Material Asamblea 2010 P.D.M

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La Lectio Divina Dominical Domingo 14 de Septiembre de 2014 Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -

La Lectio Divina Dominical   Domingo 14 de Septiembre de 2014  Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -
TEXTO BIBLICO Mateo 18, 21 - 35 Dale click en la imagen

martes, 11 de marzo de 2014

                       LECTIO DIVINA  
     Domingo Segundo de Cuaresma Ciclo A
             TEXTO BÍBLICO: Mateo 17, 1-9
                   
                                   Jesús se transforma
1 Seis días después, Jesús llevó a Pedro y a los hermanos Santiago y Juan hasta un
cerro alto, para estar solos.
 2 Frente a ellos, Jesús se transformó: Su cara brillaba
como el sol, y su ropa se puso tan blanca como la luz del mediodía.
3 Luego los tres
discípulos vieron aparecer a Moisés y al profeta Elías, y ellos conversaban con Jesús.
4 Entonces Pedro le dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno que estemos aquí! Si
quieres, voy a construir tres enramadas: una para ti, una para Moisés y otra para
Elías.»
5 Mientras Pedro hablaba, una nube brillante vino y se detuvo sobre ellos. Desde
la nube se oyó una voz que decía: «Este es mi Hijo, yo lo amo mucho y estoy muy
contento con él. Ustedes deben obedecerlo.»
6 Al oír esto, los discípulos se tiraron al suelo, y no se atrevían a mirar, pues
tenían mucho miedo.
7 Jesús se acercó, los tocó y les dijo: «Levántense y no tengan miedo.»
8 Cuando los discípulos se levantaron, vieron que Jesús estaba solo. 9 Mientras
bajaban del cerro, Jesús les ordenó:
—No le cuenten a nadie lo que han visto hasta que yo, el Hijo del hombre, haya
muerto y resucitado.

LECTURA        ¿Qué dice el texto?
 Pistas para la lectura
 ¡Hola hermanos!
 La liturgia Eucarística del segundo domingo de cuaresma nos pone el texto de la
Transfiguración de Señor según Mateo. Vamos a ir por partes analizando este texto, de
acuerdo a sus elementos importantes:

LA MONTAÑA: el evangelista Mateo, expone la vida pública de Jesús entre dos montañas.
Al inicio, con las tentaciones en el desierto (fue llevado a una montaña…) y al finalizar su
ministerio, reuniendo a sus discípulos con todo su poder y enviándolos a anunciar el
evangelio a todas las naciones. Luego de las tentaciones, al inicio de su vida pública Jesús
subió al monte y sintetiza sus enseñanzas (en lo que llamamos el sermón del monto). En
medio de su ministerio, encontramos este texto con una montaña, donde Jesús lleva a sus
discípulos más cercanos para darles un “anticipo” de su gloria última y definitiva. En la
tradición se identifica este monte con el Tabor.

La montaña es en el Antiguo Testamento lugar por excelencia de las revelaciones divinas.

Pedro, Santiago y Juan son los mismos que Jesús elige para estar cerca de Él en la agonía de
Getsemaní. Son los mismos testigos privilegiados, ahora del anticipo de su Gloria y luego de
su humillación quienes lo acompañan. Y en los dos momentos sintieron miedo y estaban ante
situaciones que le superaban la capacidad de entendimiento.

TRANSFIGURARSE: es cambiar de apariencia y forma y asumir un aspecto diferente. En el
original en Griego dice literalmente que hubo una metamorfosis, conjugada en pasivo, lo que
da a entender que es Dios quien ha realizado este cambio. Como consecuencia, el rostro de
Jesús se vuelve resplandeciente y sus vestiduras blancas. (Moisés también reflejaba su rostro
brillante cuando bajó del monte con las tablas de la ley, pero aquí es el mismo jesús quien
brilla con luz propia y no como Moisés que refleja la luz de Yahveh). Es el resplandor propio
de Dios, que revela el ser íntimo de Dios.

MOISÉS Y ELÍAS: representan al Antiguo Testamento, es decir, la Ley y los profetas.
Recordemos que Mateo escribe su Evangelio especialmente para una comunidad judía que se
ha convertido al cristianismo y debe hacer referencias a los personajes del Antiguo
Testamento. Aquí, Jesús en su Gloria, da testimonio que es el Hijo único del Padre. Y para
eso trae a dos testigos que son Moisés y Elías que lo acompañan ante esta epifanía privada
para los discípulos. Mientras que en contraste con el Gólgota, otro cerro, donde aparece
Jesús en su humillación entre dos malhechores.
 “Qué bueno que estemos aquí”: esta frase de Pedro da a entender que quiere prolongar la
felicidad de un momento privilegiado.
 Las carpas, chozas o enramadas, hace alusión a la fiesta de los Tabernáculos que es un
memorial israelita del tiempo salvífico.

LA NUBE: que es muy luminosa en este caso, hace alusión a los tiempos del éxodo, en que
Dios acompaña a su pueblo.

La voz del Padre: “este es mi hijo amado, escúchenlo”. Repite lo que se Mateo y los otros
sinópticos presentan en el Bautismo de Jesús. En esta vez, Mateo añade “escúchenlo”.
Escuchar es Obedecer para los Judíos. Escuchar es también “volver a poner en el corazón”.
Es un imperativo, que nos recuerda el principal texto del Deuteronomio “Escucha Israel”. La
voz celestial ordena escuchar a Jesús y los discípulos caen en tierra para simbolizar la actitud
reverente al maestro.

