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La Lectio Divina Dominical Domingo 14 de Septiembre de 2014 Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -

La Lectio Divina Dominical   Domingo 14 de Septiembre de 2014  Domingo XXIV del Tiempo Ordinario -
TEXTO BIBLICO Mateo 18, 21 - 35 Dale click en la imagen

domingo, 19 de octubre de 2014

Domingo XXIX T.O. Ciclo A 19 Octubre 2014

Lectio divina


Mt. 22.15-21

                         oración inicial
Señor, ayúdame a vivir en medio del mundo.
Quiero entregarte lo que es tuyo,
Dar testimonio de ti, y manifestar tu mensaje.
Enséñame a expresar los valores del Reino en todos los ámbitos donde me muevo.

                                              TEXTO BÍBLICO Mt. 22. 15- 21





Tributo al César
    Entonces se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:
    «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?».
    Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario.
    Él les preguntó: «¿De quién son esta imagen y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

              Lectura  ¿que dice el texto?                      
    El enfrentamiento de Jesús con los fariseos es cada vez mayor, buscan motivos para acusarlo y condenarlo. De ahí que quieran enfrentarlo con las autoridades políticas del momento, los romanos.
    Para esto utilizaron el tema de los impuestos, si se debía pagar o no. Según su respuesta quedaba claro si Él apoyaba la ocupación romana, siendo así un detractor del pueblo judío o si la rechazaba siendo de esa manera un conspirador del pueblo romano.
    Pero el Señor se da cuenta de la trampa que le tendían, y en este contexto nos dejó sus enseñanzas respecto de la necesidad de distinguir entre lo político y lo religioso, buscando dar a cada uno su ámbito propio: “…dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios…” 
    Es un tema que marca una distinción clara entre lo que es de Dios y lo que es del mundo. La conclusión a la que se llegue determinará nuestra presencia como cristianos en el mundo.
    Ante una situación como ésta, surgen muchas preguntas a la hora de hacer un planteo práctico; ¿hasta qué punto lo que es de Dios está al margen de lo que es del mundo?, ¿se puede decir que hay un aspecto donde lo de Dios no tiene injerencia?
    En esta perspectiva, tenemos que tener claro qué implica la presencia cristiana en el mundo, es decir, el testimonio que debemos dar como personas de fe, haciendo realidad la misión que el Señor nos ha dejado de dar testimonio de su proyecto de amor, siendo sal y luz en la sociedad, ser como la levadura, que contagia toda la masa, buscando impregnar de espíritu cristiano toda nuestra sociedad.
    El mensaje de este texto es vital porque debemos identificar y examinar cómo es nuestra manera de ser y nuestra presencia como cristianos en el ámbito en que nos movemos.
    Como cristianos tenemos que contribuir a la construcción de la sociedad civil, dando y siento testimonios del mensaje de Cristo tanto personal como comunitariamente. Con nuestra vida, con nuestras obras, con nuestros compromisos tenemos que contribuir a una sociedad más justa, más humana… a actualizar en la sociedad el proyecto de amor del Padre.


     Meditacion¿que medice el señor en el texto?    


·         ¿Tu identidad de cristiano te ayuda a comprometerte en el mundo donde habitas o por el contrario te hace alejarte?
·         ¿Cómo vives en el mundo, sin ser del mundo? ¿Cómo te sitúas ante lo caduco y transitorio? ¿Cómo valoras el trabajo productivo, tu trabajo? ¿Con qué criterios valoras a las personas?
·         ¿Qué compromisos tienes cono ciudadano cristiano en favor de los necesitados: hambre, soledad, ausencia de Dios…?
·         ¿Pones al servicio de Dios y de los hermanos tus propias riquezas: dinero, valores, capacidades, tiempo…?
 Oración ¿que le respondo al señor que me habla en
el texto?

“Por experiencia puedo decir que cuando todavía existen preocupaciones por la propia honra, bienes o comodidades personales, es imposible adelantar en el camino de la oración.” S. Teresa de J.

Padre,
Quiero dar a Jesús el lugar que te corresponde en mi vida.
Ayúdame a vivir como criatura tuya, como hijo, como discípulo, como creyente.
Guíame y condúceme a asumir tu respuesta de amor,
a realizar en mi vida tu querer y tu voluntad.
Quiero vivir con las mismas actitudes de Jesús.


