las redes de la muerte, me alcanzaban los tormentos del Abismo, preso de angustia y de congoja, 116,4: invoqué el Nombre del Señor: ¡Por favor, Señor, salva mi vida! 116,5: El Señor es clemente y justo, nuestro Dios es compasivo. 116,6: El Señor guarda a los sencillos: estaba yo agotado y me salvó. 116,7: ¡Alma mía, recobra la calma, que el Señor fue bueno contigo! 116,8: Arrancó mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída. 116,9: Caminaré en presencia del Señor en la tierra de los vivientes. 116,10: Tengo fe, aun cuando dije: ¡Qué desgraciado soy!; 116,11: aunque dije espantado: Los humanos son mentirosos. 116,12: ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? 116,13: Alzaré la copa de la salvación invocando el Nombre del Señor. 116,14: Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. 116,15: Costosa es a los ojos del Señor la muerte de sus amigos. 116,16: ¡Por favor, Señor, que soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava, rompe mis cadenas! 116,17: Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el Nombre del Señor. 116,18: Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, 116,19: en los atrios de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. ¡Aleluya!
Amén
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el texto?
Para el momento de Contemplación te propongo que revises tu vida a la luz de un versículo bíblico que te haya llamado la atención de este texto. Y lo repitas constantemente:
13,30: Porque, hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.
Llévalo a tu corazón con insistencia para que recuerdes que estás llamado desde los últimos, porque el Señor te invita a que seas de los primeros. Lo haces con actitud agradecida.


ACCION: ¿A qué me comprometo?
Nuestro compromiso con el Señor debe llevarnos a una vida transformada. Queremos entrar por la puerta estrecha…. ¿Qué debemos cambiar en nuestra vida para entrar por esta puerta estrecha? Piensa, y prepara un listado de cosas que crees que te impiden pasar por esta puerta estrecha. Luego preséntalo al Señor y pídele que te limpie, que te purifique de estas cosas. Si crees que es necesario puedes recurrir también al sacramento de la reconciliación.
Si estás con tu grupo de amigos puedes hacer un listado de todo lo que en la sociedad nos impide pasar por la puerta estrecha. Y poner este listado en un cartel que vea la comunidad. También poner al lado acciones que pueden cambiar estas actitudes que nos impiden pasar por la puerta estrecha y formas de mejorar.

martes, 6 de agosto de 2013

Lectio Divina 19no. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

 TEXTO BIBLICO: Lucas 12, 32-48

Invocación al Espíritu Santo:
Señor Dios, estamos abriendo las Sagradas Escrituras, queremos pedir que venga el Santo Espíritu. Ven
Señor, ven Espíritu Santo quédense con nosotros. Para que entendamos hoy lo que Tú nos quieres decir
a nosotros en nuestra vida. Espíritu Santo, tú que eres quien nos invita a orar, ven en nuestra ayuda, ven
y abre nuestra mente y corazón para poder realizar lo que nos quieres decir, y quédate en cada uno de
nosotros. Señor que no seamos sordos a tu Palabra y que aprendamos el arte de la oración.