En la transfiguración es la voz del Padre la que proclama que es Hijo de Dios, en la cruz, son
los soldados romanos los que dicen que verdaderamente es Hijo de Dios. Y en las dos
escenas, se menciona a Elías… Esto nos da a entender que el sufrimiento de Jesús y su gloria
están íntimamente unidos.

LEVÁNTENSE, NO TENGAN MIEDO: ante el miedo de los discípulos, Jesús los toca y les
dice claramente que no tengan miedo. El miedo, la situación más humana que podamos
entender, Jesús libera del miedo y los hace levantar para proseguir el camino.

NO CUENTEN A NADIE: hay que seguir el camino. Y nadie debe saber de esta revelación
hasta que haya sido glorificado el Hijo de Dios. Situación que en ese momento no terminan
de entender los Discípulos.

Para tener presente: la montaña es en el Antiguo Israel un lugar de encuentro
y manifestación de Dios.
Preguntas para la lectura

• ¿Cuáles son los Apóstoles que Jesús elige en este pasaje para una actividad diversa?
¿dónde los lleva?
• ¿Qué vieron los tres Apóstoles que pasaba con Jesús en el Monte? ¿porqué pasaba
esto?
• ¿Quiénes aparecieron junto a Jesús? ¿qué significa la presencia de estos otros dos
personajes del Antiguo Testamento?
• ¿Cómo se sintió Pedro ante esta situación y qué le ofrece realizar a Jesús?
• ¿De quién fue la voz que se escuchó y qué decía?
• ¿Qué pasó con los discípulos al escuchar la voz? ¿Cómo se sintieron?
• ¿Qué les dijo Jesús luego a ellos?
• ¿Qué pasó cuando los discípulos volvieron a mirar?

2 - MEDITACIÓN           ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice?

Preguntas para la meditación

Ante este texto tan importante, debo preguntarme:

• ¿Dejo que Jesús me guíe, me indique el camino y yo lo sigo hacia donde vaya?
¿Prefiero otros caminos? ¿Cuáles?
• ¿Entiendo que para seguir a Jesús también hay reglas que conocer y que gran parte
de todo esto viene anunciado en el Antiguo Testamento? ¿Soy capaz de leyendo y
profundizando en estos pasaje que anuncian la llegada del Mesías?
• ¿Reconozco que Jesús es el Señor de mi vida? ¿hasta dónde yo creo en Él? ¿Cuál es
mi experiencia de diálogo y reflexión con Jesús? ¿un amigo, alguien que me saca de
los aprietos donde me meto, a quien compro con oraciones, velas, peregrinaciones,
etc. para que haga mis caprichos? ¿o verdaderamente lo reconozco como al Mesías,
mi salvador?
• ¿Me siento feliz ante la presencia de Dios que me acompaña en mi vida? O es algo
incómodo para mí porque me están dando leyes y mandatos?
• ¿Soy capaz de ESCUCHAR Y OBEDECER a Dios como un mandato del Padre?
¿en qué porcentaje en mi vida, vivo (es decir obedezco) a Jesús en sus mandatos?
• ¿A qué tengo miedo hoy en mi vida? ¿Escucho que Jesús me toca y me dice, no
tengas miedo?






3 - ORACIÓN   ¿Qué le digo? ¿Qué le decimos?
  
La oración es la respuesta a Dios que se nos revela por su Palabra. Nos habla el mismo Jesús
hoy a nosotros. ¿cómo le respondemos?

Hagamos un silencio profundo en nuestro corazón. Y comencemos a responderle al Señor:

Señor, me siento como Pedro, Santiago y Juan. Cuando Tú te me manifiestas en mi vida, a
veces me confundo. Tu presencia me causa alegría, pero también un gran miedo.

Señor, la voz de tu Padre que acaba de proclamarse me asusta: sé que tú me amas y me
reconoces, pero no sé en verdad cuánto te obedezco. Abre Señor mi corazón y mi mente para
que yo pueda reconocer ante Ti, cuál es esa decisión de seguirte, de obedecerte, de
escucharte cada día más.

Señor, vuelve a poner en mi corazón tus Palabras que son vida eterna. Y que ellas encuentren
eco en mi vida transformada por ti, así como Tu te transformaste ante tus discípulo, que en
mi vida vaya produciéndose esta metamorfosis para que al final pueda decir como San
Pablo: “vivo yo…no, es Cristo quien vive en mí”.

Amén



4 - CONTEMPLACIÓN
¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?
 Interiorizar el pasaje de la Transfiguración del Señor nos lleva a que entremos primero en un
diálogo profundo con el Señor y con los discípulos que participaron de este momento.

• Señor Tu te me manifiestas permanentemente, que sea capaz de reconocerte en todos
los signos de tu presencia.
• Señor ayúdame a reconocerte y a amarte cada día más.
• Señor que te escuche y te obedezca.
• Señor, tengo miedo, ayúdame a levantarme para que Tú me sigas acompañando.
• Nada temo, porque Tú estás conmigo.

 5 – ACCIÓN   ¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?
 Propuestas personales
 • Proponerse especialmente en este tiempo de Cuaresma, leer el Evangelio del día,
como signo de querer escuchar a Dios y proponerse obedecerlo y llevarlo a la
práctica.
 Propuestas comunitarias
 • Hacer este ejercicio en forma comunitaria, en forma tranquila y sin apuro. Leyendo
los textos sugeridos y opinar todos juntos sobre el desarrollo del ejercicio.
• Proponerse alguna forma concreta para hacer vida este ejercicio, es decir para
mostrarles a todos que JESÚS ES EL SEÑOR.

miércoles, 5 de marzo de 2014

LECTIO DIVINA DOMINICAL

Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio
Mt 4, 1-11
4
1 El Espíritu condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo, Referencias versículo 22 y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre.
Referencias versículo 33 Entonces se le acercó el tentador y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.» Referencias versículo 44 Pero Jesús le respondió: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»
Referencias versículo 55 Después el diablo lo llevó a la Ciudad Santa y lo puso en la parte más alta de la muralla del Templo. Referencias versículo 66 Y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues la Escritura dice: Dios dará ordenes a sus ángeles y te llevarán en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna.» Referencias versículo 77 Jesús replicó: «Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu Dios.»
8 A continuación lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todas las naciones del mundo con todas sus grandezas y maravillas. Referencias versículo 99 Y le dijo: «Te daré todo esto si te arrodillas y me adoras.» Referencias versículo 1010 Jesús le dijo: «Aléjate, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a El sólo servirás.»
11 Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles a servirle.