Contemplación ¿como reflejo en mi vida lo que 


me dice Dios en el texto?



·  Contempla a Jesús que desafía a los fariseos, saduceos y herodianos a favor de la dignidad de las personas. Contempla, también, a tu sociedad necesitada y a ti mismo. ¿Qué le respondes a Jesús?
·  Jesús hoy te invita a liberarte del poder del dinero, de la vida cómoda, a compartir, a que lleves su presencia a la sociedad de hoy, ¿qué le respondes?
·   La transformación que la sociedad necesita solo vendrá si dejamos que Dios transforme nuestros corazones. ¿En tu vida qué es “lo que es de Dios”? ¿y tuyo o del “Cesar”?
             Acción ¿a que me comprometo? 

·         Analiza en qué situación te encuentras ante el mundo y ante Dios.
·         Invierte tu tiempo, dinero, compañía, consejo, consuelo…, para mediar situaciones de necesidad entre los que te rodean.
·         En tu ambiente, en tu círculo, haz que también se escuche la otra cara de la moneda, la cara de Dios, para ser Sal y Luz en los momentos sociales de la vida, desde la propuesta, la novedad del Evangelio.


lunes, 6 de octubre de 2014

LECTIO DIVINA: TIEMPO ORDINARIO CICLO A domingo 12 oct

                       
     † Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (22, 1-14)

“Jesús siguió hablándoles por medio de parábolas: «Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un rey preparaba las bodas de su hijo, por lo que mandó a sus servidores a llamar a los invi-tados a la fiesta. Pero éstos no quisieron venir. De nuevo en-vió a otros servidores, con orden de decir a los invitados: He preparado un banquete, ya hice matar terneras y otros anima-les gordos y todo está a punto. Vengan, pues, a la fiesta de la boda. Pero ellos no hicieron caso, sino que se fueron, unos a sus campos y otros a sus negocios. Los demás tomaron a los servidores del rey, los maltrataron y los mataron. El rey se enojó y envió a sus tropas, que dieron muerte a aquellos ase-sinos e incendiaron su ciudad. Después dijo a sus servidores: El banquete de bodas sigue esperando, pero los que habían sido invitados no eran dignos. Va-yan, pues, a las esquinas de las calles e inviten a la fiesta a todos los que encuentren. Los ser-vidores salieron inmediatamente a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, ma-los y buenos, de modo que la sala se llenó de invitados. Después entró el rey para conocer a los que estaban sentados a la mesa, y vio un hombre que no se había puesto el traje de fiesta. Le dijo: Amigo, ¿cómo es que has entrado sin traje de bodas? El hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a sus servidores: Atenlo de pies y manos y échenlo a las tinieblas de fue-ra. Allí será el llorar y el rechinar de dientes. Sepan que muchos son llamados, pero pocos son elegidos”
LECTURA ¿Qué dice el texto?
En la Biblia la fiesta del matrimonio es un símbolo de la alianza de Dios con los seres humanos.
De este modo ya al comienzo de la parábola podemos percibir que el Rey es Dios y el Hijo que se casa es Jesús.
La fiesta está lista y el convite listo, sin embargo los convidados no quisieron venir. Pero Dios no renuncia e insiste. Nueva invitación y ahora vemos lo que está detrás del no querer.
MEDITACION ¿Qué me dice el texto?

Preguntas para la meditación
¿Qué es el Reino de Dios para mi?
¿El Reino de dios se me parece a un banquete de bodas? ¿Por qué ?
¿Hago caso omiso a la invitación al banquete?
¿Me pongo el “traje” adecuado para asistir al banquete?
¿Me considero un “elegido” del Reino?
ORACION: ¿Qué le digo?
Padre Santo, en este día tan especial quiero darte infinidades de gracias por la invitación que me has hecho y me sigues haciendo a cada momento para servir en tu Reino. Aún cuando me considero un siervo inútil solo se que con tu ayuda puedo servirte de la mejor manera haciendo caso a tu Palabra. Se que todos los hombres estamos invitados a tu Re-ino, es por ello que te pido por todos aquellos que han rechazado tu llamado. Amén
CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el mensaje
Sabiendo que has sido llamado por Dios incluso antes tu mi nacimiento es preciso que contem-plemos las palabras de Jesús que nos dirige personalmente a cada uno de nosotros.
“Sepan que muchos son llamados, pero pocos son elegidos”

“Sepan que muchos son llamados, pero pocos son elegidos”

5. ACCION: ¿A que me comprometo?
Acomodar mi vida y mis costumbres a los principios que Dios ha establecido en su Re-ino.