Amén

«Dichoso el sirviente que se encuentre preparado»
12,32: No temas, pequeño rebaño, que el Padre de ustedes ha decidido darles el reino.
12,33: Vendan sus bienes y den limosna. Consigan bolsas que no se rompan, un tesoro inagotable en el
cielo, donde los ladrones no llegan ni los roe la polilla. 12,34: Porque donde está el tesoro de ustedes,
allí también estará su corazón.
12,35: Tengan la ropa puesta y las lámparas encendidas. 12,36: Sean como aquellos que esperan que el
amo vuelva de una boda, para abrirle en cuanto llegue y llame. 12,37: Dichosos los sirvientes a quienes
el amo, al llegar, los encuentre despiertos: les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará
sentarse a la mesa y les irá sirviendo. 12,38: Y si llega a media noche o de madrugada y los encuentra así,
dichosos ellos.
12,39: Entiendan bien esto, si el dueño de casa supiera a qué hora iba a llegar el ladrón, no le dejaría
abrir un boquete en su casa. 12,40: Ustedes también estén preparados, porque cuando menos lo
piensen llegará el Hijo del Hombre.
12,41: Pedro le preguntó:
—Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos? 12,42: El Señor contestó:
—¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su personal, para que
les reparta las raciones de comida a su tiempo? 12,43: Dichoso aquel sirviente a quien su señor, al llegar,
lo encuentre actuando así. 12,44: Les aseguro que le encomendará administrar todos sus bienes.
12,45: Pero si aquel sirviente, pensando que su señor tarda en llegar, se pone a pegar a los muchachos
y muchachas, a comer y beber y emborracharse, 12,46: llegará el señor de aquel sirviente el día y la hora
menos esperados lo castigará y lo tratará como a los traidores.
12,47: Aquel sirviente que, conociendo la voluntad de su señor, no prepara las cosas ni cumple lo
mandado, recibirá un castigo severo; 12,48: pero aquel que sin saberlo, cometa acciones dignas de
castigo, será castigado con menos severidad. A quien mucho se le dio mucho se le pedirá; a quien
mucho se le confió mucho más se le exigirá.
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO
LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio bíblico del texto
Sb 18:6-9; Lc 12:32-48
Podemos pensar que la relación entre la primera lectura y el evangelio está en el tema de velar
con confianza, esperando en las promesas de Dios. El Libro de la Sabiduría contiene una gran reflexión
sobre la Pascua, es decir, la salvación del pueblo de Dios de la esclavitud en Egipto, lo que constituye la
mitad del libro. Israel se diferenciaba de los egipcios; conocía al verdadero Dios, y estaba en la luz,
mientras que la oscuridad cubría lo demás de la tierra de Egipto: “solo sobre ellos se extendía pesada
noche, imagen de las tinieblas que les esperaban recibir. Aunque ellos a sí mismos se eran más pesados
que las tinieblas,” Sb 17:21. Y los israelitas esperaban la salvación y en secreto ofrecían sacrificios, y así
cumplían la ley.
Cristo en el evangelio nos pide que velemos, después de amonestarnos a no tener miedo,
porque el Padre se ha complacido en darnos ¡el Reino! Debemos acumular tesoros en el cielo, tesoros
de buenas obras y especialmente de limosnas, tesoros que estarán seguros del robo y de la polilla.
Debemos de mantener seguro nuestro corazón, donde el tesoro de buscar el Reino y su justicia está,
preparados para el regreso del Señor, cuya hora no se sabe. Seamos como José en el Libro del Génesis,