Forma de leerlo:
1.     Proclamar el texto en voz alta (todos de pie).
2.     Cada uno puede leer en voz alta el versículo que más le llamó la atención (sentados).
Preguntas para la lectura:
·         ¿Quién conduce a Jesús hacia el desierto? ¿Para qué? ¿Durante cuánto tiempo?
·         ¿Cuáles son las tres tentaciones que el diablo propone a Jesús? ¿Qué argumentos utiliza?
·         ¿De qué manera actuó el Señor Jesús?, ¿qué hizo para superar las propuestas del diablo?
·         ¿Cómo termina el relato?
II. Meditatio: ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?
Motivación: Nosotros, los bautizados, tenemos que enfrentarnos a la tentación al igual que Jesús. Pero, como él, también contamos con la fuerza del Espíritu y la luz de la Palabra de Dios. Estas nos ayudan a superar todos los obstáculos que se nos presentan en nuestro camino de hijos de Dios, llamados a hacer la voluntad de Dios.
·         El Espíritu condujo a Jesús hacia el desierto. ¿Me dejo conducir por él en mi vida?
·         El Señor fue tentado a partir de circunstancias que Él estaba viviendo. Si miro mi vida, ¿cuáles son mis puntos frágiles, esos aspectos donde podría caer con más facilidad?, ¿los conozco…, soy consciente de mis debilidades?
·         En esta Cuaresma, ¿Qué aspectos debería trabajar con más empeño para vivir más plenamente de acuerdo al proyecto de Dios?
·         El Señor recurrió a la Escritura para rebatir los embates del tentador, yo, ¿de qué manera busco fortalecer mi fe?
Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra reflexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.
III. Oratio: ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?
Motivación: Jesús es conducido al desierto, lugar de oración, de encuentro con Dios, pero también de tentación. De igual modo, nosotros somos tentados en nuestros desiertos y necesitamos la fuerza del Espíritu Santo para no abandonar el proyecto de Dios. Pidamos esa fuerza insistentemente en la oración.
·         Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada.
·         Se puede, también, recitar el salmo responsorial que corresponde a este domingo.
IV. Contemplatio: ¿Qué me lleva a hacer el texto?
·         Tomar conciencia de mis ídolos, de las tentaciones que me acechan y proponerme un plan de crecimiento espiritual para esta Cuaresma
·         Reflexionar con tu comunidad, familia, grupo… sobre el sentido de la Cuaresma como camino de preparación para la Pascua.
Oración final
Señor,llénanos de tu Espíritu Santo para vivir siempre en tu presencia…   para estar atentos a lo que nos pides…         para vivir plenamente tu voluntad…    -            para buscar hacer vida tu proyecto de amor…
para dejarnos conducir por Él…          -           para imitarte y seguirte…
para que nos ilumine y guíe…             -           para ser Tú, todo para nosotros…
para dar testimonio de ti…                  -           para seguirte a ti siempre y en todo…
para vivir solo por y para ti…             -             para que no nos alejemos de ti…
para ser fortalecidos en Él…               -             para tener necesidad de ti…
para que Él haga tu obra en nosotros…     -      para resistir al mal como lo hiciste Tú. Amén.


viernes, 31 de enero de 2014

Domingo 4° Tiempo Ordinario Ciclo A La presentación del Señor - Febrero 2 de 2014



“Lo que antes anuncié ya se ha cumplido, y ahora les anuncio cosas nuevas que aún están por ocurrir” Isaías 42,9


                                             Oración:

Señor, Jesús abre mis ojos y mis oídos a tu palabra. 
que lea y escuche yo tu voz y medite tus enseñanzas, 
despierta mi alma y mi inteligencia 
para que tu palabra penetre en mi corazón 
y pueda yo saborearla y comprenderla. 
Habla señor que yo te escucho y deseo 
poner en práctica tu doctrina, por que tus palabras 
son para mí, vida, gozo, paz y felicidad. 
Háblame Señor tu eres mi Señor y mi maestro 
y no escucharé a nadie sino a ti. Amén. 
                     