Mt 22,1-14: Nadie es pobre para llevar ese vesti-do nupcial.
¿Qué cosa es el vestido nupcial? Investiguémoslo en la Sagrada Escritura. ¿Qué es el vestido nupcial? Sin duda alguna, se trata de algo que no tienen en común los buenos y los malos. Hallando esto, habre-mos hallado el vestido nupcial. Entre los dones de Dios, ¿cuál es el que no tienen en común los buenos y los malos? El ser hombres y no bestias es un don de Dios, pero lo poseen tanto buenos como malos. El que nos llegue la luz del cielo, el que las nubes descarguen la lluvia, las fuentes manen, los campos den fruto, es don de Dios, pero común a buenos y malos.
Entremos a la boda; dejemos de lado a quienes no vinieron a pesar de haber sido llamados. Centrémo-nos en los comensales, es decir, en los cristianos. Don de Dios es el bautismo; lo tienen buenos y ma-los. El sacramento del altar lo reciben tanto buenos como malos. Profetizó el inicuo Saúl, enemigo de aquel varón santo y justísimo; profetizó mientras lo perseguían (1 Re 19). ¿Acaso se afirma que sólo los buenos creen? También los demonios creen, pero tiemblan (Sant 2,19). ¿Qué he de hacer? He tocado todo y aún no he llegado al vestido nupcial. He abierto mi bolso, he revisado todo o casi todo y to-davía no he llegado a aquel vestido. En cierto lugar el apóstol Pablo me presentó un gran bolso repleto de cosas extraordinarias; las expuso en mi presencia y yo le dije: «Muéstramelo, si es que has hallado el vestido nupcial». Comenzó a sacar esas cosas una a una, y a decir: Si hablara las lenguas de los hombres
y de los ángeles, si tuviera toda la ciencia y toda la profecía y toda la fe, hasta trasladar los montes, si distribuyere todos mis bienes a los pobres. Preciosos vestidos; sin embargo, aún no ha aparecido el vesti-do nupcial. Preséntanoslo ya de una vez. ¿Por qué nos tienes en vilo, ¡oh Apóstol!? Quizá es la profec-ía el don de Dios que no tienen en común los buenos y los malos. Si no tengo caridad -dijo- de nada me sirve (1 Cor 13,1-3).
He aquí el vestido nupcial; vestios con él, ¡oh co-mensales!, para estar sentados con tranquilidad. No digáis: «Somos pobres para llevar ese vestido». Ves-tid y seréis vestidos. Es invierno, vestid a los desnu-dos. Cristo está desnudo y a quienes no tienen el vestido nupcial él se lo dará. Corred a él, pedídselo. Sabe santificar a sus fieles, sabe vestir a los desnu-dos. Para que teniendo el vestido nupcial, no quepa el miedo a las tinieblas exteriores, a ser atado de miembros, manos y pies, nunca os falten las obras. Si faltan, cuando tenga atadas las manos, ¿qué ha de hacer? ¿Adónde ha de huir con los pies atados? Te-ned ese vestido nupcial, ponéoslo y sentaos tranqui-los, cuando él venga a inspeccionar. Llegará el día del juicio. Ahora se concede un largo plazo; quien se hallaba desnudo, vístase de una vez.

Sermón 95,7

domingo, 5 de octubre de 2014

Domingo 27 del tiempo Ordinario -Ciclo A- Octubre 5 de 2014

            “La viña del Señor, es la casa de Israel.

 