que siendo fiel en el exilio de Egipto y resistiendo a todas las tentaciones, fue elevado a ser el número
dos del reino, distribuyendo comida a todos como señor y dueño. No nos dejemos llevar por la tentación
o por el fastidio, el aburrimiento, comenzando a emborracharnos y a golpear a los demás con nuestras
palabras o con nuestros puños; la palabra orgía parece venir de la misma raíz que ira (en griego orguē).
La borrachera da lugar a la ira (Si 31:30) y a toda clase de desenfreno (Rm 3:13; Ga 5:21), y nos hace
perder el sentido de espera de la venida del Señor, que puede ser en cualquier momento.
“¡Hay que poner atención!” El Señor es nuestro amigo. Los amigos piensan el uno en el otro, y
no se desatienden el uno del otro. Hablando de los pecados involuntarios, Santo Tomás enseña que
éstos lastiman el corazón de nuestro Señor, y que no vale decir “me descuidé, lo siento,” pues el dolor
del amigo no disminuye porque digamos “no estaba poniendo atención,” ya que es precisamente eso lo
que hiere. Dejamos de ponerle atención a Dios cuando estamos absorbidos por nosotros mismos, como
el rico del domingo pasado. Luego el amigo de Dios, el siervo fiel, podrá entrar al gran banquete de gozo
de salvación cuando regrese su Señor esperado.
Preguntas para recordar y reconstruir el texto?
1. ¿Cuál es la relación entre la Primera Lectura y el Evangelio? Por cierto ¿Que citas son?
2. ¿Qué es lo que contiene el libro de Sabiduría?
3. ¿En que se diferenciaba Israel de Egipto?
4. ¿Qué nos dice Jesús en el Evangelio?
5. ¿Donde se encuentra el Reino y su justicia?
6. ¿Qué se narra de José? Y ¿En que libro?
7. ¿Qué es lo que dijo Santo Tomás?
MEDITACION: ¿Qué me dice a mí el texto?
Podemos hacernos unas preguntas para reflexionar en nuestra propia vida con este texto:
1. ¿Dónde está nuestro tesoro en verdad? ¿A dónde hemos depositado nuestra confianza?
2. ¿Cómo llevo mi vida con respecto a los bienes? ¿Las cosas que yo tengo están al servicio
del Reino de Dios? ¿Soy generoso con lo que tengo?
3. El Señor dice “donde está tu tesoro allí está tu corazón” ¿Dónde está mi tesoro y mi
corazón? ¿Sería importante replantearme este tema?
4. ¿Qué significa estar a la espera de la llegada del Señor? ¿Estoy preparado? ¿Tengo la
ropa puesta y la lámpara encendida?
5. ¿Eres tú un administrador fiel y prudente? ¿Qué significará esto en tu vida?
6. ¿Hasta qué punto, tu vida es coherente o llevas una vida disipada? ¿Entiendes lo que
pasará si no prestas atención a las palabras del Señor?
7. Embriagarse, no sólo de alcohol, sino llevar una vida sin sentido, olvidándose de lo
importante, es lo que nos sugiere este texto. Recordemos que el Señor volverá…
¿estamos preparados? ¿Qué habría que mejorar?
8. Te invitamos a que revises tu vida en relación a lo que sugiere el Señor.
ORACION: ¿Qué le digo yo al Señor?
Para nuestro momento de oración, nuestra primera respuesta puede ir en la acción de gracias y
luego en pedir la gracia de ser coherentes con lo que creemos y vivimos.
Gracias Señor por tu Palabra que nos alienta a vivir en forma coherente. Gracias por
recordarnos también que Tú volverás a juzgarnos. Gracias de antemano por perdonar nuestras
faltas.
Te pedimos Señor la gracia de saber encontrar tu Voluntad Sagrada sobre nosotros. De tener la
fuerza y el coraje de ir contra la corriente de la sociedad que nos lleva lejos de Ti y de lo que
esperas para nuestra vida y nuestra felicidad.