Lucas 2, 22-40    
 Jesús y Simeón 
 
22Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según la ley de Moisés, llevaron al niño a 
Jerusalén para presentárselo al Señor. 23Lo hicieron así porque en la ley del Señor está escrito: «Todo primer hijo varón será consagrado al Señor.» 24Fueron, pues, a ofrecer en sacrificio lo que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones de paloma. 25En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Era un hombre justo y piadoso, que esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con Simeón, 26y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor enviaría. 27Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo; y cuando los padres del niño Jesús lo llevaron también a él, para cumplir con lo que la ley ordenaba, 28Simeón lo tomó en brazos y alabó a Dios, diciendo:  29«Ahora, Señor, tu promesa está cumplida: puedes dejar que tu siervo muera en paz. 30Porque ya he visto la salvación 31que has comenzado a realizar a la vista de todos los pueblos, 32la luz que alumbrará a las naciones y que será la gloria de tu pueblo Israel.»33El padre y la madre de Jesús se quedaron admirados al oír lo que Simeón decía del niño. 34Entonces Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús: —Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan o se levanten. Él será una señal que muchos rechazarán, 35a fin de que las intenciones de muchos corazones queden al descubierto. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que atraviese tu propia alma. 
36También estaba allí una profetisa llamada Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era ya muy anciana. Se casó siendo muy joven, y había vivido con su marido siete años; 37hacía ya ochenta y cuatro años que se 
había quedado viuda. Nunca salía del templo, sino que servía día y noche al Señor, con ayunos y oraciones. 
38Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a 
todos los que esperaban la liberación de Jerusalén. 39Después de haber cumplido con todo lo que manda la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su propio pueblo de Nazaret. 40Y el niño crecía y se hacía más fuerte, estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios. 

   Lectura:         ¿Que Dice El Texto?

Algunas preguntas para ayudarte en la lectura atenta… 
 
¿Qué estaba escrito en la ley del Señor para que María y José fueran a Jerusalén? ¿Por qué Simeón reconoció a Jesús? ¿Qué le dijo Simeón a María? ¿Quién era Ana? 
 
Algunas consideraciones para una lectura provechosa… 
 
El Evangelio del Domingo de hoy se enmarca en la fiesta que celebramos de la Presentación del Señor. A los cuarenta días del nacimiento la madre cumplía los ritos de purificación (ver Lv 12,2-5) y junto con José 
llevaron a Jesús al templo de Jerusalén para presentar su ofrenda. 
 El texto se enmarca entre la ida a Jerusalén (v.22) y el regreso a Nazaret (v.39). En el templo de la ciudad 
santa cumplen lo mandado por la Ley (vv.22-24), y se narran las intervenciones de Simeón (vv.25-35) y de 
Ana (vv.36-38). Finalmente, se hace mención al crecimiento del niño: “El niño iba creciendo y se fortalecía, 
lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él”, (v.40). El cumplimiento de la ley es resaltado al inicio (v.22) y al final del texto (v.39), para destacar su importancia. 
El Hijo de Dios ya desde el inicio de su infancia se hace obediente al plan establecido por Dios para la 
salvación de la humanidad. Y este plan también está marcado por la pobreza: María y José ofrecen un par de tórtolas o pichones (v. 24) que era la ofrenda de los pobres (ver Lv 12,8). 
 Los sucesivos encuentros con Simeón y Ana van mostrando diversos aspectos del cumplimiento de la 
promesa de Dios y por otra parte abren al lector a ver que es posible que un hombre y una mujer del pueblo reconozcan en este niño al Mesías esperado. A través de estos personajes, los mismos lectores –nosotros- 
son interpelados a la confesión de fe. 
  El encuentro con Simeón (vv. 25-35) está marcado por la alegría del cumplimiento de la promesa; Simeón al ver al Señor, entiende que su vida ya está cumplida: si el Salvador está, su salvación también se realiza en 
medio de nosotros, una salvación que alcanza a todos los pueblos (v.31). Pero por otro lado, la cruz no deja de hacerse presente, esta vez en el anuncio a la madre: "este niño está destinado a hacer que muchos en 
Israel caigan o se levanten… Pero todo esto va a ser para ti como una espada que atraviese tu propia alma” 
(v.34). 
 La profetisa Ana, que es presentada como una anciana que sirve al Señor con ayunos y oraciones, reconoce también al niño y enseña la actitud oportuna frente a este encuentro: la acción de gracias y el testimonio: “comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos …” (v.38). Estos dos personajes son presentados por Lucas como modelo de la aceptación de fe: la alegría, la acción de gracias y el testimonio, aún en la conciencia de la contradicción y el dolor. 
 Lucas culmina su narración volviendo sobre el cumplimiento de la Ley, aunque ahora ya no dice “de Moisés” (v. 22) sino “del Señor” (v. 39). Así el evangelista presenta a Jesús y sus padres obedientes a lo que el Señor manda a través de su Palabra. En esta actitud, el autor también está proponiendo modelos de acción para sus lectores. No se narra la presentación del Señor solo para hacer una referencia a la infanciade Jesús, sino que los textos son enseñanza y desafío de fe para quien los lee. 


Meditación:             ¿Que me dice el señor en este texto?

El Papa Francisco escribió la Exhortación Apostólica Alegría del Evangelio (noviembre/2013). A continuación encontraremos el texto del numeral 3. 
 “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su 
encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo 
cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor». Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos. Éste es el momento para decirle a Jesucristo: «Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo. Te necesito. Rescátame de nuevo, 
Señor, acéptame una vez más entre tus brazos redentores». ¡Nos hace tanto bien volver a Él cuando nos 
hemos perdido!.”1 
 Ahora preguntémonos: El Señor se está revelando constantemente, ¿Cuál es tu reacción ante el Salvador 
que viene y se presenta? Al ver la familia de Nazaret dando cumplimiento a la ley del Señor, pensemos 
¿Cómo vivimos la obediencia a lo que el Señor dice y a lo que enseña la Iglesia? 

Oración:                ¿Que le respondo al señor que me habla en el texto?

 Hoy, que el Señor se hace presente en su Palabra, está listo para escucharte: 
“Señor Jesucristo, 
que tu presencia inunde por completo mi ser, 
y tu imagen se marque a fuego en mis entrañas, 
para que pueda yo caminar a la luz de tu figura, 
y pensar como Tú pensabas, sentir como Tú sentías, 
actuar como Tú actuabas, hablar como Tú hablabas, 
soñar como Tú soñabas, y amar como Tú amabas.” 