Mateo 21,33-43
 Escuchen otra parábola:
« 33 El dueño de una finca plantó un viñedo y le puso un cerco; preparó un lugar donde hacer el vino y levantó una torre para vigilarlo todo. Luego alquiló el terreno a unos labradores y se fue de viaje. 34 Cuando llegó el tiempo de la cosecha, mandó unos criados a pedir a los labradores la parte que le correspondía. 35 Pero los labradores echaron mano a los criados: golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a otro. 36 El dueño volvió a mandar más criados que al principio; pero los labradores los trataron a todos de la misma manera.
37Por fin mandó a su propio hijo, pensando: “Sin duda, respetarán a mi hijo.”
38 Pero cuando vieron al hijo, los labradores se dijeron unos a otros:
“Éste es el que ha de recibir la herencia; matémoslo y nos quedaremos con su propiedad.”
39 Así que lo agarraron, lo sacaron del viñedo y lo mataron.»
40Y ahora, cuando venga el dueño del viñedo, ¿qué creen ustedes que hará con esos labradores? 41Le contestaron:
Matará sin compasión a esos malvados, y alquilará el viñedo a otros labradores que le entreguen a su debido tiempo la parte de la cosecha que le corresponde.
42Jesús entonces les dijo:
¿Nunca han leído ustedes las Escrituras? Dicen:
“La piedra que los constructores despreciaron
Se ha convertido en la piedra principal.
Esto lo hizo el Señor, estamos maravillados.”
43 Por eso les digo que a ustedes se les quitará el reino, y que se le dará a un pueblo que produzca la debida cosecha.

LECTURA:   QUE DICE EL SEÑOR ATRAVES
DEL TEXTO


Algunas preguntas para una lectura atenta:
¿A quiénes alquiló el dueño de la finca su terreno? ¿Qué hizo el dueño cuando llegó el tiempo de la cosecha? ¿Cómo trataron los labradores a los enviados por el dueño? ¿Con qué fin le hicieron daño al hijo del dueño? Al preguntar Jesús, “¿Qué creen ustedes que hará con esos labradores?” Qué contestaron? ¿Qué dicen las Escrituras respecto a “la Piedra que los constructores despreciaron”? ¿A qué tipo de pueblo se le dará el reino de los cielos?

Algunas pistas para comprender el texto
En el evangelio de hoy Jesús continúa hablando con los jefes de los sacerdotes y los ancianos a los que había dirigido la parábola de los dos hijos el domingo pasado (21,28-32).
El texto está formado por una parábola sobre el trato que reciben los enviados del dueño de su viña cuando van a recoger sus frutos (vv. 33-40) y culmina con una pregunta de Jesús (v. 40) que los oyentes responden (v. 41) y que Jesús les aplica a ellos mismos con una cita de la Escritura y una explicación (vv. 42-43).
La imagen de la viña era común para representar al pueblo de Israel (ver Is 5,1-7). La descripción inicial con el cuidadoso trabajo del dueño, que planta la viña, levanta un cerco, construye un lugar para hacer el vino, y edifica una torre, muestra el esmero con el que Dios trata a su pueblo.
La parábola, con el repetido rechazo de los enviados del dueño y finalmente con el asesinato del hijo, tiene un mensaje tan claro, que los destinatarios lo advierten rápidamente: “Los jefes de los sacerdotes y los fariseos, al oír las parábolas que Jesús contaba, se dieron cuenta de que hablaba de ellos” (v. 45), y Jesús les aplica a ellos la cita del Sal 118,22 “La piedra que los constructores despreciaron se ha convertido en la piedra principal. Esto lo hizo el Señor, y estamos maravillados.”
Por una parte, Jesús se identifica con la piedra “despreciada”, realidad que se va a ver particularmente en su pasión y muerte, pero no deja de vislumbrar también la obra del Señor a través de ese “desprecio”. Por eso, la primitiva comunidad va a utilizar este salmo refiriéndolo también a la resurrección de Jesús, porque esa piedra rechazada “se ha convertido en piedra principal”, como lo dice Pedro en su discurso ante “los jefes de los judíos, los ancianos y los maestros de la ley” (Hch 4,8-11). Es interesante que los destinatarios tanto de la parábola del evangelio como los del discurso de Pedro en el libro de los Hechos son los mismos: “los jefes y los ancianos”. Al escuchar esta misma referencia, ¿habrán recordado las palabras del Señor?
Jesús que ha venido para “las ovejas perdidas del pueblo de Israel” (Mateo 15,24) va viendo cómo el pueblo, y sobre todo sus autoridades, los jefes de los sacerdotes y los ancianos lo van rechazando, y por eso se les quita a ellos “Por eso les digo que a ustedes se les quitará el reino, y que se le dará a un pueblo que produzca la debida cosecha.” (v.43).
Somos nosotros la Iglesia a la que el Señor hace referencia con este “pueblo que produzca la debida cosecha” y a la que el Padre sigue enviando sus criados, (tantos profetas actuales) para percibir sus frutos, lo que nos lleva a preguntarnos, y a revisar nuestras vidas y la de nuestras comunidades para ver si estamos dando el fruto que el Señor espera de nosotros.