Podemos recitar el Salmo 1
1,1: Dichoso
quien no acude a la reunión de los malvados
ni se detiene en el camino de los pecadores
ni se sienta en la sesión de los arrogantes;
1,2: sino que su tarea es la ley del Señor
y susurra esa ley día y noche.
1,3: Será como un árbol plantado junto al río,
que da fruto a su tiempo,
su fronda no se marchita;
en todo lo que hace, prospera.
1,4: No sucede así con los malvados,
serán como paja que lleva el viento.
1,5: Por eso los malvados no se levantarán en el tribunal,
ni los pecadores en la asamblea de los justos.
1,6: Porque el Señor se ocupa del camino de los justos,
pero el camino de los malvados se disolverá.
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el texto?
Para el momento de la Contemplación te sugerimos tomar algunas de estas dos frases del
Evangelio y repetirlas varias veces en tu vida para que entren en el fondo de tu corazón:
12,34: Porque donde está el tesoro de ustedes, allí también estará su corazón.
12,48b . A quien mucho se le dio mucho se le pedirá; a quien mucho se le confió mucho más
se le exigirá.
ACCION: ¿A qué me comprometo?
El texto del Evangelio de este domingo es muy claro, no hay que imaginar demasiadas cosas
para poder cumplirlo:
1. Nos proponemos revisar nuestras cosas, y ver dónde está nuestro tesoro. Ofrecer de lo
que tenemos algo para compartir con quien lo necesite. Puede ser algo material, o
también nuestro tiempo para compartir con alguien en un hospital, o visitar a personas
que están solas y dar de nuestro tiempo para con ellas.
2. Con tu grupo puedes meditar y reflexionar sobre el tema del Evangelio. ¿Dónde
ponemos nuestros tesoros y por lo tanto nuestro corazón? Qué pensará el mundo sobre
este tema. Entonces como cristianos hacer una cartelera para la comunidad de dónde
están los tesoros del mundo, en contrario de los tesoros de la comunidad cristiana. Así
vamos distinguiéndonos de los demás.