Contemplación       ¿Cómo hago propias en mi vida las enseñanzas del texto?

Centremos nuestro pensamiento en el encuentro con el Señor y digamos: 
“Mis ojos han visto al Salvador”

Acción                    ¿A que me comprometo para demostrar el cambio?

 Ana y Simeón reconocieron a Jesús, dieron de gracias a Dios y hablaron de Él a todos. 
Agradece a Dios por enviar a Jesús para nuestra Salvación y cuéntale a un amigo cercano lo que Dios ha 
hecho en tu vida… 








 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Lectio: Sagrada Familia La huída a Egipto y el regreso a Nazaret Mateo 2,13-23

a) Oración inicial:
Oh Dios, nuestro Creador y Padre, tú has querido que tu Hijo, engendrado antes de
la aurora del mundo, fuese en todo semejante a nosotros encarnándose en el seno
de la Virgen María por obra del Espíritu Santo. Envía sobre nosotros tu mismo
Espíritu vivificador, para que podamos ser siempre más dóciles a la acción
santificadora, dejándonos transformar dócilmente por el mismo Espíritu en la
imagen y semejanza de Jesucristo tu Hijo, nuestro hermano, salvador y redentor.





b) Lectura del Evangelio de Mateo:
13 Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor
se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma contigo al niño y a su madre
y huye a Egipto; y estáte allí hasta que yo te
diga. Porque Herodes va a buscar al niño para
matarle.» 14 Él se levantó, tomó de noche al
niño y a su madre, y se retiró a Egipto; 15 y

estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para
que se cumpliera lo dicho por el Señor por
medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
16 Entonces Herodes, al ver que había sido
burlado por los magos, se enfureció
terriblemente y envió a matar a todos los niños
de Belén y de toda su comarca, de dos años
para abajo, según el tiempo que había
precisado por los magos.17 Entonces se
cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: 18 Un clamor se ha oído en Ramá,mucho
llanto y lamento:es Raquel que llora a sus hijos,y no quiere consolarse, porque ya
no existen.
19 Muerto Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le
dijo: 20 «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel,
pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.» 21 Él se levantó, tomó
consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. 22 Pero al enterarse de
que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí;
y, avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea, 23 y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese lo dicho por los profetas: Será llamado
Nazoreo.
c) Momento de silencio:
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