MEDITACION:   QUE MEDICE EL SEÑOR EN EL TEXTO

“Él es «la piedra que desecharon los constructores», (cf. Mt 21, 42), porque lo consideraron enemigo de la ley y peligroso para el orden público… De esta verdad habla la parábola de los viñadores infieles, a los que un hombre confió su viña para que la cultivaran y recogieran los frutos. El propietario de la viña representa a Dios mismo, mientras que la viña simboliza a su pueblo, así como la vida que él nos da para que, con su gracia y nuestro compromiso, hagamos el bien. San Agustín comenta que «Dios nos cultiva como un campo para hacernos mejores» (Sermón 87, 1, 2: PL 38, 531). Dios tiene un proyecto para sus amigos, pero por desgracia la respuesta del hombre a menudo se orienta a la infidelidad, que se traduce en rechazo. El orgullo y el egoísmo impiden reconocer y acoger incluso el don más valioso de Dios: su Hijo unigénito. En efecto, cuando «les mandó a su hijo —escribe el evangelista Mateo— [los labradores] agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron» (Mt 21, 37.39). Dios se pone en nuestras manos, acepta hacerse misterio insondable de debilidad y manifiesta su omnipotencia en la fidelidad a un designio de amor, que al final prevé también el justo castigo para los malvados (cf. Mt 21, 41).
Firmemente anclados en la fe en la piedra angular que es Cristo, permanezcamos en él como el sarmiento que no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid. Solamente en él, por él y con él se edifica la Iglesia, pueblo de la nueva Alianza.”2
Ahora preguntémonos:
¿Reconozco a Jesucristo, como el enviado del Padre?¿En alguna ocasión me ha dado vergüenza reconocerme como cristiano católico? ¿Me he arrepentido de ello y me he confesado? ¿Me considero parte del pueblo que produce la debida cosecha? ¿Cuál es esa “debida cosecha”?

ORACION:
Señor Jesucristo, mi misericordia y mi salvación,
te alabo y te doy gracias.
Eres la esperanza de mi corazón, la fuerza de mi alma,
el auxilio de mi debilidad.
Que tu bondad poderosa complete todo
lo que mi tibieza
y mis limitaciones no pueden hacer.
Mi vida, el fin de mi destino, es amarte.
¡Oh, dulce Señor!, cambia mi tibieza contigo en un ferviente amor; sé mi apoyo.
Tengo hambre y sed de Ti; yo te deseo, yo suspiro por Ti, yo anhelo ardientemente por Ti.
Me acuerdo de Ti, y espero tu llegada como mi único consuelo,
y ardo en deseos de contemplar la gloria de tu rostro.
CONTEMPLACION:
Señor, permite que tus enseñanzas produzcan en mí la cosecha apropiada
para participar del reino de los cielos.

ACCION:
Hablaré con algunos compañeros acerca del mensaje del evangelio, y les invitaré a no desechar a Jesús de sus vidas, contándoles las experiencias más valiosas en mi camino de Dios.