jueves, 25 de julio de 2013

17mo. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C TEXTO BIBLICO: Lucas 11, 1-13

«Cuando Oren digan así: Padre Nuestro…»



1: Una vez estaba en un lugar orando. Cuando terminó, uno de los discípulos le pidió:
—Señor, enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos.
11,2: Jesús les contestó:
—Cuando oren, digan:
Padre,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino;
11,3: el pan nuestro de cada día danos hoy;
11,4: perdona nuestros pecados
como también nosotros
perdonamos a todos los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación.
11,5: Y les añadió:
—Supongamos que uno tiene un amigo que acude a él a media noche y le pide: Amigo, préstame
tres panes, 11,6: que ha llegado de viaje un amigo mío y no tengo qué ofrecerle. 11,7: El otro desde
dentro le responde: No me vengas con molestias; estamos acostados yo y mis niños; no puedo
levantarme a dártelo. 11,8: Les digo que, si no se levanta a dárselo por amistad, se levantará a darle
cuanto necesita para que deje de molestarlo.
11,9: Y yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá, 11,10: porque
quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abre.
11,11: ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? O, si le pide pescado, ¿le
dará en vez de pescado una culebra? 11,12: O, si pide un huevo, ¿le dará un escorpión? 11,13: Pues si
ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el
Espíritu Santo a los que se lo pidan!
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO
LECTURA: ¿Qué dice el texto?
Estudio bíblico del texto
Gn 18:20-32
Esta lectura relata la famosa intercesión de Abrahán por Sodoma y Gomorra, ciudades notorias por su
maldad. La prolongada intercesión del gran patriarca, y su famoso y muy judío “regateo” con Dios (con
quien tenía amistad, 2 Cro 20:7; Is 41:8; St 2:23), no valieron para parar la destrucción de estas
ciudades, paradígmatica en la antigüedad bíblica. Ver Dt 30:21-27. Lo importante es de destacar el
diálogo, la amistad y obviamente la intercesión de los hombres ante Dios, quien, en el fondo, tendrá su
Palabra definitiva. (de hecho se salvó Lot y su familia).
Lc 11:1-13
Junto con la primera lectura, el tema se ve que es la necesidad de perseverar en la oración, confiados en
que Dios nos escucha y nos concede todo lo que necesitamos. Jesús habla llanamente, usa ejemplos
mundanos, argumenta según lo que la exégesis judía llamaba qal wahomer, ‘de lo leve a lo pesado’, lo
que llamamos el argumento a fortiori, es decir, si algo vale en lo de poca importancia, cuánto más no
valdrá en lo de mucha importancia (ver el ejemplo en Jn 7:23). Si los padres humanos, aun por
exasperación, al fin dan lo que se les pide, cuánto más no dará Dios lo que necesitamos, que en la
versión de Lucas se resume en que nos dará el “Espíritu Santo” (la versión en Mt 7:11 tiene “cosas
buenas”).
Es importante notar que el “tema” del Espíritu Santo no sólo es de suma importancia en Lucas: lo
encontramos añadido donde la versión en Mateo no lo tiene, y en muchos pasajes únicos en Lucas.
Mt 4:1 con Lc 4:1; Mt 4:12 con Lc 4:14; Mt 11:25 con Lc 10:21 etc. Para Lucas, el Espíritu Santo es la
suma y totalidad de las “Promesas” de Dios. Es la gran “Promesa del Padre,” Lc 24:49; Hch 1:4; 2:33, 37-
39. Está íntimamente ligado a la Resurrección de Jesús, que también es el cumplimiento de todas las
Promesas de Dios, Hch 13:32-33; 26:4-8. Para Pablo, amigo de Lucas, todas las Promesas de Dios –
pudiéramos decir, todo lo que le hemos pedido o podríamos pedir—tienen su “sí” (respuesta positiva,
cumplimiento) en Cristo, 2 Co 1:20.
Cuando oramos a Dios, tengamos en claro que Él nos concederá siempre que lo pidamos con fe, al
Espíritu Santo. Él, con sus siete dones, podrá darnos la capacidad de entender qué es lo bueno para
nuestra vida y qué es lo que se necesita para poder vivir en plenitud. No siempre pedimos cosas buenas
para nosotros, a veces nuestros caprichos nos llevan a pedir cosas que nos son importantes. Pedir con
claridad al Padre, que nos envíe el Espíritu Santo para que nos otorgue la “visión de Dios” sobre todas
las cosas. Y también la intercesión de los demás cristianos, que nos ayuden a pedir a Dios
Preguntas para recordar el texto:
¿cómo comienza el texto? ¿Qué hacía Jesús?
¿qué es lo que los discípulos le piden a Jesús?
¿Cómo les contesta Jesús, qué les dice que deben hacer como resumen?
¿Qué imagen les dejó después? ¿Cómo comparó la insistencia?
¿Qué agregó finalmente?
¿Qué es lo más importante que debemos pedir a Dios?
MEDITACION: ¿Qué me dice a mí el texto?
Las lecturas de este Domingo, nos presentan la importancia de la intercesión y de la oración.
1. Si pidiéramos gran sinceridad ¿cuánto tiempo dedicas tú a la oración?
2. Para muchos, la oración es pedirle cosas y acciones a Dios ¿En que se basa
principalmente tu oración?
3. ¿Eres consciente también de la intercesión por las necesidades de los demás? ¿O sólo te
centras en ti mismo?
4. ¿Es tu oración una acción perseverante? O ¿sólo oras cuando tienes necesidades?
5. ¿Estás consciente que el mejor pedido al Señor es que te mande su Santo Espíritu sobre ti
para aprender a discernir las cosas y ver con los ojos de Dios las realidades?
ORACION: ¿Qué le digo yo al Señor?
En las lecturas de este domingo, nuestra atención está en la intercesión y en la oración.
Nuestro momento de decirle al Señor, como una respuesta, de cómo quisiéramos recitar el Padre
Nuestro. Cómo quisiéramos orar, no con una recitación rápida, sino con calma, con pausa.
Hagamos nuestra esta oración, que nos une a todos los cristianos:
Padre,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino;
el pan nuestro de cada día danos hoy;
perdona nuestros pecados
como también nosotros
perdonamos a todos los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación.
Amén
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el texto?
Podemos decirle muchas veces:
¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!
ACCION: ¿A qué me comprometo?
Para el momento de la acción, nos comprometemos a aumentar la vida de oración y la Lectura Orante
de la Sagrada Escritura, en nuestra vida de seguidores del Señor, para enseñarlo a los demás. Hagamos
también una visita a alguna persona que necesita oración, y enseñémosle cómo se hace este método de

Lectio Divina, y oramos por sus intenciones. Así cumplimos con la misión que nos encomendó el Señor.

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