2. MEDITATIO 
a) Clave de lectura:
El evangelio de Mateo ha sido llamado el “Evangelio del Reino”. Mateo nos invita a
reflexionar sobre la venida del reino de los cielos. En la estructura de su relato
evangélico algunos han visto un drama en siete actos, que trata de la realidad de la
venida de este Reino. El drama comienza con la preparación para esta venida del
reino en la persona del Mesías niño y termina con la venida del Reino en el
sufrimiento y en el triunfo con la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo
de Dios.
El pasaje del evangelio propuesto para nuestra reflexión, forma parte por así decir
del primer acto, en el cual Mateo nos presenta la persona de Jesús como el
cumplimiento de las Escrituras. Mateo es el evangelista que más veces cita el
Antiguo Testamento para demostrar que en Cristo se cumplen la ley y los profetas.
Jesús, la realización y la perfección de las Escrituras, ha venido al mundo para
restablecer el reino de los cielos, ya anunciado en la alianza de Dios con su pueblo.
Con la venida de Cristo, esta alianza no se limita sólo al pueblo hebreo, sino que se
extiende a todos los pueblos. Mateo dirige una comunidad de hebreos cristianos,
perseguida por la sinagoga, y la invita a la apertura hacia los gentiles. Él es el
escriba sabio que sabe sacar de su tesoro lo que es antiguo y lo que es nuevo. El
evangelio ha sido primeramente escrito en arameo y después redactado en griego.
El pasaje Mateo 2,13-23, hace parte de la sección que trata del nacimiento y la
infancia de “Jesucristo hijo de David, hijo de Abrahán” (Mt 1,1). Jesús es hijo de su
pueblo, pero también es hijo de toda la humanidad. En su genealogía se encuentran
influencias extranjeras (Mt 1, 3-6). Los primeros llamados a dar homenaje al recién
nacido, además de María su Madre (Mt 2, 11), son los Magos. El Mesías atrae a los
sabios con su luz ofreciéndoles la salvación (Mt 2,1-12). Los Magos reciben esta
salvación en contraste con Herodes y la Jerusalén turbada (Mt 2,3). Desde su
nacimiento, Jesús es perseguido por los jefes de su pueblo y al mismo tiempo
revive las esperiencias dolorosas de su pueblo.
Ya desde su nacimiento revive la experiencia de su pueblo exiliado y humillado más
de una vez. El evangelio nos demuestra esto con el relato de la huida a Egipto y la
matanza de los inocentes. El drama de estos sucesos se desarrolla delante de
nosotros en estos apartados:
i) El ángel que aparece en sueños a José después de la partida de los Magos, y la
huída a Egipto (Mt 2,13-15).
ii) Herodes que cae en la cuenta de la burla de los Magos y mata a todos los niños de Belén (Mt 2, 16-18).
iii) La muerte de Herodes y el regreso “clandestino” de la Santa Familia, no a Belén
sino a Galilea (Mt 2, 19-23)
El tema del rey que mata a los temidos adversarios es común en la historia de toda
dinastía real. En la literatura bíblica además de esta escena de Herodes que busca
al Niño Jesús para matarlo, encontramos en el Antiguo Testamento algunos relatos
semejantes. En el primer libro de Samuel, Saúl rechazado por el Señor, tiene temor
de David e intenta matarlo (1 Sam 15; 18; 19; 20). Mical y Jonatán lo ayudan a
escapar (1Sam 19,20). Además, en el primer libro de los Reyes, el rey Salomón, en
su vejez, infiel a Dios y a sus padres, con el corazón pervertido, cometió lo que es
malo a los ojos del Señor (1 Re 11,3-13). Por eso el Señor suscita contra él un
adversario (1 Re 11,14), Hadad, que durante el reino de David huye y se refugia en
Egipto (1 Re 11,17). Otro adversario de Salomón es Jeroboán, que también se
refugia en Egipto para escapar del rey que quiere matarlo (1 Re 11,40). Esto era el
período de la degeneración del reino. En el segundo libro de los Reyes, esta vez en
el contexto del asedio a Jerusalén, que sucede “en el año nono de su reinado [de
Nabucodonosor], en el décimo mes, el diez del mes” (2 Re 25,1) del año 589,
encontramos el saqueo de Jerusalén y la segunda deportación del pueblo en el año
587 (2 Re 25, 8-21). El pueblo “que quedaba en el país de la Judea” (2Re 25,22) se
somete a Godolía puesto como gobernador por Nabucodonosor. “Ismael [...] con
diez hombres [...] dieron muerte a Godolía, a los Judíos y Caldeos que estaban con
él”. Luego, por temor de los Caldeos, huyeron a Egipto (2 Re 25-26). En el libro del
profeta Jeremías encontramos también el relato de Uría “un hombre que
profetizaba en el nombre del Señor” (Jer 26, 20). Éste huye a Egipto porque el rey
Joaquín trataba de matarlo. El rey logró encontrarlo en Egipto y lo mató (Jer 25 20-
24).
Con estos hechos que aclaran la huída de la Sagrada Familia a Egipto, Mateo nos
hace ver a Jesús que ya desde niño participa de la suerte de su pueblo. Egipto se
convierte para Jesús en refugio, como lo fue para los patriarcas:
- Abrahán que “descendió en Egipto, para vivir allí, porque la carestía pesaba sobre
aquel país” (Gén 12,1)
- José amenazado por los hermanos que intentan matarlo por envidia y es después
vendido a los mercaderes que lo conducen a Egipto entregándolo a Putifar (Gén 37,
12-36)
- Israel (Jacob) que sale para Egipto llamado por su hijo José (Gén 46, 1-7).
- La familia de Israel (Jacob) que entra en Egipto y allí se establece (Gén 46-50; Ex
1, 1-6)
Mateo cambia el sentido de la cita tomada de Oseas 11,1: “De Egipto llamé a mi
hijo” y la interpreta como si Dios llamase a su Hijo Jesús para huir a Egipto (Mt
2,15). El sentido original de Oseas era, que el Señor llamó a su hijo Israel a huir a
Egipto para formar un pueblo. La huída a Egipto de Jesús y el exterminio de los
inocentes de Belén nos recuerda la opresión de Israel en el país de Egipto y el
exterminio de los recién nacidos machos. (Éx 1, 8-22) La profecía aplicada para la matanza de los inocentes está tomada del libro de la
consolación compuesto por los capítulos 30 y 31 del libro del profeta Jeremías. El
lamento está ligado a la promesa del Señor que consuela a Raquel esposa de Jacob
(Israel) madre de José sepultada según la tradición cerca de Belén y le promete
que habrá una compensación por sus penas, sus hijos que no volverán jamás (Jer
31, 15-18).
Volviendo de Egipto después de la muerte de Herodes, José decide establecerse en
Galilea en una ciudad llamada Nazaret. Jesús será llamado Nazareno. Más tarde
también sus discípulos serán reconocidos como Nazarenos (Act 24,5). Este
apelativo además de indicar el nombre de una ciudad, puede también referirse al
“retoño”, o sea, al “neçer” de Isaías 11,1. Puede también referirse al resto de Israel
 (ver Is 42,6)


b) Preguntas para la reflexón personal:
i) ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de este relato de Mateo?
ii) ¿Què significa para ti el reino de los cielos?
iii) ¿En qué se diferencia el reino de los cielos de los reinos de este mundo?
iv) Mateo nos presenta la persona de Jesús como aquél que se identifica con la
suerte de su pueblo. Lee los pasajes citados en la clave de lectura para reflexionar
y orar obre los acontecimientos del pueblo de Dios, en el que Jesús se ha
identificado. ¿Cuáles son las situaciones semejantes en nuestro mundo? Pregúntate
que puedes hacer tú para mejorar el ambiente en el que vives y trabajas...sobre
todo si no concuerdan con el reino de los cielos.

3. ORATIO 
a) Oración personal en silencio.
b) Termina la lectio divina con esta oración:
Padre misericordioso, concédenos seguir los ejemplos de la Sagrada Familia de
Jesús, José y María, para que estemos siempre seguros en las pruebas de esta vida
hasta el día en que nos reunamos en la gloria del cielo. Por Cristo nuestro Señor.

4. CONTEMPLATIO 
La paz de Cristo reine en vuestros corazones. (Col 3,15)

domingo, 22 de diciembre de 2013

Mensaje Navideño del Arzobispo Rafael Romo Muñoz



TIJUANA.- El Excelentísimo Señor Arzobispo Metropolitano, Don Rafael Romo Muñoz, desea a todos los católicos y comunidad en general una esperanzadora Navidad.
“Estamos en estos días que ya hemos recorrido todo este periodo de Adviento que desemboca en la Navidad. ¿Qué significa Adviento? Adviento es una espera. Esperamos al que viene, por eso este período se llama Adviento porque es la esperanza de la venida del Mesías”, dijo el Arzobispo.