lunes, 22 de septiembre de 2014

LECTIO DIVINA XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

                              PARA ESTE DOMINGO 28 DE SEP  14

MOMENTOS                      LECTIO DIVINA DOMINICAL
PRIMERO
La Palabra esperada. (Preparación) - Introducción a la Palabra - Estoy a la espera de la Palabra de Hoy - Me pongo a la escucha - Disposición interior – Silencio
El peligro de creerse bueno
Mt 21,28-32
Como tantas veces, también hoy Jesús arremete contra los fariseos, contra ese fariseo que hay dentro de cada uno de nosotros, para quienes se proclama el evangelio: “los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él”, es decir, los publicanos y las prostitutas nos llevan la delantera en el camino del Reino de Dios”.
Los fariseos no se convirtieron ante la predicación de Jesús porque se creían buenos, porque “cumplían” con la Ley; por eso no necesitaban de Jesucristo. También es ese nuestro peligro: creernos buenos, sentirnos satisfechos de nosotros mismos, cuando la realidad es que estamos muy lejos de ser lo que Dios quiere que seamos. Hemos de huir como de la peste de pensar que ya hemos hecho bastante. El amor de Dios y de los hermanos no conoce límites y el que ha entrado por los caminos del Reino reconoce que tiene un horizonte inmenso por recorrer, tan amplio como la inmensidad de Dios.
Lo que Jesús alaba en los publicanos y prostitutas no es su pecado, sino que han sabido reconocer su pecado y cambiar para entregarse del todo a Dios. En cambio, el fariseo al creerse bueno, se queda encerrado en su mezquindad sin recibir a Cristo. Todos tenemos el peligro de quedarnos en las buenas palabras – como el segundo hijo de la parábola –, sin entregarnos en realidad al amor del Padre y a su voluntad y rechazando en el fondo a Cristo.  (FGD)
ACTO PENITENCIAL
·   Tú, que esperas que nos convirtamos. Señor, ten piedad.
·   Tú, que nos das tu perdón y tu fuerza. Cristo, ten piedad.
·   Tú, que con tu palabra nos conduces a la vida. Señor, te piedad.
SEGUNDO
La Palabra escuchada. (Lectura) - Lectura del Evangelio, leo el texto con atención. Sigo en texto
EVANGELIO Mt 21, 28-32
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a los sumos sacerdotes ya los ancianos del pueblo: “¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: “Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña”. El respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y éste le respondió: “Voy, Señor”, pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?” “El primero”, le respondieron. Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él”.
Palabra del Señor
TERCERO
La Palabra comprendida - Significado de la Palabra.