Explicó que no se trata nada más de la ternura del bebé, del Niño Dios, lo que nos mueve a todos en el afecto, en el encuentro fraterno, en la convivencia familiar, etcétera.
“El anuncio es del Mesías que viene. Es un anuncio que nos dice: ´he aquí que una Virgen concebirá y dará a luz a un hijo´, y después viene el anuncio a María que le dice el ángel: ´Dios te ha escogido para ser la madre de su Hijo. Y ella si llena de sorpresa, pero también en una acción profunda de gracia dice: ´Hágase en mí según tu palabra´”, destacó Monseñor Romo Muñoz.
Relató también la llegada de los pastores quienes recibieron el anuncio de Dios a través de los ángeles, así como de los Reyes Magos que llegaron a adorar al Niño Jesús siendo guiados por la estrella, sintieron un llamado especial de parte del Niño Dios.
“Pero no se queda allí el Adviento, sino que es la llegada del Mesías que va a llevar todo un caminar de todo ser humano, que se desarrolle su vida y que viene a cumplir una misión. Y la misión de Jesús es redimirnos. El Mesías viene a redimirnos, y por eso no podemos detenernos en este tiempo de Navidad solamente en el anuncio del Mesías que viene como un niño, sino que viene a realizar la salvación y la redención del mundo entero”, mencionó el Arzobispo.
De ahí que tengamos que encontrar a Jesús realizando su obra redentora en su pasión, muerte y resurrección.
Y nos invita a pedir al Señor nos bendiga en nuestras personas, que sepamos recibirlo y que nuestro corazón esté abierto en ese adviento lleno de emotividad, de calor y amor para recibir al Señor que viene al corazón de cada uno de nosotros; que bendiga a nuestros hogares en este tiempo particularmente familiar donde debe sentirse la presencia del salvador, y que nos conceda la armonía y la paz que tanto anhelamos.
“Feliz Navidad para todos ustedes, que reciban al Señor con todo el corazón y que él les bendiga abundantemente”, deseó Monseñor Romo Muñoz.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

LECTIO DIVINA Domingo IV de Adviento Ciclo A

   


PRIMERA LECTURA: Isaías 7, 10-14 
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 23 (Va a entrar el Rey de la Gloria) 

SEGUNDA LECTURA: Romanos 1, 1-7 


Invocación al Espíritu Santo: 
Ven Espíritu Santo, 
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias. 
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de 
su Hijo Jesús, el Cristo. 
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros. 
Amén

«Le pondrás el nombre de Jesús porque salvará de los pecados»

TEXTO BIBLICO: Mateo 1, 18-24

1,18: El nacimiento de Jesús, Mesías, sucedió así: su madre, María, estaba comprometida 
con José, y antes del matrimonio, resultó que estaba embarazada, por obra del Espíritu 
Santo. 1,19: José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla 
públicamente, pensó abandonarla en secreto. 1,20: Ya lo tenía decidido, cuando un ángel del 
Señor se le apareció en sueños y le dijo: —José, hijo de David, no temas recibir a María 
como esposa tuya, pues la criatura que espera es obra del Espíritu Santo. 1,21: Dará a luz 
un hijo, a quien llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 1,22: Todo 
esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del profeta: 
1,23: Mira, la virgen está embarazada, dará a luz a un hijo que se llamará Emanuel —que 
significa: Dios con nosotros—. 1,24: Cuando José se despertó del sueño, hizo lo que el ángel 
del Señor le había ordenado y recibió a María como esposa.. 
LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio bíblico del texto. 
La Iglesia nos presenta para este cuarto domingo de Adviento un texto del evangelista Mateo, quien nos 
recuerda cómo es el proceso de cómo María quedó embarazada por obra y gracia del Espíritu Santo y 
cómo José reaccionaba en su interior hasta la aparición del Angel. José recibe finalmente a María en un 
acto de obediencia ciega a Dios. 
Debemos situarnos en la ley del Antiguo Testamento. En primer lugar María ya estaba desposada, es 
decir casada con José, porque se había firmado entre José y Joaquín (el padre de María), el acta 
matrimonial. Luego había que esperar un tiempo para preparar la gran fiesta, donde María era llevada 
en forma muy bella con su corona de novia hasta la casa de José, donde viviría. Pero había que 
prepararse, tener los animales engordados para la fiesta, el vino, y la comida, invitar a los familiares, y 
todo eso. Tal vez eran algunos meses de preparación. Pero María según la ley de Moisés, ya era 
“propiedad” de José, aunque no vivieran juntos porque esperaban la fiesta. 
En este transcurso sucede la Anunciación del Ángel Gabriel y María es cubierta con el Espíritu Santo 
quedando embarazada y esperando a Jesús. María se va a visitar a Isabel. 
Pero… cuando regresa… al ver José que estaba embarazada, sin saber de dónde provenía la criatura, 
podía hacer dos cosas según la ley de Moisés: Mandarla a apedrear o despedirla en secreto y no decir 
más nada. Como José era un hombre bueno y justo, no le pareció prudente mandar a matar a María 
bajo la lapidación. Entonces dice el texto que ya estaba listo y decidido para abandonarla en secreto. 
Aquí, aparece nuevamente el Ángel en el sueño de José. No debe tener miedo de recibirla por esposa, 
porque la criatura es obra del Espíritu Santo. Es el Ángel el que le da el nombre a quien nacerá y dice 
que debe llamarse JESÚS (que significa YAHVEH SALVA), y le explica que su Hijo salvará al Pueblo de sus 
pecados. 
Mateo culmina este relato con la relación de la profecía de Isaías, La virgen está embarazada y tendrá al 
hijo que será el EMMANUEL, que quiere decir DIOS CON NOSOTROS. 
José, obediente al diálogo con el Ángel, supera el miedo, hizo lo que se le había dicho y recibió a María 
en su casa. 
Reconstruimos el texto: 
 ¿Cómo comienza este texto? ¿de quién está hablando san Mateo? 
 ¿Qué ha sucedido con María? 
 ¿Cuál es la decisión que ha tomado José?



 ¿Con quien se encuentra José? ¿Qué le dice? 
 ¿Cuál es el nombre que debe él como padre y custodio de Familia ponerle al Hijo de 
María? ¿Qué significa ese nombre? 
 ¿Qué hace después José?

MEDITACION: ¿Qué me dice a mí el texto?
Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación: 
1. La vida en relación con el Señor siempre nos habla de obediencia, aún cuando no entendamos. 
2. ¿Cómo es mi obediencia a los mandatos del Señor? ¿Soy verdaderamente obediente, o sólo 
tomo los que yo deseo, convirtiéndome en un cristiano a medias? 
3. ¿Cuáles son las cosas, obligaciones, que me pide el Señor que me cuesta más aceptar? 
4. ¿Suelo tomar la vía más fácil de salir de las obligaciones y tratar de irme de lo que me pide el 
Señor? 
5. ¿Le pido a Dios con frecuencia que me muestre su camino, que me muestre su voluntad sobre 
mí, para hacer el bien como Él me lo pide y no como yo lo interpreto? 
6. ¿Estoy abierto a que el Señor me pida cualquier cosa de mi vida? 
7. ¿Qué más podría hacer yo para ser un discípulo misionero?

ORACION: ¿Qué le digo yo al Señor? 
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. 
Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor: 
 Gracias Señor por tu Palabra Salvadora. 
 Gracias porque nos invitas a no tener miedo a tus planes. 
 Gracias porque nos invitas a compartir tus sueños de evangelización. 
Continuemos nuestra oración con las palabras del Papa Benedicto XVI en el Angelus del domingo IV de 
Adviento en 2007 
Queridos hermanos y hermanas: 
Sólo un día separa a este cuarto domingo de Adviento de la santa Navidad. Mañana por la noche 
nos reuniremos para celebrar el gran misterio del amor, que nunca termina de sorprendernos. 
Dios se hizo Hijo del hombre para que nosotros nos convirtiéramos en hijos de Dios. Durante el  

Adviento, del corazón de la Iglesia se ha elevado con frecuencia una imploración: "Ven, Señor, 
a visitarnos con tu paz; tu presencia nos llenará de alegría". La misión evangelizadora de la 
Iglesia es la respuesta al grito "¡Ven, Señor Jesús!", que atraviesa toda la historia de la salvación 
y que sigue brotando de los labios de los creyentes. "¡Ven, Señor, a transformar nuestros 
corazones, para que en el mundo se difundan la justicia y la paz!". 
“..queremos… recordar a todos los cristianos —en una situación en la que con frecuencia ya no 
queda claro ni siquiera a muchos fieles la razón misma de la evangelización— que "acoger la 
buena nueva en la fe impulsa de por sí" a comunicar la salvación recibida como un don. 
En efecto, "la Verdad que salva la vida —que se hizo carne en Jesús—, enciende el corazón de 
quien la recibe con un amor al prójimo que mueve la libertad a comunicar lo que se ha recibido 
gratuitamente" . Ser alcanzados por la presencia de Dios, que viene a nosotros en Navidad, es un 
don inestimable, un don capaz de hacernos "vivir en el abrazo universal de los amigos de Dios" , 
en la "red de amistad con Cristo, que une el cielo y la tierra" , que orienta la libertad humana 
hacia su realización plena y que, si se vive en su verdad, florece "con un amor gratuito y 
enteramente solícito por el bien de todos los hombres" . 
No hay nada más hermoso, urgente e importante que volver a dar gratuitamente a los hombres lo 
que hemos recibido gratuitamente de Dios. No hay nada que nos pueda eximir o dispensar de 
este exigente y fascinante compromiso. La alegría de la Navidad, que ya experimentamos 
anticipadamente, al llenarnos de esperanza, nos impulsa al mismo tiempo a anunciar a todos la 
presencia de Dios en medio de nosotros. 
La Virgen María, que no comunicó al mundo una idea, sino a Jesús mismo, el Verbo encarnado, 
es modelo incomparable de evangelización. Invoquémosla con confianza, para que la Iglesia 
anuncie también en nuestro tiempo a Cristo Salvador. Que cada cristiano y cada comunidad 
experimenten la alegría de compartir con los demás la buena nueva de que Dios "tanto amó al 
mundo que le entregó a su Hijo unigénito para que el mundo se salve por medio de él" (Jn 3, 16-
17). Este es el auténtico sentido de la Navidad, que debemos siempre redescubrir y vivir 
intensamente.

CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para 
que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.  

Él salvará a su pueblo de sus pecados . (versículo 1.21b ) 
Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga. 
ACCION: ¿A qué me comprometo?
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano. 
Si estoy solo, volver sobre este texto, y preguntarme seriamente hasta qué punto quiero dar un paso al 
costado, como José por no aceptar la voluntad del Señor. Abrirme a sus mensajes y a sus mensajeros No 
tener miedo de ser profeta de Jesús. Y al anunciarlo, convertirse en misionero. 
En el grupo proponerse una actividad obediencia. Tal vez exponer las cosas que son difíciles de 
entender y de cumplir. Ser discípulo es ser misionero. Preparar a otras personas para que reciban a 
Jesús. 


Circulos Biblicos

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Nuestra . Sra . del Rosario de Fatima Parroquia

ARQUIDIOCESIS