“Aceptar la voluntad del padre”
Mt 21, 28-32

1.      HIJO, QUIERO QUE HOY VAYAS A TRABAJAR A MI VIÑA.
El Señor nos pide con el corazón, que trabajemos en su viña, que trabajemos por el bien nuestro y por el bien de los demás, y esta esperando nuestra respuesta, esa es su voluntad.
Pero sucede, que muchas veces no nos sentimos llamados y preferimos hacer lo que a nosotros no parezca mejor y no lo que Dios quiere. En otra, le decimos “Si” al Señor, pero solo lo hacemos para congraciarnos, como cuando le decimos a alguien, no te preocupes, que lo haré sabiendo que solo son palabras. Pero el Señor nos pide hechos y no palabras. Bien cae en este fragmento del Evangelio el refrán “Del dicho al hecho, hay mucho trecho”.
De esto se desprende que el Señor habló en esta parábola a aquéllos que ofrecen poco o nada, pero que lo manifiestan con sus acciones, y en contra de aquéllos que ofrecen mucho y que nada hacen de lo que ofrecen.
2.      ¿QUÉ LES PARECE?
En esta sencilla parábola, en la cual Jesús nos pregunta primero “¿Qué les parece?, esto es, que opinamos del comportamiento de los dos hijos, hagamos cuenta que el padre es nuestro Buen Padre Dios, que nos pide compromiso y nos pide que trabajemos para El. Dios quiere salvarnos y nos da una oportunidad. Pero nos esta señalando que lo que verdaderamente importa para salvarse, no son las palabras, no son la promesas de buena crianza, no son las palabras bonitas, sino que las obras reales que podamos conseguir. Sabemos que el mundo esta lleno de buenos propósitos y magníficos discursos, pero muy escaso de llevar a la practica los hermosos sentimientos que se propone.
3.      ¿CUÁL DE LOS DOS CUMPLIÓ LA VOLUNTAD DE SU PADRE?
La segunda pregunta que nos hace Jesús es ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre? Cumplen la voluntad del Padre, aquellos que se les propuso trabajar para su salvación y lo hicieron de verdad, no los que hicieron falsas promesas. Esto es como cuando caemos en falta, concientes de hemos hecho mal, habiendo oído el llamado a la buena vida por el Señor, y luego en nuestro interior brota el dolor de la desobediencia, nos arrepentimos, hacemos penitencia y enmendamos el rumbo. Esto es hacer la voluntad que nos señala Jesús en este Evangelio. Y no hacer la voluntad es mentirle a Dios, diciendo “Si Señor” sabiendo que no haremos lo que El quiere. En otras palabras, más vale no ofrecer a Dios obrar bien y hacerlo, que ofrecérselo y mentir.
4.      LES ASEGURO QUE LOS PUBLICANOS Y LAS PROSTITUTAS LLEGAN ANTES QUE USTEDES AL REINO DE DIOS
El Señor les recuerda en sus conciencias a los sumos sacerdotes y a los ancianos, que el pueblo judío respondió a Moisés: "Haremos todo lo que nos mande el Señor" (Ex 24,3), pero luego le mintieron a Dios, reprensado en esta parábola por el segundo hijo. Sin embargo no pueden dejar de admitir esto, cuando reconocen que el primero hijo hizo la voluntad de Dios, que en esta parábola representa a los gentiles.
Entonces en forma dura, Jesús les dijo a los judíos: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios”
En efecto, Jesús nos presenta como los publicanos, que eran pecadores, al igual que las hijas del placer carnal, primero habían rechazado la invitación de caminar al Reino de Dios, pero luego, a oír el llamado de salvación, cambiaron el rumbo y enmendaron su mala vida, este cambio los hace digno de entrar al reino.
Sin embargo, ellos, el pueblo de Dios, que se decían hombres fieles, rechazan la palabra de Jesús, entonces el señor les afirma: En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él.
5.      NO PORQUE UNA PERSONA HAYA SIDO PECADORA, NO SE PUEDE SALVAR
Pero los fariseos, no solamente no creyeron en Juan, ni siquiera le hicieron caso. Pero Jesús sabe, Juan vino por el camino de la justicia, y lo hizo de una manera evidente, y mantuvo un trato respetable, con una actitud que conmovía los corazones de los pecadores, y que su palabra transformó corazones indómitos, por eso les dice: Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él”.
Aprendemos de esta enseñanza, que no porque una persona haya sido pecadora, no se puede salvar, nos enseña Jesús, que el arrepentimiento, nos hace más aptos para entrar al Reino, nos aclara Jesús, como muchas veces sucede que resultan ser mejores aquellos hijos que vuelven arrepentido que los arrogantes que piensan que sirven a Dios porque se golpean el pecho, pero su soberbia no les permite reconocer sus faltas.
6.      ESTAR DISPUESTOS A ACEPTAR LA VOLUNTAD DEL PADRE,
Así es como el ejemplo del primer hijo, nos debe hacer meditar en como debemos tratar de purificar nuestro corazón, como reconocer nuestros pecados y corregirlos y como poner orden en nuestra vida. También nos invita a cuidar nuestros pensamientos, además de regularlos. Del mismo modo a preguntarnos lo que espera Dios de nosotros. Jesús ha advertido a sus discípulos; “No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos” (Mt 7,2 1-23). También nos ha dicho el Señor: “Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la Practican” (Lc 11, 28)
Pero la mayor invitación, es estar dispuestos a aceptar la voluntad del Padre, y al mismo tiempo pedirle fuerzas, para no flaquear en el deseo de cumplir nuestro compromiso con El. Así de esta forma darle valor a nuestro corazón, para que no huya de su deber cristiano, por tanto no dejemos de rezar como en el salmo (142, 10) “Enséñame a cumplir tu voluntad, ya que tú eres mi Dios. Tu espíritu, que es bueno, me guíe por tierra llana”
Cristo Jesús viva en sus corazones
CUARTO
Meditación - Mi Palabra responde a la Palabra. (Oración)  - Se inicia mi diálogo con la Palabra: Oro el texto, brota viva la oración.
MEDITACION
“PERO USTEDES, NI SIQUIERA AL VER ESTE EJEMPLO, SE HAN ARREPENTIDO NI HAN CREÍDO EN ÉL”.
La referencia básica de la lectura es el arrepentimiento, la conversión del corazón. “Arrepentirse para creer”. Jesús nos habla invirtiendo intencionadamente el orden de los verbos, por que no basta sólo “creer para arrepentirse”. Arrepentirse para creer consiste, ante todo, en no considerarse ni justos, ni rectos, ni santos. Ni tampoco pensar que por observar tal o cual ley no somos como el resto de los hombres que no la observan.
Tener conciencia de ser pecadores nos pone en actitud de conversión. Creernos justos nos impide encauzar los pasos por el camino de la conversión. Quien nos hace justos, rectos y santos es sólo Dios (la parábola del fariseo y del publicano de Lc 18,9-14 no deja lugar a dudas ni a equívocos). Arrepentirse para creer consiste en no ser nosotros quienes determinemos qué es bueno o malo, justo o injusto, recto o torcido, santo o profano, sino el Señor.
El discurso de Ezequiel, (Ez 18, 24-28) entre Dios e Israel, arranca con un interrogante: “¿Acaso no es justo mi proceder? ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto?” Es lícito -y necesario- preguntarse: ¿Qué sabe Israel de “rectitud”? La respuesta sólo la puede dar Dios: la iniquidad es causa de muerte; la justicia y la rectitud son causa de vida. Pasar de la iniquidad a la justicia y a la rectitud es pasar de la muerte a la vida. “Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida”. ¿Quién determina este paso? Dios
ORACION
Concédeme, benignísimo Jesús, tu gracia para que esté conmigo, y obre conmigo, y persevere conmigo hasta el fin.
Dame que desee y quiera siempre lo que te es más acepto y agradable a ti.
Tu voluntad sea la mía, y mi voluntad siga siempre la tuya y se conforme en todo con ella.
Tenga yo un querer y no querer contigo, y no pueda querer y no querer, sino lo que tú quieres y no quieres.
Dame, Señor, que muera a todo lo que hay en el mundo, y dame que desee por ti ser despreciado y olvidado en este siglo.
Dame, sobre todo, lo que se puede desear, descansar en Ti y aquietar mi corazón en ti.
Tú eres la verdadera paz del corazón, tú el único descanso; fuera de ti todas las cosas son molestas e inquietas.
En esta paz permanente, esto es, en ti, sumo y eterno Bien, dormiré y descansaré. Amén (Tomás de Kempis, La imitación de Cristo, 111,15,3).
LA TAREA PERSONAL
QUINTO
La Palabra encarnada - Epifanía, Ante la manifestación de Dios, me postro, adoro - Silencio ante la Palabra  - Contemplación
CONTEMPLACION
Dios omnipotente y eterno, señor del universo, creador y dueño de todas las cosas, tú, por obra de Cristo, has hecho del hombre el esplendor del mundo, le has entregado la ley natural y la escrita para que viva ordinariamente como ser dotado de razón, y, cuando peca, le propones como norma tu bondad para que se arrepienta, dirige tu mirada a quienes con su vida se desvían de ti, porque tú no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta, de modo que se aparte del camino de la perdición y viva.
Tú que has aceptado el arrepentimiento de los habitantes de Nínive, tú que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, tú que has abrazado con cariño paternal al hijo que dilapidó disolutamente los bienes y volvió arrepentido, acoge también ahora la penitencia de quienes te suplican, para que nadie peque en tu presencia: si te fijas en nuestras iniquidades, Señor, Señor, ¿quién podrá resistir? Que agradable es estar en tu presencia.
Devuélvele a la Iglesia la dignidad y la condición primera, por intercesión de Cristo, Dios y salvador nuestro, a ti la gloria y el honor con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén («Constituciones de los apóstoles», VIII, 9, en 5. Pricoco - M. Simonetti [eds.], La preghiera dei cristiani, Milán 2000, 125).
SEXTO
La Palabra confrontada – Discernimiento - Prolongo la escucha - discierno. Analizo - Distingo cuál es la voluntad de Dios.
SEPTIMO
La Palabra compartida – Intercomunicación - Aprecio con otros mi respuesta a la Palabra - Diálogo con los hermanos.
OCTAVO
La Palabra en acción – Respuesta - La Palabra da frutos. Se cumple, se realiza. -Vida, Testimonio – Anuncio -Compromiso.
“Señor, ten piedad de mí” (Mt 15,21).

LECTURA ESPIRITUAL

Mi Dios, en mí se enfrentan dos hombres en cruenta batalla. Uno, lleno de amor, seguirte fielmente ansía. Mas el otro, rebelde a tu deseo, contra tu ley estalla. El primero siempre vuelto al cielo me dispone, inclinado a los bienes eternos, de los terrenales despreocupado. El segundo me curva hacia la tierra con su funesto peso. Infeliz, si conmigo peleo, ¿cuándo alcanzaré la paz?
Quiero el bien, lo sé, y no lo hago. Lo quiero, y he aquí la miseria, aquello que amo no lo hago, y el mal que no amo sí lo hago, ¡qué horror! ¡Oh gracia, resplandor salvador, ven y ponme de acuerdo! Domina con tu dulzura a este hombre que tanto te contraría. (J. Racine, Preghiere dell ‘umanitó, Brescia 1993,46).

Circulos Biblicos

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